Una prometedora noticia emerge desde el corazón de la industria salmonera chilena, posicionando al país a la vanguardia de la innovación biomédica. La startup Salmoss Biotech, liderada por los doctores Francisco Muñoz y Gastón Dupré, está transformando los desechos del salmón en biomateriales de alta tecnología capaces de regenerar hueso humano, marcando un hito al obtener material para injertos óseos desde un animal no mamífero. Así se destacó en una entrevista en El Mercurio.
Este proyecto innovador nace de una necesidad clínica urgente: la escasez de opciones accesibles y eficaces para la reconstrucción ósea. Los injertos tradicionales, provenientes de fuentes humanas, bovinas o porcinas, presentan diversas limitaciones. «Los humanos tienen restricciones médico-legales, los bovinos pueden tener contaminación por priones, los porcinos tienen restricciones religiosas y los sintéticos son muy poco activos biológicamente. Todos son caros», detalla el doctor Muñoz, cirujano maxilofacial y cofundador de Salmoss Biotech.
Un salto desde los desechos a la vida
Aprovechando las más de 200 mil toneladas anuales de residuos de la industria salmonera, Muñoz inició una investigación durante su doctorado en la Universidad Internacional de Cataluña. Su trabajo demostró que la hidroxiapatita extraída del hueso de salmón, una matriz mineral clave en todos los huesos, puede ser utilizada para crear injertos óseos efectivos.
Actualmente, Salmoss Biotech ya comercializa dos productos pioneros: HAPS, hidroxiapatita de salmón pura, y HAPS-COL, una versión colagenizada. Ambos se presentan como un granulado que los cirujanos rehidratan antes de su aplicación. «El usuario final de estos productos hoy día es el cirujano (…), cualquier profesional particular o de alguna repartición pública», explica Gastón Dupré.

Colaboración global y futuro 3D
La empresa chilena no está sola en esta travesía. Colabora activamente con prestigiosas instituciones internacionales como la Universidad Católica, la Universidad Imperial de Kyushu en Japón y el renombrado MIT en Boston. Cada centro aporta su expertise, desde el estudio de los ciclos celulares en la regeneración ósea hasta la creación de nuevos productos.
Uno de los proyectos más ambiciosos en desarrollo es la creación de una «biotinta» que permitirá la impresión 3D de huesos a partir de archivos escaneados. «Lo que queremos hacer es imprimir no una prótesis inerte, sino un hueso real, generado a partir de nuestro biomaterial que es la hidroxiapatita de salmón colagenizada», subraya Muñoz. El convenio con el MIT ya está en marcha, y los primeros resultados se esperan para fines de este semestre.
El portafolio de Salmoss va más allá de los productos ya comercializados y la biotinta. Incluye también una esponja hemostática y osteoconductora, bloques con formas preestablecidas para reconstrucciones tridimensionales, y una presentación fluida para defectos óseos complejos.
Economía circular con propósito
Todo el desarrollo de Salmoss Biotech se enmarca en una sólida lógica de economía circular. «Ese material de desecho que tradicionalmente la industria usa para harina de pescado, nosotros lo transformamos en un producto de altísimo valor agregado», afirma Muñoz. Con una visión clara, añade: «Nuestra misión es producir el mejor injerto óseo del mundo, con un producto desarrollado por cirujanos y para cirujanos».
Este proyecto no solo representa un avance significativo en la medicina regenerativa, sino que también destaca el potencial de la industria salmonera chilena para generar soluciones innovadoras y sostenibles, transformando residuos en herramientas vitales para la salud humana.



















