¿Qué está haciendo despegar al salmón Pacífico en los mercados globales?
La demanda por el salmón Pacífico creció 82% en los últimos cuatro años, según Ventisqueros. La compañía identifica una combinación de atributos nutricionales, diferenciación gastronómica, ciclos productivos más dinámicos y tecnologías de procesamiento como factores que están impulsando el interés por esta alternativa frente al tradicional salmón Atlántico.
El mercado global del salmón está experimentando una transformación en sus preferencias y propuestas de valor. Mientras el salmón Atlántico (Salmo salar) continúa siendo uno de los principales referentes de la industria, el salmón Pacífico —y particularmente el Silverside comercializado por Ventisqueros— está encontrando nuevos espacios en los mercados internacionales.
De acuerdo con un análisis difundido por la compañía, la demanda por salmón Pacífico aumentó 82% durante los últimos cuatro años, crecimiento que estaría asociado a una combinación de factores que van más allá de la especie propiamente tal: atributos nutricionales, características organolépticas, eficiencia productiva, innovación tecnológica y nuevas expectativas de los consumidores.
Ventisqueros plantea que ambas alternativas no necesariamente deben entenderse como productos que compiten directamente por el mismo espacio. Por el contrario, sostiene que representan propuestas de valor y ocasiones de consumo diferentes.
“La oportunidad del salmón Pacífico no nace de un solo atributo. Es la combinación de diferenciación de producto, eficiencia productiva, innovación y un consumidor que busca nuevas propuestas de valor”, señala la compañía.
Un perfil nutricional que busca diferenciarse
Uno de los principales argumentos utilizados por Ventisqueros para explicar el atractivo del Pacífico está relacionado con su composición nutricional.
Según los antecedentes entregados por la compañía, su salmón Silverside presenta 75% más DHA Omega-3 que el salmón Atlántico de cultivo, atributo que adquiere relevancia en un escenario donde los consumidores muestran un creciente interés por alimentos asociados a nutrición y bienestar.
La diferencia también se expresa en el contenido de grasa y aporte calórico. Ventisqueros señala que el Pacífico presenta un contenido de grasa moderado, inferior al 10% y 22% menor que el Salar, además de aportar 188 calorías por cada 100 gramos, equivalente a un 14% menos que el salmón Atlántico, de acuerdo con los datos incluidos en su análisis.
Para la industria, estos atributos abren una posibilidad de posicionamiento vinculada a consumidores que buscan productos del mar con perfiles nutricionales específicos, sin abandonar atributos asociados a sabor y calidad gastronómica.
Créditos: Ventisqueros.
Dos salmones, dos experiencias en la mesa
La diferenciación también aparece en las características visuales y sensoriales de ambas alternativas. Ventisqueros describe al salmón Pacífico como un producto de color rojo intenso, Salmofan +28, acompañado de una textura firme y láminas delicadas que proporcionan un bocado estructurado. En términos de sabor, la compañía destaca un perfil suave y refinado.
El salmón Atlántico, en tanto, presenta una carne que puede ir desde el rosa claro hasta el naranja, con una clasificación Salmofan +24, además de un perfil descrito como rico y graso y una textura tierna y mantecosa.
Esta diferencia sensorial adquiere importancia comercial porque permite orientar cada producto hacia distintas ocasiones de consumo. Mientras el Atlántico conserva una posición relevante por su versatilidad y por ser especialmente apreciado en preparaciones crudas tradicionales debido a su contenido graso, Ventisqueros identifica en el Pacífico Premium una oportunidad en preparaciones cocidas, productos ahumados de alta gama y segmentos de consumo crudo que buscan un sabor más sutil.
Un ciclo productivo más corto
La propuesta de valor del Pacífico no estaría sustentada únicamente en sus características finales. Ventisqueros también destaca diferencias relacionadas con la producción.
Según la compañía, el Pacífico alcanza su ventana óptima de producción en aproximadamente 18 meses, con una concentración estacional durante H2. El salmón Atlántico, en contraste, presenta un ciclo cercano a los 28 meses de producción continua.
