La industria islandesa del cultivo de salmón en tierra está aumentando la presión sobre el Gobierno para que avance en una legislación específica que entregue mayor certeza a los proyectos actualmente en construcción o planificación, cuyo volumen conjunto de inversión podría situarse entre ISK 500.000 y 600.000 millones, equivalentes aproximadamente a US$4.150 millones y US$5.000 millones, respectivamente.
La solicitud fue planteada por la Landeldisdeild Bændasamtök Íslands (Departamento de Acuicultura en Tierra de la Asociación de Agricultores de Islandia), mediante una carta dirigida a la primera ministra y a la ministra de Industria de Islandia. En ella, el gremio pidió que el desarrollo de un marco normativo independiente para esta actividad sea tratado como una prioridad.
Según informó el medio islandés Morgunblaðið, los proyectos actualmente en ejecución o preparación podrían representar inversiones conjuntas por entre ISK 500.000 y 600.000 millones (US$4.150–5.000 millones aproximadamente).
De concretarse los planes de las empresas, la organización estima que el sector podría generar entre ISK 150.000 y 200.000 millones anuales en ingresos por exportaciones, equivalentes a cerca de US$1.250 millones y US$1.660 millones, dentro de un horizonte de cinco a siete años, además de incrementar la recaudación tributaria y crear cientos de empleos directos e indirectos en distintas regiones de Islandia.
Entre las compañías con proyectos de gran escala mencionadas por la organización se encuentran Samherji Fiskeldi, First Water, Laxey y Thor Salmon. La división de cultivo terrestre de Bændasamtök Íslands también integra a Aurora Fiskeldi y Geo Salmo.
Separar el cultivo terrestre del cultivo en mar
Uno de los principales argumentos planteados por los productores es que el cultivo terrestre opera bajo condiciones productivas, ambientales y regulatorias diferentes a las de los centros ubicados en el mar.
Actualmente ambas actividades están incluidas dentro de la legislación islandesa sobre acuicultura, situación que la industria busca modificar.
Lárus Ásgeirsson, presidente de la división de productores de cultivo terrestre y chairman de Laxey, sostuvo a Morgunblaðið que existen fundamentos suficientes para avanzar hacia una legislación independiente.
Según explicó, el cultivo terrestre no utiliza de la misma forma recursos marinos limitados y presenta condiciones diferentes en materias como control productivo y bienestar animal. Además, recordó que las principales controversias políticas surgidas durante la discusión del proyecto de ley acuícola que no logró avanzar en el último período parlamentario estuvieron concentradas fundamentalmente en el cultivo en jaulas marinas.
Desde el sector consideran además que existe un precedente relevante. El Gobierno islandés ha anunciado su intención de avanzar con marcos legislativos específicos para otras actividades, entre ellas el cultivo de algas y la acuicultura offshore.
Para los productores, aplicar un enfoque similar al cultivo terrestre permitiría establecer requisitos adaptados a las características operacionales de estos sistemas y reducir la incertidumbre asociada a inversiones de largo plazo.
La regulación aparece como factor para nuevas inversiones
La solicitud del sector se produce mientras Islandia busca consolidar una nueva industria exportadora basada en sistemas de producción de salmón en tierra.
La propia estrategia industrial islandesa hacia 2035 contempla avanzar hacia un marco diferenciado para esta actividad. De acuerdo con Bændasamtök Íslands, el plan de acción 2026-2027 establece específicamente la creación de una regulación para el cultivo terrestre separada de aquella aplicada a la producción en jaulas marinas.
Sin embargo, la organización manifestó preocupación por la falta de claridad respecto de los plazos para implementar estas medidas.
Por esta razón, además de solicitar una legislación específica, pidió al Gobierno establecer un cronograma para el desarrollo de la normativa y solicitó reuniones con representantes del Ministerio de Industria y de la oficina de la primera ministra.
Para el gremio, la predictibilidad regulatoria será determinante para mantener el ritmo de inversión de los proyectos actualmente en desarrollo.
La organización sostuvo que contar con un marco legislativo predecible y adaptado al cultivo terrestre será determinante para que puedan concretarse los objetivos de generación de valor, exportaciones, empleo y crecimiento asociados a esta nueva industria.
El debate regulatorio ocurre mientras varias compañías islandesas avanzan con instalaciones destinadas a producir salmón Atlántico en sistemas terrestres de gran escala, configurando al país como uno de los mercados que concentra actualmente algunos de los proyectos más ambiciosos de este segmento de la acuicultura internacional.



















