La expansión de la salmonicultura en Nueva Escocia vuelve a escena. Cooke Aquaculture, a través de su subsidiaria Kelly Cove Salmon, busca reactivar un ambicioso proyecto que lleva años en pausa: multiplicar por más de cuatro su operación en la Bahía de Liverpool, incluyendo no solo salmón sino también trucha.
Descripción del proyecto
La propuesta, que lleva más de seis años sobre la mesa, contempla pasar de 14 a 60 jaulas en las aguas cercanas a Coffin Island. Esto elevaría la producción actual de 400.000 ejemplares a más de un millón de peces, lo que ha generado fuerte resistencia entre los residentes locales y pescadores de la zona.
En 2024, la Junta de Revisión de Acuicultura tenía previsto celebrar audiencias públicas para analizar el plan, pero el proceso fue suspendido. Ahora, con la reactivación del expediente, se espera una nueva resolución en el otoño de 2025.
Controversia
Las tensiones no han bajado. Brian Muldoon, portavoz de la oposición vecinal, expresó su frustración: “No están escuchando a la comunidad. Esta expansión amenaza directamente a nuestros pescadores de langosta, que dependen de estas aguas para su sustento”.
A pesar del rechazo social, Cooke sostiene que ha seguido todos los canales regulatorios y confía en la aprobación del proyecto. Desde la empresa aseguran haber trabajado durante años con autoridades provinciales y federales para cumplir con los requisitos ambientales y operativos.
Incluso el primer ministro provincial, Tim Houston, se pronunció anteriormente en contra de la expansión. Sin embargo, la última palabra la tiene ahora la Junta, que deberá sopesar los intereses económicos con los ambientales y comunitarios.
La decisión se perfila como un nuevo capítulo en el debate sobre el futuro de la acuicultura en Canadá.


















