En los últimos días, Noruega ha registrado una preocupante serie de brotes confirmados y sospechosos de anemia infecciosa del salmón (ISA), una enfermedad viral que afecta gravemente la salud de los peces. La situación ha impactado tanto a grandes productores, como SalMar, como a operadores más pequeños a lo largo de la costa.
La Autoridad Noruega de Seguridad Alimentaria confirmó el más reciente contagio en una instalación de Salmar Oppdrett en Åfjord, Trøndelag, basándose en pruebas del Instituto Veterinario Noruego. Asimismo, hay sospechas de infección en centros de cultivo en Sortland (Nordland), operados por Holmøy Havbruk, y en Bø, donde la empresa Egil Kristoffersen & Sønner también enfrenta un brote confirmado.
Otro punto bajo vigilancia es la piscicultura de Ytterflesa, en Nærøysund, también gestionada por SalMar Oppdrett. Las muestras recogidas durante inspecciones de rutina mostraron indicios de la enfermedad.
Ante este escenario, las autoridades han implementado estrictas restricciones para el movimiento de peces y personal, con el fin de controlar la propagación del virus y proteger el resto de la producción acuícola.
Aunque el ISA no representa un riesgo para los humanos, sí puede causar alta mortalidad en los peces y generar importantes pérdidas económicas para el sector.


















