El piojo de mar (Lepeophtheirus salmonis) continúa siendo uno de los principales desafíos sanitarios en la salmonicultura mundial. Este ectoparásito no solo impacta en la salud y bienestar de los peces, sino que también genera importantes pérdidas económicas para los productores. Frente al aumento de resistencia a tratamientos químicos, la búsqueda de alternativas preventivas —incluyendo vacunas— se ha convertido en una prioridad para la investigación y la industria.
El estudio: un ensayo en escala semi-comercial
El trabajo, publicado en la revista Fishes (MDPI, agosto 2025), fue liderado por investigadores del Institute of Marine Research (IMR) de Noruega, la Universidad de Bergen, Nofima y la Norwegian University of Life Sciences.
Se utilizaron 32.000 salmones Atlántico (Salmo salar) divididos en cuatro grupos, de los cuales dos recibieron una vacuna experimental basada en un polipéptido derivado de la proteína peroxiredoxina-2, además del set de vacunas comerciales usuales en la salmonicultura noruega. Los peces fueron mantenidos en jaulas marinas durante un año (2022–2023), con monitoreo semanal de niveles de infestación, bienestar y crecimiento.
Principales hallazgos
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Bienestar animal: No se observaron efectos adversos significativos en mortalidad, crecimiento, maduración sexual, lesiones o calidad de la canal.
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Eficacia de la vacuna: La reducción de hembras adultas de L. salmonis fue moderada, con una diferencia positiva de 0,07 piojos por pez a favor de los grupos vacunados, especialmente desde que los salmones superaron los 600 g (mayo–noviembre).
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Calidad de producto: Más del 80% de los peces alcanzaron categoría superior al momento de faena (peso promedio 5,8 kg).
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Recomendación científica: Se requiere optimizar la antigenicidad, adyuvantes y dosis para incrementar la eficacia antes de considerar una aplicación masiva en la industria.
Implicancias para la salmonicultura
Aunque los resultados no representan una solución definitiva, este ensayo constituye un avance en la validación de vacunas bajo condiciones reales de cultivo, algo hasta ahora limitado a estudios de laboratorio.
Los autores enfatizan que el uso de vacunas contra el piojo de mar debe considerarse como parte de una estrategia integrada de control, complementando métodos físicos (jaulas sumergidas, faldones) y tecnológicos (tratamientos acústicos, sistemas de burbujas) que actualmente se investigan.
El ensayo con la vacuna polipéptida demostró que es posible avanzar en el desarrollo de herramientas inmunológicas contra el piojo de mar sin comprometer el bienestar ni la productividad de los salmones. No obstante, la eficacia aún es moderada y requiere mejoras significativas antes de una implementación comercial.
La investigación abre la puerta a nuevas líneas de desarrollo en inmunología aplicada a la acuicultura, un campo clave para el crecimiento sostenible de la salmonicultura global.
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