Esta diferencia temporal puede adquirir relevancia desde la perspectiva de eficiencia, planificación productiva y disponibilidad del producto en determinados momentos del año.
A ello se suma la incorporación de tecnologías destinadas a optimizar la cadena de valor y mejorar el desempeño productivo.
Menor dependencia de peces pelágicos
Otro de los elementos destacados por Ventisqueros es la evolución de las formulaciones nutricionales. La compañía señala que las innovaciones desarrolladas en la industria han permitido que propuestas premium de salmón Pacífico alcancen un FFDR (Forage Fish Dependency Ratio) de 0,44.
Este indicador permite dimensionar la dependencia de peces pelágicos utilizados para producir los ingredientes marinos presentes en los alimentos para peces. En este caso, Ventisqueros plantea que alcanzar ese nivel permite reducir de manera importante dicha dependencia “sin perder calidad nutricional”.
El dato adquiere especial relevancia en un escenario donde la eficiencia en el uso de recursos y la sostenibilidad de las materias primas utilizadas en alimentación se han transformado en variables cada vez más importantes para la salmonicultura y sus mercados de destino.
Del agua al congelador en menos de una hora
La tecnología también juega un papel central en la propuesta de valor del Pacífico. Uno de los ejemplos citados por Ventisqueros es Live Harvest, proceso mediante el cual el producto puede pasar desde la cosecha viva hasta el túnel de congelación en menos de una hora.
La compañía presenta este sistema como una herramienta para preservar la frescura del producto en su punto máximo, incorporando velocidad y control del proceso como elementos diferenciadores dentro de la cadena de valor.
Para una industria donde la calidad del producto final está estrechamente vinculada a la gestión de la cosecha, procesamiento, conservación y logística, este tipo de tecnologías puede contribuir a desarrollar propuestas comerciales diferenciadas en mercados donde la calidad y la condición del producto son variables críticas.
Diversificación como estrategia de mercado
Desde la perspectiva de Ventisqueros, el crecimiento del Pacífico debe entenderse dentro de un escenario más amplio: un consumidor que está ampliando sus expectativas respecto de los productos del mar.
En ese contexto, la compañía plantea que el salmón Atlántico y el Pacífico no necesariamente deben competir bajo una lógica de sustitución. Sus diferencias nutricionales, sensoriales y productivas permiten construir segmentaciones y ocasiones de consumo distintas.
“El salmón Atlántico sigue siendo un pilar versátil y preferido para el consumo crudo tradicional debido a su alto contenido graso. Sin embargo, el Pacífico Premium se posiciona como una alternativa diferenciada para preparaciones cocidas, ahumados de alta gama y un mercado creciente de consumo crudo que busca un sabor más sutil y un perfil marcadamente más saludable”, señala Ventisqueros.
Para los comercializadores y tomadores de decisiones de la industria, esta diferenciación adquiere una dimensión estratégica. La compañía sostiene que “diversificar ya no es una alternativa exótica”, sino una respuesta a un mercado que demanda atributos asociados a sostenibilidad certificada, pureza y rendimiento.
En esa línea, Ventisqueros menciona específicamente certificaciones como ASC y BAP entre los atributos que forman parte de las nuevas exigencias de los mercados.
La oportunidad está en entender al consumidor
El crecimiento de la demanda por salmón Pacífico plantea así una pregunta que trasciende la producción de una especie determinada: ¿qué atributos está buscando realmente el consumidor y cómo puede la industria responder a ellos?
Los datos presentados por Ventisqueros apuntan a una combinación de factores: un perfil nutricional diferenciado, características gastronómicas propias, ciclos productivos más dinámicos, avances en alimentación y tecnologías capaces de preservar la calidad y frescura.
La compañía resume esta visión señalando: “En Ventisqueros creemos que ahí está precisamente la oportunidad: no solo producir más, sino entender mejor qué valora el consumidor y desarrollar productos capaces de responder a esas nuevas expectativas”.
Así, el avance del salmón Pacífico no necesariamente apunta a desplazar al Atlántico, sino a ampliar el abanico de propuestas de valor disponibles para la industria y los consumidores. En un mercado salmonicultor cada vez más orientado a la diferenciación, la eficiencia y la sostenibilidad, esa diversificación puede abrir nuevos espacios comerciales para una especie que está ganando protagonismo a nivel global.
