La producción de proteína de origen animal en chile alcanza valores estimados por sobre los USD 11 mil millones de los cuales un 60% tiene su origen en las regiones de Los Lagos y Aysén, esto gracias a la producción de salmón y mitílidos en circunstancias que Chile es el primer productor mundial de Salmón Coho, el segundo productor mundial de Salmón del Atlántico y el primer exportador mundial de Mejillón.
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Más de 100.000 trabajadores están directamente asociados a la producción de proteína animal en Chile de los cuales un 63% participa de la producción acuícola, de tal manera que la relevancia de esta actividad es evidente y sustantiva para la economía de las regiones del sur y por cierto para posicionar a Chile como una potencia alimentaria en el contexto global.
Cabe señalar, por encima del evidente impacto de las cifras, que a diferencia de otras industrias y sin perjuicio de su igualmente notable éxito, la salmonicultura ha desarrollado su actividad en zonas de muy baja densidad poblacional, en algunos casos zonas despobladas, de difícil acceso, baja actividad económica o desarrollo social y las ha transformado en espacios con avanzada logística, mejores accesos y conectividad con el resto del país, generando empleo donde no existía otra actividad industrial o comercial, complementándose con otras actividades locales generando clústeres además de facilitar un mejor acceso a la educación y la salud.
No obstante, la industria enfrenta desafíos asociados a la sustentabilidad, cambio climático, la mantención y desarrollo de mercados y sin duda la salud y bienestar animal.
Inversión y desarrollo en salud animal
Dado que las industrias vinculadas a la producción de proteína animal terrestre, es decir: aves, cerdos y bovinos, son actividades económicas de distribución global con importante presencia y relevancia en países desarrollados, es que existe una historia de más de un siglo de esfuerzo para el desarrollo de soluciones para las principales enfermedades en medicina veterinaria. Esta situación ha permitido a países pequeños o menos relevantes en la producción animal, como el caso de Chile, poder acceder a productos innovadores luego que estos son autorizados principalmente en Europa o Norteamérica. Algo similar ocurre en el caso de los animales de compañía tales como perros, gatos o caballos.
Para la crianza de especies de menor distribución global, como los salmónidos, conejos, abejas, ovinos entre otros, la situación es diferente ya sea que se han diseñado regulaciones especiales que incentivan la inversión en investigación y desarrollo para indicaciones de nicho o simplemente los problemas deben ser resueltos por los propios productores o granjeros.
En Chile existen un total de 290 vacunas registradas en el Servicio Agrícola y Ganadero de las cuales el 86% tienen indicación para especies terrestres y 14% para salmónidos. Las vacunas con indicación para SRS representan el 9% del total de vacunas registradas y de estas el 73% son fabricadas fuera de Chile. Estas cifras, claramente contrastan con la relevancia económica de la industria acuícola y con el nivel de pérdidas por concepto de enfermedades infecciosas que afectan a este sector.
Otro dato que permite comprender la dinámica de la industria de la salud animal a escala global es el nivel de inversión que cada compañía farmacéutica líder global asigna a proyectos de investigación para las distintas especies animales. Actualmente las compañías farmacéuticas invierten entre un 7 % y un 10% de sus ingresos en proyectos de I&D y ha sido determinante al momento de asignar los recursos observar el crecimiento de cada segmento, el volumen del negocio y la rentabilidad asociada a cada uno de ellos.
Presencia de incentivos
Hace diez años, los ingresos por ventas de la compañía farmacéutica líder global en salud animal estaban asociados en un 66% a productos para las especies terrestres de abasto, es decir ganadería, aves y cerdos. Hoy el 65% de sus ventas están asociadas a indicaciones para mascotas, marcando una tendencia que se ha transformado en una necesidad para todas las compañías en el top 10, como única forma de agregar valor y rentabilidad en los plazos exigidos por los inversionistas.
Frente a esta dificultad, desde la perspectiva de la salmonicultura Chilena, se hace necesario encontrar incentivos que permitan atraer inversión para el desarrollo de las herramientas necesarias que logren controlar enfermedades de alto impacto económico. Uno de los aspectos a considerar es el valor de mercado para la indicación y si esto no resulta suficientemente atractivo, pues entonces hacer un doble click en la rentabilidad de la indicación, es decir, profundizar en un análisis de precio y retorno a la inversión, lo cual debe ser positivo para quienes invierten en la solución y para quienes se benefician de su uso exitoso.
Brechas en vacunación SRS
En un ejercicio simple, la industria adquiere vacunas para el control de SRS por un valor anual en torno a los USD 80 millones y reporta pérdidas directas e indirectas asociadas a SRS de aproximadamente USD 700 millones, incluido el costo de vacunación. En el caso específico de Salmón del Atlántico, la inversión en vacunación puede variar entre USD 0,25 y USD 0,4 por smolt en promedio.
Para el segmento de bovinos, una vacuna para enfermedades de alto impacto económico tiene un valor promedio de USD 7 por dosis, en el caso de una vacuna para controlar PCV2 en cerdos cuesta USD 1,6 por dosis y en el caso de mascotas los valores promedios están en torno a los USD 14 por dosis.
En efecto no es posible realizar comparaciones simples entre las estructuras de costo de salud entre las diferentes especies, sin embargo, sí es evidente que hay un mal balance entre lo que actualmente se invierte en vacunas para SRS, la ocurrencia de la enfermedad en campo y la magnitud de sus pérdidas. La buena noticia es que una solución altamente eficaz, que permita controlar la enfermedad durante todo el ciclo de engorda podría llegar a apreciarse en el mercado a un valor que incentive a la industria farmacéutica y al mismo tiempo satisfaga al productor de salmón.
En las próximas semanas analizaremos aquellos aspectos relacionados con la colaboración, el sentido de urgencia y el impacto de regulaciones especiales como incentivos a la innovación.
Por Fernando Flores, veterinario, Senior Aqua Health Business Leader


















