El consultor noruego con sede en Puerto Varas, Skjalg Aabakken, de la empresa Aabakken Soft Landing & Innovation, retoma el debate abierto tras un artículo publicado semanas atrás, donde planteó que Chile podría superar a Noruega como principal productor mundial de salmón en un plazo de cuatro a ocho años, y profundiza en los factores que podrían hacer viable este escenario.
En conversación con InfoSALMON , el asesor internacional aborda las condiciones que podrían impulsar el crecimiento de la salmonicultura chilena, los cambios regulatorios en discusión y el rol que jugarán la tecnología y la inversión extranjera en esta nueva etapa del sector.
¿En qué se basan las estimaciones de que Chile podría superar a Noruega?
“No lo plantearía como una predicción cerrada, sino como un escenario posible si se combinan tres factores: mayor certeza regulatoria, más inversión tecnológica y una mejora sostenida en productividad, sanidad y desempeño ambiental.
Chile ya es el segundo productor mundial de salmónidos y tiene una base industrial madura. Además, no se debe mirar sólo el salmón Atlántico. El salmón Coho está tomando un rol cada vez más importante, con una demanda internacional más amplia y un ciclo productivo más corto, lo que puede permitir mayor rotación y crecimiento si el mercado sigue respondiendo. Medios internacionales del sector han señalado precisamente que el Coho podría transformarse en una segunda gran plataforma de crecimiento para Chile.
La brecha con Noruega sigue siendo importante, pero Noruega también enfrenta restricciones territoriales, ambientales y regulatorias. Por eso, el punto central no es que Chile vaya a superar automáticamente a Noruega, sino que Chile tiene una combinación poco común de geografía, escala, experiencia productiva, empresas globales y capacidad de inversión. Si se destraban ciertos cuellos de botella, el crecimiento puede acelerarse.
En términos simples: Chile no necesita inventar una nueva industria. Ya tiene una industria madura. Lo que necesita es permitir que esa industria invierta, se modernice y crezca con reglas claras.”
¿Qué cambios regulatorios podrían impulsar la inversión acuícola?
“Esto ya ha sido ampliamente cubierto en los últimos días por medios chilenos especializados y económicos. Las medidas más relevantes son las vinculadas a micro-relocalizaciones, ajustes cartográficos de concesiones, agilización de procesos asociados a INFA y bancos naturales, y cambios al régimen de caducidad de concesiones. En particular, se ha destacado la posibilidad de que ciertas micro-relocalizaciones no deban pasar por evaluación ambiental cuando no impliquen cambios sustantivos.
Para los inversionistas, el problema no es la regulación ambiental en sí. El problema es la incertidumbre, la duplicación de procesos y los plazos poco predecibles. Una regulación moderna debe permitir mejores decisiones: mover centros a ubicaciones más adecuadas, reducir riesgos sanitarios y ambientales, e incentivar inversión en tecnología.
La clave, según la industria, es combinar crecimiento, control ambiental, trazabilidad y legitimidad social.”
¿Qué rol juegan consultoras como Aabakken y los proveedores nórdicos?
“La nueva tecnología será una parte esencial de la solución. Entrega más control a los productores, pero también puede entregar mejor información a las autoridades. Sensores, cámaras, inteligencia artificial, robótica, alimentación inteligente, monitoreo ambiental, oxigenación, limpieza de redes y digitalización no son sólo ‘costos por kilo’; cada vez más se están viendo como facilitadores de crecimiento y control operacional.
Esa tecnología vendrá tanto desde Chile como desde Noruega y otros países nórdicos. Chile tiene necesidades reales, escala productiva y operadores muy profesionales. Noruega tiene una base tecnológica fuerte y mucha experiencia en automatización, control y operación en condiciones exigentes.
Nuestro rol en Aabakken Soft Landing & Innovation es ser una especie de ‘aceite en la máquina’: reducir barreras innecesarias de entrada para empresas nórdicas que quieren entrar a Chile, y también ayudar a empresas chilenas que quieren entender o entrar al mercado nórdico. Esto incluye adaptación al mercado, identificación de socios y facilitar pilotos con clientes interesados. Empujamos para que el interés se convierta en ventas y proyectos reales.”
Una industria en transición
A modo de cierre, Aabakken destaca que la salmonicultura chilena atraviesa un momento clave. “Creo que estamos entrando en una etapa muy interesante para la salmonicultura chilena. Será especialmente interesante observar cómo se integra nueva tecnología en la operación diaria y cómo las gerencias de las empresas productoras empiezan a ver la tecnología cada vez más como un habilitador de crecimiento, y no solamente como un costo adicional»
Asimismo, agrega «También creo que veremos una profesionalización de los pilotos y del technology assessment. Es decir, productores en Chile y Noruega serán cada vez mejores en medir el beneficio real de una tecnología: reducción de riesgo, mejora de oxígeno, menor mortalidad, mejor alimentación, mejor documentación ambiental o mayor eficiencia operacional».
Luego enfatiza que «Nosotros mismos esperamos contribuir durante los próximos meses a pilotos de nuevas tecnologías, incluyendo soluciones que buscan mejorar la distribución de oxígeno en las jaulas. Para nosotros, como una unidad relativamente nueva en Chile, es una gran oportunidad poder trabajar junto a productores y proveedores en evaluaciones costo-beneficio y pilotos bien estructurados. Estos son tiempos muy interesantes para Chile. Si el país logra combinar reglas más claras, inversión tecnológica y mejor desempeño ambiental, puede transformarse en uno de los mercados acuícolas más dinámicos del mundo.”


















