En un hito para la acuicultura chilena, nuestro país fue elegido el 2024 para presidir la Comisión de Animales Acuáticos de la OMSA. Durante los próximos cuatro años, Chile liderará la creación de normas sanitarias internacionales que facilitarán el comercio de productos del mar y consolidarán nuestra posición como referente mundial en sanidad acuícola.
En este escenario, las destacadas investigadoras chilenas, Dra. Alicia Gallardo, la Dra. Marcela Lara y la Dra. Javiera Cornejo que integran el Comité Ejecutivo del Center for Antimicrobial Stewardship in Acuaculture OMSA CASA, recientemente publicaron una edición especial de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) denominado “100 años” sobre “Sanidad de los animales acuáticos: historia, presente y futuro”.
El documento hace un recorrido por la historia de la sanidad animal acuática destacando que la acuicultura se ha consolidado como el sector de producción de peces para alimento de más rápido crecimiento, y se espera que satisfaga la demanda mundial de productos acuáticos. Sin embargo, su expansión ha provocado la aparición de enfermedades, lo que ha afectado negativamente tanto a la producción como a la biodiversidad.
En respuesta, desde mediados de la década de 1990, la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) ha desarrollado diversas iniciativas, en particular el Código Sanitario para los Animales Acuáticos y el Manual de Pruebas de Diagnóstico para los Animales Acuáticos, con el objetivo de armonizar las normas sanitarias para el comercio internacional de animales acuáticos.
Los avances en la acuicultura han traído consigo desafíos, como la propagación mundial de patógenos, lo que ha dado lugar a importantes brotes de enfermedades y pérdidas económicas. Los esfuerzos por contener estos incidentes condujeron al establecimiento de programas de emergencia y conferencias que destacan la importancia de la vigilancia, la preparación y la respuesta, y fomentan una mayor colaboración entre las partes interesadas. En vista de la creciente importancia de los animales acuáticos para la nutrición y la seguridad alimentaria, la aparición de nuevos patógenos representa una amenaza.
“Comprender los mecanismos de las enfermedades y sus principales causas es fundamental para prevenirlas. La colaboración entre los distintos sectores, incluidos el Gobierno, el sector industrial, el sector científico y las partes interesadas, es esencial para aplicar medidas de bioseguridad eficaces que permitan mitigar los riesgos de enfermedad”, enfatizaron las investigadoras en el documento.
Relevancia de la acuicultura y aparición de enfermedades
La acuicultura es el sector de producción de alimentos de más rápido crecimiento en el mundo y se espera que produzca cantidades significativas de proteína acuática en los próximos años para satisfacer la creciente demanda mundial de productos animales acuáticos.
“Desde 1970, la acuicultura ha crecido a una tasa de entre 5% y 10% anual a través de la expansión a nuevas áreas, el cultivo de nuevas especies (a menudo no nativas) y la intensificación de la producción. Estas características de la acuicultura, combinadas con los movimientos a gran escala de animales, han impulsado la aparición de enfermedades, con consecuencias negativas tanto para la producción como para la biodiversidad”, aseguraron en la publicación.
Han pasado casi 30 años desde que la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) publicó «Prevención de la propagación de enfermedades de los animales acuáticos» en la Revisión Científica y Técnica en junio de 1996, y más de 20 años después de que se publicara otro número sobre «El papel de la salud animal acuática en la seguridad alimentaria» en agosto de 2019. Ambos números de la Revisión abordan estos desafíos, pero desde su publicación, se han producido importantes avances en la prevención y el control de enfermedades de los animales acuáticos.
Programas de emergencia exitosos y tendencias cambiantes en el manejo
Se registró un descenso en la producción en algunos países de Asia y América Latina a partir de principios de la década de 1990, debido a la mortalidad masiva causada por brotes del virus del síndrome de la mancha blanca y del virus del síndrome de Taura (TSV). En poblaciones de peces silvestres y de cultivo, se diagnosticaron infecciones como la septicemia hemorrágica viral (SHV), la necrosis hematopoyética infecciosa (IHN), la anemia infecciosa del salmón (AIS) y la necrosis pancreática infecciosa (IPN) en áreas del mundo donde anteriormente habían estado ausentes.
Estas enfermedades infecciosas crearon grandes problemas en la industria de la acuicultura y, por lo tanto, fueron objeto de programas de emergencia contra enfermedades de animales acuáticos en varios países, lo que resultó en la erradicación o control exitoso de ciertas enfermedades de los animales acuáticos.
El rápido aumento de la producción y el comercio acuícola, y la creciente atención a los efectos negativos de las enfermedades, se convirtieron en estímulos para el desarrollo de estrategias nacionales de bioseguridad para la acuicultura. “Los planes técnicos y operativos eran cada vez más comunes a nivel de empresa individual, reconociéndose a la enfermedad como un riesgo empresarial”, destacaron las profesionales.
La ciencia respaldó estos desarrollos con vacunas y diagnósticos novedosos, los modelos ayudaron en la prevención y el control de emergencias por enfermedades de animales acuáticos, y nuevos conceptos como la compartimentación brindaron opciones de gestión para abordar mejor las emergencias por enfermedades. Por otro lado, el bienestar animal acuático y el posible desarrollo de resistencia antimicrobiana en la acuicultura presentaron nuevos desafíos para montar una respuesta efectiva a las enfermedades.
Las expertas indicaron que la tasa de aparición de enfermedades puede reducirse mediante la comprensión de los mecanismos subyacentes y el desarrollo de medidas de mitigación. Los tres mecanismos principales de aparición de enfermedades, a saber, el cambio de hospedador, la disminución de la inmunocompetencia del hospedador y el aumento de la virulencia del patógeno, tienen muchos impulsores, como el aumento del comercio internacional de animales acuáticos vivos y sus productos, las operaciones intensivas de acuicultura y el cambio climático.
Estrategia de Salud Animal Acuática
La cuarta Conferencia Mundial de la OIE sobre Salud Animal Acuática, celebrada en Chile en abril de 2019, concluyó con el compromiso de desarrollar la Estrategia de Salud Animal Acuática para permitir a los Servicios Veterinarios o Servicios de Salud Animal Acuática enfrentar tanto las oportunidades como los desafíos de este crecimiento de la acuicultura.
El desarrollo de la Estrategia fue liderado por la OIE con el apoyo del AAHSC. La Estrategia de Salud Animal Acuática 2021-2025 resultante reconoce la creciente importancia de la salud animal acuática y la necesidad de un enfoque estratégico para su gestión en todo el mundo. Apoya el 7º Plan Estratégico de la OIE (2021-2025) y está alineado con su mandato.
“La Estrategia de Salud Animal Acuática es un llamado a la acción para abordar los mayores desafíos en la gestión de la salud y el bienestar de los animales acuáticos. Busca identificar y coordinar acciones que aborden las necesidades comunes de mayor prioridad y enfocar los recursos en actividades que proporcionarán impactos duraderos. La Estrategia ha sido diseñada para guiar las acciones para fortalecer cuatro áreas del sistema de salud animal acuático: normas, desarrollo de capacidades, resiliencia y liderazgo”, explicaron.
Concluyeron que, de cara al futuro, “será imperativo adoptar el enfoque de «Una sola salud» para hacer frente a los riesgos mundiales en materia de salud. En este enfoque integral para garantizar una acuicultura sostenible, es importante reconocer el gran valor de las personas que trabajan en la acuicultura y su contribución a la seguridad alimentaria mundial”.


















