El salmón es un carnívoro natural. Cuando viven salvajes en la naturaleza, se alimentan de insectos, larvas de insectos, arenques pequeños, crustáceos y plancton animal.
Los investigadores y los productores de alimentos están explorando alternativas vegetales para reducir la dependencia de la harina de pescado y el aceite de pescado. Esto implica desarrollar piensos elaborados con ingredientes como algas, soja, guisantes e incluso insectos, con el objetivo de proporcionar al salmón los nutrientes que necesita sin depender de los recursos marinos.
«Pero antes de comenzar a utilizar estos nuevos tipos de alimentos, necesitamos comprender mejor lo que sucede dentro del intestino del salmón, para optimizar el impacto en la nutrición y la salud del pez», señaló Sabina Leanti La Rosa.
Ella es profesora asociada en la Universidad Noruega de Ciencias de la Vida (NMBU) y recientemente ha codirigido un estudio sobre cómo las bacterias del salmón interactúan y digieren el alimento, publicado en la prestigiosa revista Nature Microbiology.

Buenas bacterias en el intestino del salmón
Junto con colegas de investigación en NMBU y varios colaboradores internacionales, ha analizado el material genético de hasta 211 microorganismos diferentes que han encontrado en el intestino del salmón Atlántico.
«Esta es la primera descripción general que se ha realizado del material genético bacteriano del salmón Atlántico. El material se recolecta mediante métodos de cultivo tradicionales en el laboratorio y métodos avanzados de secuenciación de ADN utilizando muestras de peces silvestres y de cultivo en agua dulce y salada», dijo La Rosa.
Los análisis de los genes de los microorganismos permiten a los investigadores «ver» dentro del intestino del salmón y revelar qué bacterias «buenas» ayudan al pez a descomponer y utilizar los nutrientes del alimento, y qué mecanismos moleculares utilizan para ello.
«También hemos identificado algunas bacterias particularmente importantes en el intestino del salmón, que son capaces de producir y liberar vitaminas y otras sustancias que se sabe que promueven el crecimiento, la salud y el bienestar», sostuvo ella.

Comprender el intestino
«Gracias a este nuevo estudio, ahora podemos comprender cómo funcionan los microbios en el intestino del salmón. Esto nos permite desarrollar estrategias nutricionales que adapten la estructura química de los nuevos ingredientes alimentarios que queremos agregar a la dieta del salmón, a las herramientas enzimáticas que la microbiota intestinal tiene para descomponerlos», expresó el profesor Phil Pope.
Él es co-líder de este estudio y uno de los líderes del proyecto ImprovAFish, del cual forma parte esta investigación.
¿Pueden los salmones digerir alimentos de origen vegetal?
«Existe la necesidad de mejorar la sostenibilidad de los alimentos para peces, y la acuicultura del salmón está intentando convertir al salmón, un pez carnívoro, en «vegetariano», manifestó Sabina Leanti La Rosa.
«A medida que la demanda de alimentos continúa aumentando junto con el crecimiento de la población mundial, la acuicultura del salmón presenta una enorme oportunidad para proporcionar alimentos ricos en proteínas y nutrientes. Con las poblaciones de peces silvestres luchando por satisfacer las necesidades crecientes», la acuicultura sostenible ofrece una solución para producir más productos del mar sin sobrepesca, dijo ella.
Para poder cambiar a alimentos de origen vegetal, o utilizar aditivos prebióticos que promuevan la salud en la dieta del salmón, es crucial comprender cómo la microbiota intestinal puede ayudar al pez a digerir y utilizar los nuevos nutrientes.
El propio salmón tiene muy pocas enzimas en el intestino para descomponer y utilizar alimentos de origen vegetal y prebióticos. En el estudio de Nature Microbiology, los investigadores querían aprender más sobre cómo funcionan los microorganismos en el intestino del salmón.
«Al estudiar las poblaciones microbianas específicas en el tracto gastrointestinal del salmón, podemos identificar qué bacterias promueven una mejor digestión de los materiales vegetales y fortalecen el sistema inmunológico del pez, haciendo que el pez sea más resistente a enfermedades e infecciones”, expresó.
«Si entendemos cómo funciona la microbiota intestinal del salmón, podemos diseñar estrategias para mejorar la capacidad del pez para crecer y prosperar con dietas novedosas y más sostenibles, contribuyendo finalmente a producir peces más grandes y saludables para la nutrición humana», señaló Arturo Vera Ponce de Leon, quien es investigador en NMBU y primer autor del estudio en Nature Microbiology.

Esperando un salmón más saludable
Los investigadores esperan que la industria acuícola utilice sus resultados y desarrolle formulaciones de alimentos y suplementos (como prebióticos) más eficientes en el uso de recursos, adaptados a las capacidades digestivas del salmón y a la microbiota intestinal del salmón, lo que conducirá a mejores tasas de crecimiento, salud y bienestar general de los peces.
«Eventualmente, esto ayudará a mejorar la calidad nutricional del salmón de cultivo, asegurando que los consumidores reciban un pescado que no solo sea más saludable sino también más rico en nutrientes beneficiosos», manifestó La Rosa.
Ella espera que más investigadores hagan uso del resumen del material genético que han creado, que se llama SMGA.
«SMGA es un recurso poderoso para futuros estudios donde los científicos pueden profundizar en las complejas interacciones entre la dieta, la microbiota intestinal y el metabolismo del pescado. Realmente alentamos a futuros estudios a ampliar aún más la visión general de la microbiota intestinal del salmón”, destacó.
«De hecho, el estudio de la microbiota intestinal del salmón aún se encuentra en sus primeras etapas en comparación con la investigación más extensa realizada sobre la microbiota intestinal de humanos y otros animales de producción. Al aprovechar las lecciones aprendidas de otras especies, este conocimiento puede conducir a innovaciones en las prácticas de acuicultura y al desarrollo de nuevos alimentos más efectivos para mejorar la salud, la sostenibilidad y la nutrición de los peces en los sistemas de acuicultura», complementó.


















