En el último bloque del Salmón Summit 2024, la conversación giró sobre la pregunta “¿cómo potenciar la salmonicultura al 2050 en Chile?”, en el que participaron la ex ministra de Defensa, Vivianne Blanlot; el secretario general de la SOFOFA, Rodrigo Yáñez; el director académico de la Maestría en Políticas Públicas en la Universidad de Chile, Óscar Landerretche y el director del Centro Interdisciplinario para la Investigación Acuícola (INCAR), Renato Quiñones.
En la instancia el secretario general de la SOFOFA, Rodrigo Yáñez, indicó que “retomar el 4% al menos de crecimiento requiere un nuevo impulso exportador y duplicar la exportación de servicios. Y esta industria en particular hoy ya está posicionada como el segundo exportador de bienes, pero también como un importante consumidor de servicios de alta tecnología relacionados con la sostenibilidad y que, a su vez, son industrias exportables en sí mismas”.
Respecto a la competencia con Noruega, Yáñez enfatizó que «falta tener esta visión público-privada común de lo que es esta industria, de la importancia que tiene y de la cantidad de personas que toca en su desarrollo. Creo que una mayor proyección y ambición en lo internacional, donde salgamos juntos a buscar esas oportunidades en mercados como Asia-Pacífico y el sudeste asiático, es fundamental. Hemos hecho un llamado urgente para poder iniciar pronto un camino de negociación con la India, algo que Noruega ya ha logrado. Si no lo hacemos, en cinco años nos quedaremos fuera del mercado».

Formación técnica profesional
Óscar Landerretche señaló que esta región es una zona que ha tenido un enorme progreso. La industria salmonera ha tenido muchos problemas, pero también los ha enfrentado y ha evolucionado. “Sin embargo, quien conoce este territorio por décadas sabe el aporte que ha hecho al crecimiento y la aparición de una clase media importante. Y una de las paradojas es que, siendo Puerto Montt y Puerto Varas un centro tan importante de nuestra economía nacional, no tenemos un equivalente en términos de oferta universitaria u ofertas educativas que uno encuentra, por ejemplo, en Concepción, Talca o Valparaíso”, comparó.
Apuntó que “el gran desafío que tiene esta zona con su industria salmonera, con la industria pesquera en general, es darle densidad a un proyecto de formación de sus propias élites culturales, de su propia escuela de formación técnica, de que sea un centro no solamente donde se produce alimentos que se exportan al mundo, sino también conocimiento. Y que venga gente del resto del mundo acá. Que venga gente acá a investigar, a estudiar, a emprender. Ese es el siguiente paso. Y creo que están todas las condiciones dadas para que sea así. Creo que perfectamente la Región de Los Lagos, todo el gran mar interior que tenemos hacia el sur, puede ser un centro de clase mundial”.

Más conocimiento para la toma de decisiones
El director del Centro Interdisciplinario para la Investigación Acuícola (INCAR), Renato Quiñones, sostuvo que “algunas de las grandes problemáticas que enfrenta la salmonicultura chilena para su futuro desarrollo al 2050 es justamente su vinculación, interacción con el tema de la conservación. Y ahí es donde el conocimiento científico juega un rol fundamental. Por ejemplo, vámonos a algo más concreto. La Ley de Acuicultura que se va a discutir, lo que uno esperaría es que todo el conocimiento que se ha adquirido en los últimos 25, 30 años, donde el Estado además y la industria han invertido en ciencia, en conocimiento, pueda llegar a ser parte de la toma de decisiones del Parlamento para tener una legislación sustentada en conocimiento y no solamente en percepciones, para un lado o para el otro. Entonces, yo creo que ese es el rol de la ciencia. La ciencia ayuda a aterrizar la conversación”.
Respecto a la vinculación de la ciencia con la industria y el Estado, aseguró que «ha ido mejorando y ahora ha existido un fuerte incremento tanto en la inversión del Estado que se refleja en la creación de diversos centros de investigación en estos últimos 20 años, lo que ha incrementado en conjunto el conocimiento. La industria también ha aumentado su inversión, y otra cosa muy importante es la innovación que ha ido ocurriendo en esta región.»
Destacó que el Centro INCAR, por ejemplo, ha producido más de 750 artículos científicos de acuicultura. “Entonces, ¿cómo ese conocimiento no va a ser parte de la toma de decisiones públicas y privadas? Esto es un desafío para el país. Yo quiero ser optimista, pero no delirante, y creo que estamos avanzando hacia una mejor vinculación entre la academia, la industria, el Estado y las comunidades”, destacó.

Por su parte, el ex senador y actual vicepresidente ejecutivo de la Fundación Encuentros del Futuro, Guido Girardi realizó una crítica respecto a que las decisiones del Estado no han estado basadas en conocimiento científico. “Aquí no hay ciencia, ni datos, es empírico. ¿Por qué no hay capacidad de carga? porque el Estado entregó concesiones sin evaluar las capacidades que tenían esos ecosistemas para sustentar proyectos. Es increíble que una actividad que es segunda en el mundo esté tan abandonada por el Estado pero también por la propia empresa en el sentido de incorporar ellos investigación. En muchos países es el mundo privado el que hace la investigación y aquí hay una tremenda oportunidad. Yo valoro lo que han hecho pero no hay que preocuparse del vaso medio lleno, sino que del vaso medio vacío porque está la oportunidad de ser líderes mundiales y aprender de ahí para la acuicultura de especies nativas”, afirmó.



















