El fuerte repunte que vive la salmonicultura en Magallanes durante 2026 está reconfigurando su papel en la economía regional. Más allá del crecimiento de las exportaciones, la industria comienza a consolidarse como uno de los principales motores para contener el desempleo y sostener el empleo formal en el extremo sur del país.
Las cifras respaldan esa tendencia. Mientras la tasa de desocupación regional alcanzó un 6,5% en el trimestre móvil marzo-mayo de 2026, el sector manufacturero —estrechamente vinculado al procesamiento de productos acuícolas y pesqueros— fue el que mostró el mayor dinamismo, registrando un crecimiento de 20% en su población ocupada, según datos de la Encuesta Nacional de Empleo (ENE) del Instituto Nacional de Estadísticas (INE).
Exportaciones impulsan la recuperación
Tras un período de estancamiento entre finales de 2024 y durante gran parte de 2025, la actividad salmonicultora experimentó un importante punto de inflexión durante el primer semestre de este año.
Los registros de comercio exterior muestran que el volumen exportado desde Magallanes aumentó un 68,7% respecto del año anterior, generando US$50 millones adicionales en retornos comerciales. Gracias a este desempeño, los alimentos e industrias acuícolas representan actualmente el 78,5% de toda la matriz exportadora regional, con Brasil y Estados Unidos como principales destinos de los envíos.
Este desempeño consolida a la salmonicultura como el principal sector exportador de Magallanes y fortalece su influencia sobre el resto de la economía regional.
Un impacto que va mucho más allá de los centros de cultivo
El efecto económico de la industria no se limita a las operaciones productivas. En el medio Zona Zero destacan que la cadena de valor asociada al salmón moviliza una extensa red de proveedores que incluye empresas de logística, transporte marítimo y terrestre, ingeniería, robótica submarina, bioseguridad, servicios técnicos, alimentación y mantenimiento, beneficiando a más de 300 pequeñas y medianas empresas de la región.
Además, sostienen en la publicación que por cada empleo directo generado por la salmonicultura se estima la creación de entre 1,5 y 2 puestos de trabajo indirectos, ampliando significativamente su impacto sobre las economías locales.
Otro aspecto destacado es la alta formalidad laboral del sector. La actividad mantiene cerca de un 95% de empleo formal, con remuneraciones superiores al promedio regional y una importante participación de mujeres en las plantas de proceso, especialmente en la provincia de Última Esperanza.
Reactivación con infraestructura ya instalada
En este escenario, el debate sobre el crecimiento de la industria ha comenzado a centrarse en cómo aprovechar mejor las capacidades existentes.
El Consejo del Salmón ha propuesto una agenda de reactivación basada en medidas regulatorias consideradas de rápida implementación y alto impacto, orientadas a optimizar las concesiones ya autorizadas, sin necesidad de incorporar nuevas áreas de cultivo.
De acuerdo con las estimaciones presentadas por el gremio, estas medidas podrían incrementar el empleo sectorial en Magallanes hasta en un 7%, mientras que, a nivel del sur austral, otorgar mayores certezas operativas permitiría generar entre 1.800 y 5.400 nuevos empleos formales en el corto plazo.
La salmonicultura se posiciona como un actor estratégico
En un contexto en que el desempleo nacional se aproxima al 9,4% y las regiones buscan fortalecer sus economías, Magallanes ofrece un caso que comienza a llamar la atención.
El crecimiento de la salmonicultura no solo está fortaleciendo el liderazgo exportador regional, sino que también está demostrando su capacidad para sostener empleo formal, dinamizar cientos de empresas proveedoras y generar actividad económica en múltiples sectores.
Con infraestructura instalada, altos estándares ambientales y certificaciones internacionales, el principal desafío para la región ya no parece ser la expansión territorial, sino avanzar en mayores certezas regulatorias que permitan aprovechar plenamente la capacidad productiva existente. Si ese escenario se concreta, la salmonicultura podría consolidarse como uno de los pilares más relevantes para el desarrollo económico y laboral de Magallanes durante los próximos años.



















