Clorofila aumenta 47% en los fiordos de Aysén y enciende alertas por floraciones algales
El fenómeno climático está alcanzando valores excepcionales en el Pacífico ecuatorial y sus efectos ya se reflejan en las condiciones oceanográficas del sur de Chile. Un nuevo boletín de BlueWatch advierte sobre temperaturas superficiales del mar superiores a lo normal, mayor radiación solar en Aysén y un incremento de la clorofila que vuelve a poner bajo observación el riesgo de floraciones algales en fiordos y mares interiores.
El océano está cambiando y las señales comienzan a acumularse frente a las costas de la Patagonia chilena. El fortalecimiento de El Niño y el aumento de la clorofila anticipan floraciones algales en la Patagonia. Este escenario climático y oceanográfico está configurando un escenario climático y oceanográfico que merece especial atención, particularmente para las actividades productivas que dependen de las condiciones ambientales del mar, entre ellas la salmonicultura.
Así lo advierte el último boletín semanal de BlueWatch, correspondiente a la semana 44, entre el 26 de octubre y el 1 de noviembre de 2026, elaborado por el Observatorio Climático del Pacífico Sudoriental, desarrollado y mantenido por Bluewater SpA.
El reporte identifica anomalías térmicas excepcionales en el Pacífico ecuatorial y un calentamiento que también comienza a expresarse en las aguas de Chiloé y Aysén. A ello se suman cambios en la radiación solar, la nubosidad y la biomasa microalgal, variables que, observadas en conjunto, permiten anticipar condiciones ambientales que podrían favorecer episodios de proliferación algal.
Uno de los indicadores más llamativos corresponde a la temperatura superficial del mar en la región Niño 1+2, que alcanzó una anomalía de +5,4 °C, su valor semanal más alto desde que comenzó el registro en 1981. En tanto, la región Niño 3.4, utilizada como referencia internacional para el seguimiento del fenómeno, registró +3,4 °C.
El boletín caracteriza el episodio como un evento de El Niño muy intenso, con un comportamiento relativamente estable durante las últimas semanas. Además, plantea que podría mantenerse fuerte durante el verano 2026-2027, con un posible máximo alrededor de diciembre.
Sin embargo, para el sector salmonicultor, la atención no se concentra únicamente en lo que ocurre en el Pacífico tropical, sino también en cómo estas condiciones se manifiestan en los ecosistemas marinos del sur austral.
El calentamiento ya se refleja en las aguas de Chiloé y Aysén
Los registros satelitales muestran anomalías positivas de temperatura superficial del mar en distintas áreas de la Patagonia. Durante la semana analizada, las aguas del mar interior de Chiloé presentaron una anomalía de +2,42 °C, mientras que en el golfo Corcovado llegó a +1,82 °C.
En los fiordos de Aysén, el incremento alcanzó +2,16 °C respecto de la climatología utilizada por el observatorio. Una de las señales más relevantes se identificó en el océano frente a Chiloé, donde la anomalía llegó a +2,70 °C, el máximo entre las zonas evaluadas.
Estas observaciones encuentran respaldo en las mediciones locales. Las boyas BlueWatch instaladas en distintas agrupaciones de concesiones de salmónidos (ACS) registraron temperaturas entre +0,4 °C y +1,4 °C por sobre sus valores climatológicos.
En algunas estaciones, las anomalías estandarizadas alcanzaron categorías extremas. Es el caso de ACS11, donde la temperatura medida a cinco metros llegó a 12,22 °C, con una anomalía de +1,23 °C y una desviación estandarizada de 5,7. En ACS10A, a 1,1 metros de profundidad, se registraron 11,60 °C, con una anomalía de +0,83 °C.
La coincidencia entre los registros satelitales y las mediciones de las boyas permite observar que el calentamiento no se limita a una señal regional del océano abierto, sino que también está presente en sectores donde se desarrolla la actividad acuícola.
Más radiación solar y cambios en la productividad del mar
Otro elemento que destaca el informe es la combinación de temperaturas superiores a lo normal con condiciones atmosféricas que favorecen una mayor entrada de energía solar al sistema marino.
En los fiordos de Aysén, la radiación solar alcanzó 20,00 MJ/m²/día, con una anomalía de +8,09 MJ/m²/día respecto de lo habitual. Al mismo tiempo, la cobertura nubosa llegó a 59,13 %, aproximadamente 17 puntos porcentuales por debajo de su referencia climatológica.
Esta combinación adquiere relevancia al analizar los registros de clorofila satelital, un indicador utilizado para estimar la biomasa de fitoplancton presente en la superficie del mar.
Precisamente, en los fiordos de Aysén el indicador registró un incremento de 47 % respecto de lo normal, uno de los resultados que más destacan en el boletín.
En el golfo Corcovado, por su parte, la clorofila presentó una anomalía positiva de 24 %, mientras que en el mar interior de Chiloé el incremento llegó a 15 %.
No obstante, el comportamiento no fue homogéneo. En el océano frente a Chiloé, la concentración de clorofila se situó 38 % por debajo de su referencia habitual, lo que evidencia que las respuestas biológicas pueden variar significativamente entre zonas geográficas.
