La expansión de la acuicultura terrestre en Noruega sigue abriendo espacio para proveedores tecnológicos especializados. En ese contexto, Brimer, empresa noruega enfocada en soluciones compuestas para infraestructura acuícola, anunció nuevos contratos asociados a proyectos de bacalao, halibut y salmón, reflejando una creciente necesidad de sistemas más durables, modulares y orientados a mejorar el control productivo, la bioseguridad y la eficiencia operacional en centros de cultivo en tierra.
De acuerdo con la compañía, los proyectos abarcan distintas especies, etapas productivas y ubicaciones a lo largo de Noruega, evidenciando una mayor demanda por infraestructura resistente y especializada para la acuicultura moderna.
Entre los nuevos contratos se incluye una instalación terrestre de bacalao para Ode/Lumarine, proyectos de halibut para Sande Seafarm Production y Nordic Halibut, además de dos proyectos adicionales de salmón cuyos clientes aún no pueden ser revelados.
Según Brimer, este conjunto de contratos representa el periodo de mayor actividad registrado por la compañía dentro del segmento acuícola. Las entregas consideran una amplia gama de soluciones diseñadas a medida para instalaciones terrestres, incluyendo estanques para peces, estanques cubiertos, sistemas de pasarelas, biofiltros, sumideros de bombeo, desgasificadores de CO₂, contenedores para mortalidad, salidas centrales y otros equipos especializados de proceso.
Mayor demanda por infraestructura robusta
Fredrik Ryslett, quien ha liderado el negocio acuícola de Brimer durante los últimos años y recientemente fue nombrado vicepresidente de Ventas y Marketing, sostuvo que la compañía observa una fuerte actividad de mercado, impulsada por productores que están invirtiendo en instalaciones modernas con mayores exigencias operacionales.

“Estamos viendo una fuerte actividad de mercado, con más productores invirtiendo en instalaciones de cultivo modernas que demandan alta confiabilidad operacional, larga vida útil y bajo mantenimiento”, señaló Ryslett.
El ejecutivo agregó que los proyectos de la empresa hoy abarcan bacalao, halibut y salmón, cubriendo etapas productivas que van desde reproductores, smolt y post-smolt, hasta engorda.
“Al mismo tiempo, vemos una demanda creciente tanto por instalaciones terrestres como por soluciones de contención cerrada en el mar. Esto ilustra cómo está evolucionando el mercado y cuán ampliamente puede aplicarse la tecnología en materiales compuestos”, afirmó.
Control productivo, bioseguridad y menor impacto
Para Ryslett, el denominador común de estos proyectos es la necesidad de la industria por avanzar hacia un mayor control del ambiente de producción, junto con reducir emisiones, riesgos de bioseguridad e impactos ambientales.
En esa línea, Brimer destacó que los materiales compuestos aportan ventajas asociadas a una larga vida útil, desempeño libre de corrosión y bajos requerimientos de mantención. Además, las soluciones prefabricadas y modulares pueden contribuir a reducir costos de construcción, acortar los tiempos de instalación y permitir que las instalaciones entren en operación con mayor rapidez.
“Creemos que este mercado tiene un potencial significativo de largo plazo. La demanda por soluciones robustas y hechas a medida en materiales compuestos continúa creciendo, y vemos oportunidades importantes tanto en Noruega como a nivel internacional”, concluyó Ryslett.


















