La relación entre Chile y Noruega se remonta a más de 100 años, caracterizada por un entendimiento mutuo y una fructífera cooperación en diversos ámbitos. Ambos países han sido pioneros en la acuicultura a nivel mundial, han establecido una sólida colaboración que ha sido fundamental para el desarrollo sostenible de la industria acuícola.
Su relación se basa en el intercambio de conocimientos, tecnologías y mejores prácticas, lo que ha permitido a Chile posicionarse como el segundo mayor productor de salmón a nivel global, solo por detrás de Noruega. Además, actualmente, Chile representa el segundo destino comercial y de inversiones para Noruega en Sudamérica.
Transferencia tecnológica y conocimientos
En este sentido, la transferencia de tecnología ha sido clave, desde sistemas de alimentación eficientes hasta soluciones para el manejo ambiental. Por ejemplo, Noruega introdujo al país tecnologías de cultivo de salmón como jaulas cerradas, sistemas de alimentación automatizados y manejo ambiental avanzado, lo que ha permitido aumentar la productividad y reducir el impacto ambiental de la industria chilena.
Por otro lado, también ha sido importante la capacitación y formación a través de programas de intercambio, becas y cursos especializados, donde el país nórdico ha capacitado a miles de profesionales chilenos en acuicultura sostenible, desde técnicos acuícolas hasta biólogos y veterinarios.
Al mismo tiempo, en el área de investigación y desarrollo, se han establecido importantes colaboraciones entre instituciones de investigación noruegas y chilenas que han impulsado avances en áreas como, por ejemplo, la genética del salmón, la nutrición acuícola y la biotecnología, entre otras, generando nuevas herramientas para optimizar la producción y enfrentar desafíos como las enfermedades.
Otro aporte de la industria noruega es la transferencia de desarrollos sobre acuicultura oceánica, una tecnología que permite cultivar salmón en aguas abiertas con menor impacto ambiental. Chile, en este sentido, está explorando esta tecnología con gran potencial.
Mejora de la sostenibilidad
Por otro lado, Noruega ha compartido su experiencia en la implementación de prácticas acuícolas responsables, como el uso eficiente de recursos, la reducción de residuos y la protección del medio ambiente marino.
En cuanto a materia de certificación ambiental, Chile ha adoptado estándares de certificación ambiental como ASC (Aquaculture Stewardship Council) y GLOBAL G.A.P., promovidos por Noruega que han promovido la producción sostenible de la industria chilena, mejorando al competitividad e imagen en mercados internacionales.
Seguridad alimentaria y desarrollo sustentable
Recientemente, en marzo de 2024, Chile y Noruega dieron un paso importante para fortalecer su alianza estratégica con la firma de un Memorándum de Entendimiento. Este acuerdo tiene como objetivo principal fomentar un intercambio de información y experiencias en diversos ámbitos relacionados con la pesca y la acuicultura.
En ese encuentro, Even Tronstad, secretario de Estado del Ministerio de Comercio, Industria y Pesca de Noruega, y Julio Salas, subsecretario de Pesca y Acuicultura de Chile, abordaron dos desafíos cruciales que aquejan al planeta: la seguridad alimentaria y la sustentabilidad en las actividades extractivas y acuícolas.
En ese país se han implementado normativas sólidas que han permitido garantizar el desarrollo de una actividad sostenible, altamente regulada y fiscalizada. Además, se encuentran avanzando en la implementación de un sistema de incentivos para fomentar en la industria el uso de tecnologías. Así lo destacó Even Tronstad.
Con urgencia, un cambio de mirada
Frente a ese escenario, Chile todavía tiene mucho por avanzar y mejorar, requiriendo con urgencia un cambio de mirada hacia la industria acuícola y, en específico, valorizar y facilitar el desarrollo de la salmonicultura nacional. Cabe mencionar que esta actividad representó exportaciones por US$6.472 millones (2,15% del PIB) en 2023, siendo la primera exportación no minera del país, según indicó un reciente informe del centro de incidencia Pivotes, denominado «Una mirada a la salmonicultura chilena».
En dicho análisis se reveló un escenario complejo para la competitividad de la industria del salmón nacional, ya que se señala un estancamiento de la industria chilena, lo que constituye un peligro de quedar rezagado frente a otras naciones en crecimiento en la industria. El informe enfatizó que la participación nacional se reduciría de un 37% en 2022 a un 17% para el año 2050, mientras que nuestro principal «competidor», Noruega, espera triplicar su producción al año 2050.


















