Una investigación pionera realizada por Nordlaks, NMBU, UiS, FishLab y Skretting demuestra que el salmón atlántico es capaz de producir vitamina D cuando se expone a la luz solar, de manera similar a los humanos y otros animales. El estudio, publicado en la revista científica Aquaculture Nutrition, aporta nuevos y valiosos conocimientos sobre las necesidades nutricionales del salmón y abre una nueva etapa en la investigación sobre la salud de los peces.
Un cambio de paradigma en la nutrición del salmón
“Esto supone un avance en la comprensión de cómo los salmones obtienen vitamina D. Hasta ahora se creía que los peces solo la obtenían a través del alimento, pero nuestros resultados muestran que los salmones en el mar pueden producirla por sí mismos”, explica David Knudsen, director Global de Innovación en Skretting y líder del estudio.
El descubrimiento desafía creencias históricas en la acuicultura y refuerza la importancia del entorno en la salud y el bienestar de los peces, así se publica en el portal especializado
Evidencia sólida a partir de estudios de campo
Durante varios años, Skretting analizó los niveles de vitamina D en salmones de distintas épocas del año, tamaños y sistemas de producción. Los resultados son contundentes: los salmones criados en instalaciones al aire libre presentan hasta 20 veces más vitamina D que aquellos mantenidos en sistemas cerrados.
La razón es clara: al igual que los humanos, el salmón puede sintetizar vitamina D en la piel cuando recibe luz solar directa.
Desafíos para la acuicultura en tierra
“A medida que más producción se traslada a instalaciones terrestres, debemos ser conscientes de que los peces pierden la oportunidad de producir vitamina D de forma natural”, advierte Knudsen. En estos casos, podría ser necesario compensar mediante suplementos en el alimento o el uso de luz ultravioleta, con el fin de garantizar tanto la salud de los peces como su valor nutricional para los consumidores.
Variaciones estacionales y efectos en la salud
Los estudios también muestran que los niveles de vitamina D disminuyen notablemente durante el invierno y en peces criados en interiores sin acceso a la luz solar. Esta carencia podría estar relacionada con una mayor incidencia de heridas e infecciones durante la noche polar.
En nutrición humana, la vitamina D está asociada con una mejor función de la barrera cutánea y una cicatrización más rápida, efectos que podrían ser relevantes también para los peces.
Un camino de investigación que recién comienza
“Aunque hemos obtenido respuestas importantes, todavía queda mucho por aprender sobre las necesidades nutricionales del salmón y el impacto de la vitamina D en su salud y bienestar”, señala la veterinaria Christina Husebø, de Skretting, quien lideró la recopilación de datos en granjas a lo largo de la costa noruega.
El estudio se basó en salmones de 15 granjas noruegas diferentes y muestra claras diferencias entre peces criados en el mar y aquellos producidos en sistemas terrestres. Sus conclusiones son relevantes para toda la industria acuícola, especialmente para quienes trabajan en salud, nutrición y sostenibilidad.
Mirando hacia una producción más sostenible
Skretting continuará investigando cómo distintos niveles de vitamina D influyen en la salud del salmón, con especial foco en la piel y la prevención de heridas. La colaboración con los productores será clave para avanzar hacia una nutrición más precisa y una acuicultura aún más sostenible en el futuro.


