El mercado global del salmón está experimentando una transformación en sus preferencias y propuestas de valor. Mientras el salmón Atlántico (Salmosalar) continúa siendo uno de los principales referentes de la industria, el salmón Pacífico —y particularmente el Silverside comercializado por Ventisqueros— está encontrando nuevos espacios en los mercados internacionales.
De acuerdo con un análisis difundido por la compañía, la demanda por salmón Pacífico aumentó 82% durante los últimos cuatro años, crecimiento que estaría asociado a una combinación de factores que van más allá de la especie propiamente tal: atributos nutricionales, características organolépticas, eficiencia productiva, innovación tecnológica y nuevas expectativas de los consumidores.
Ventisqueros plantea que ambas alternativas no necesariamente deben entenderse como productos que compiten directamente por el mismo espacio. Por el contrario, sostiene que representan propuestas de valor y ocasiones de consumo diferentes.
“La oportunidad del salmón Pacífico no nace de un solo atributo. Es la combinación de diferenciación de producto, eficiencia productiva, innovación y un consumidor que busca nuevas propuestas de valor”, señala la compañía.
OXZO1200x200
OXZO1200x200
Un perfil nutricional que busca diferenciarse
Uno de los principales argumentos utilizados por Ventisqueros para explicar el atractivo del Pacífico está relacionado con su composición nutricional.
Según los antecedentes entregados por la compañía, su salmón Silverside presenta 75% más DHA Omega-3 que el salmón Atlántico de cultivo, atributo que adquiere relevancia en un escenario donde los consumidores muestran un creciente interés por alimentos asociados a nutrición y bienestar.
La diferencia también se expresa en el contenido de grasa y aporte calórico. Ventisqueros señala que el Pacífico presenta un contenido de grasa moderado, inferior al 10% y 22% menor que el Salar, además de aportar 188 calorías por cada 100 gramos, equivalente a un 14% menos que el salmón Atlántico, de acuerdo con los datos incluidos en su análisis.
Para la industria, estos atributos abren una posibilidad de posicionamiento vinculada a consumidores que buscan productos del mar con perfiles nutricionales específicos, sin abandonar atributos asociados a sabor y calidad gastronómica.
Créditos: Ventisqueros.
Dos salmones, dos experiencias en la mesa
La diferenciación también aparece en las características visuales y sensoriales de ambas alternativas. Ventisqueros describe al salmón Pacífico como un producto de color rojo intenso, Salmofan +28, acompañado de una textura firme y láminas delicadas que proporcionan un bocado estructurado. En términos de sabor, la compañía destaca un perfil suave y refinado.
El salmón Atlántico, en tanto, presenta una carne que puede ir desde el rosa claro hasta el naranja, con una clasificación Salmofan +24, además de un perfil descrito como rico y graso y una textura tierna y mantecosa.
Esta diferencia sensorial adquiere importancia comercial porque permite orientar cada producto hacia distintas ocasiones de consumo. Mientras el Atlántico conserva una posición relevante por su versatilidad y por ser especialmente apreciado en preparaciones crudas tradicionales debido a su contenido graso, Ventisqueros identifica en el Pacífico Premium una oportunidad en preparaciones cocidas, productos ahumados de alta gama y segmentos de consumo crudo que buscan un sabor más sutil.
Un ciclo productivo más corto
La propuesta de valor del Pacífico no estaría sustentada únicamente en sus características finales. Ventisqueros también destaca diferencias relacionadas con la producción.
Según la compañía, el Pacífico alcanza su ventana óptima de producción en aproximadamente 18 meses, con una concentración estacional durante H2. El salmón Atlántico, en contraste, presenta un ciclo cercano a los 28 meses de producción continua.
Esta diferencia temporal puede adquirir relevancia desde la perspectiva de eficiencia, planificación productiva y disponibilidad del producto en determinados momentos del año.
A ello se suma la incorporación de tecnologías destinadas a optimizar la cadena de valor y mejorar el desempeño productivo.
