El nuevo superintendente del Medio Ambiente, Emanuel Ibarra, presentó en una entrevista con el Diario Financiero, la hoja de ruta que guiará su administración durante su cargo de la entidad fiscalizadora. La estrategia contempla como meta principal reducir a la mitad los tiempos de tramitación de los programas de cumplimiento y de los procesos sancionatorios en «casos grandes» , pasando del promedio actual de 24 meses a un estimado de 12 meses. De esta misma forma, Ibarra fijó sus prioridades de control en industrias de «alto impacto» , situando a la salmonicultura entre sus principales focos.
Reducción de tiempos y modernización operativa
El plan diseñado por la autoridad contempla cuatro ejes. El primero es acelerar los tiempos procesales, cumplimiento ambiental, fiscalización estratégica y fortalecimiento del clima laboral. Para descongestionar el servicio y acelerar los expedientes, la SMA incorporará tecnología e inteligencia artificial, además de simplificar instancias internas de revisión.
Como parte de esta gestión, Ibarra adelantó que se eliminará el «pasivo histórico» del organismo, es decir que aquellas denuncias y fiscalizaciones antiguas cuyos efectos ambientales ya no persistan serán archivadas, concentrando los esfuerzos en contingencias vigentes.
Segunda etapa de control para el sector acuícola
En materia de fiscalización, Ibarra enfatizó que la entidad dejará de concentrarse en causas menores para priorizar infracciones con impacto sustantivo, especialmente en áreas protegidas y territorios vulnerables. Al abordar el rol de la acuicultura, el superintendente señaló al Diario Financiero que la actividad se mantiene bajo estricto seguimiento.
«El sector de la salmonicultura siempre ha estado en el foco de la SMA, justamente por los impactos que produce, porque en muchos casos están en áreas protegidas. Lo que he visto es que la industria sí ha respondido a la acción de la Superintendencia. Ahora lo que viene es ver una segunda etapa de qué otras cosas de la salmonicultura nos quedan por fiscalizar. Estamos haciendo un levantamiento de cuáles son los impactos, las infracciones que quedan por monitorear y vamos a apuntar hacia ellas», afirmó Ibarra a Diario Financiero.
La estrategia también pondrá énfasis en la rigurosidad y veracidad de la información técnica que las empresas reportan a la SMA, advirtiendo que los datos incompletos o erróneos serán tratados con la debida gravedad.
Prevención y protocolo de abstención
En la línea de cumplimiento ambiental, la institución busca consolidar agendas de prevención de infracciones con los gremios e industrias, transparentar los criterios normativos y ampliar el alcance administrativo de las autodenuncias.
Consultado respecto a su trayectoria profesional previa en el sector privado y su vínculo con empresas como Australis, Ibarra ratificó que ejercerá su deber de abstención en todos los expedientes vinculados a sus antiguos representados, medida que ya fue coordinada con la división jurídica de la superintendencia.


