Menor dependencia de peces pelágicos
Otro de los elementos destacados por Ventisqueros es la evolución de las formulaciones nutricionales. La compañía señala que las innovaciones desarrolladas en la industria han permitido que propuestas premium de salmón Pacífico alcancen un FFDR (Forage Fish Dependency Ratio) de 0,44.
Este indicador permite dimensionar la dependencia de peces pelágicos utilizados para producir los ingredientes marinos presentes en los alimentos para peces. En este caso, Ventisqueros plantea que alcanzar ese nivel permite reducir de manera importante dicha dependencia “sin perder calidad nutricional”.
El dato adquiere especial relevancia en un escenario donde la eficiencia en el uso de recursos y la sostenibilidad de las materias primas utilizadas en alimentación se han transformado en variables cada vez más importantes para la salmonicultura y sus mercados de destino.
Del agua al congelador en menos de una hora
La tecnología también juega un papel central en la propuesta de valor del Pacífico. Uno de los ejemplos citados por Ventisqueros es Live Harvest, proceso mediante el cual el producto puede pasar desde la cosecha viva hasta el túnel de congelación en menos de una hora.
La compañía presenta este sistema como una herramienta para preservar la frescura del producto en su punto máximo, incorporando velocidad y control del proceso como elementos diferenciadores dentro de la cadena de valor.
Para una industria donde la calidad del producto final está estrechamente vinculada a la gestión de la cosecha, procesamiento, conservación y logística, este tipo de tecnologías puede contribuir a desarrollar propuestas comerciales diferenciadas en mercados donde la calidad y la condición del producto son variables críticas.
Diversificación como estrategia de mercado
Desde la perspectiva de Ventisqueros, el crecimiento del Pacífico debe entenderse dentro de un escenario más amplio: un consumidor que está ampliando sus expectativas respecto de los productos del mar.
En ese contexto, la compañía plantea que el salmón Atlántico y el Pacífico no necesariamente deben competir bajo una lógica de sustitución. Sus diferencias nutricionales, sensoriales y productivas permiten construir segmentaciones y ocasiones de consumo distintas.
“El salmón Atlántico sigue siendo un pilar versátil y preferido para el consumo crudo tradicional debido a su alto contenido graso. Sin embargo, el Pacífico Premium se posiciona como una alternativa diferenciada para preparaciones cocidas, ahumados de alta gama y un mercado creciente de consumo crudo que busca un sabor más sutil y un perfil marcadamente más saludable”, señala Ventisqueros.
Para los comercializadores y tomadores de decisiones de la industria, esta diferenciación adquiere una dimensión estratégica. La compañía sostiene que “diversificar ya no es una alternativa exótica”, sino una respuesta a un mercado que demanda atributos asociados a sostenibilidad certificada, pureza y rendimiento.
En esa línea, Ventisqueros menciona específicamente certificaciones como ASC y BAP entre los atributos que forman parte de las nuevas exigencias de los mercados.
La oportunidad está en entender al consumidor
El crecimiento de la demanda por salmón Pacífico plantea así una pregunta que trasciende la producción de una especie determinada: ¿qué atributos está buscando realmente el consumidor y cómo puede la industria responder a ellos?
Los datos presentados por Ventisqueros apuntan a una combinación de factores: un perfil nutricional diferenciado, características gastronómicas propias, ciclos productivos más dinámicos, avances en alimentación y tecnologías capaces de preservar la calidad y frescura.
La compañía resume esta visión señalando: “En Ventisqueros creemos que ahí está precisamente la oportunidad: no solo producir más, sino entender mejor qué valora el consumidor y desarrollar productos capaces de responder a esas nuevas expectativas”.
Así, el avance del salmón Pacífico no necesariamente apunta a desplazar al Atlántico, sino a ampliar el abanico de propuestas de valor disponibles para la industria y los consumidores. En un mercado salmonicultor cada vez más orientado a la diferenciación, la eficiencia y la sostenibilidad, esa diversificación puede abrir nuevos espacios comerciales para una especie que está ganando protagonismo a nivel global.