Es importante precisar que la clorofila-a constituye un indicador indirecto de la biomasa microalgal y no permite, por sí sola, identificar especies potencialmente nocivas ni confirmar la presencia de una floración algal dañina. El propio boletín advierte, además, que en fiordos y canales el aporte de agua dulce de los ríos puede elevar las estimaciones satelitales de clorofila.
Estratificación del agua: una condición que vuelve a poner bajo observación las floraciones algales
Más allá de cada indicador por separado, el principal llamado de atención del Observatorio Climático se encuentra en la interacción entre el calentamiento del mar, la radiación solar y la circulación atmosférica.
Según el análisis de BlueWatch, las aguas más cálidas y los vientos más débiles pueden intensificar la estratificación de la columna de agua, es decir, la formación de capas con diferentes características de temperatura y densidad que dificultan la mezcla vertical.
Este proceso puede modificar las condiciones físicas y biogeoquímicas de los ecosistemas marinos, generando escenarios favorables para determinados florecimientos algales nocivos (FAN) y episodios de disminución del oxígeno disuelto en mares interiores y fiordos de la Patagonia.
Para la industria del salmón, esta interacción representa una variable relevante de seguimiento ambiental. La temperatura, la disponibilidad de luz, la circulación del agua y la estabilidad de la columna pueden influir en la dinámica del fitoplancton y en las condiciones oceanográficas que rodean a los centros de cultivo.
El boletín también informa que el Ministerio del Interior declaró una emergencia preventiva por marea roja que abarca las 15 regiones costeras del país, vigente entre el 1 de noviembre de 2026 y el 30 de junio de 2027. Asimismo, señala que ya se habían detectado los primeros brotes localizados en la Región de Los Lagos, específicamente en bahía Terao y playa Cucao, en la comuna de Chonchi.
Este contexto refuerza la importancia de mantener una vigilancia permanente de las condiciones ambientales, especialmente en una temporada en la que los indicadores oceanográficos están mostrando cambios simultáneos.
Una Patagonia con respuestas climáticas diferenciadas
El análisis también plantea que El Niño no tendrá necesariamente los mismos efectos en todas las zonas del sur de Chile. Su influencia dependerá, entre otros factores, de la trayectoria de los sistemas frontales y del comportamiento del anticiclón del Pacífico Sur.
Para las regiones de Los Ríos y Los Lagos, el observatorio proyecta una tendencia a precipitaciones inferiores a lo normal durante la primavera y el verano, junto con temperaturas del aire y del mar superiores a sus promedios. También advierte sobre la posibilidad de un verano seco, soleado y caluroso, con un mayor riesgo de incendios forestales.
En Aysén, el escenario apunta a precipitaciones normales o inferiores a lo habitual en el norte de la región, particularmente en el fiordo de Aysén y Puerto Cisnes, además de temperaturas máximas algo más elevadas. El aumento de la altura de congelación también podría acelerar el derretimiento de los campos de hielo y glaciares, incrementando los caudales de los ríos alimentados por estos sistemas.
En Magallanes, en cambio, El Niño tendría una influencia menor que el Modo Anular del Sur (SAM). Para esta región se esperan precipitaciones cercanas o ligeramente superiores a lo normal en los canales occidentales, junto con los fuertes vientos del oeste característicos de la temporada.
Monitoreo ambiental frente a un verano de mayor incertidumbre
El nuevo boletín BlueWatch reúne 43 series semanales de información climática y oceanográfica, integrando índices internacionales como ENOS, SAM, MJO, SOI y HCI, mediciones de estaciones meteorológicas y boyas locales, temperatura superficial del mar y clorofila satelital, además de registros de viento, radiación solar y nubosidad mediante ERA5.
Esta integración permite observar no solamente la evolución de El Niño, sino también las respuestas ambientales que se producen en diferentes sectores de la Patagonia, con información actualizada semanalmente, mapas y una galería histórica.
Para la salmonicultura, contar con esta información adquiere especial importancia ante la proximidad del verano y la posibilidad de que coincidan temperaturas marinas elevadas, mayor radiación solar y condiciones favorables para la estratificación.
El desafío estará en comprender cómo evolucionarán estas variables en cada zona y de qué manera podrían modificar las condiciones ambientales de los centros de cultivo.
Porque, más allá de la intensidad que está alcanzando El Niño en el Pacífico, la pregunta que comienza a cobrar relevancia para la industria es otra: ¿cómo responderán los mares interiores y fiordos de la Patagonia cuando el calentamiento del océano coincida con las condiciones propias de la temporada estival?
Sobre este tema, Subpesca despejó dudas sobre la emergencia por marea roja. Además, Plan Salmón 2050 pidió adoptar alternativas extraordinarias ante una eventual floración de algas. También puedes leer una nota previa sobre El Niño.
Lea el detalle del boletín aquí
El océano está cambiando y las señales comienzan a acumularse frente a las costas de la Patagonia chilena. El fortalecimiento de El Niño y el aumento de la clorofila anticipan floraciones algales en la Patagonia. Este escenario climático y oceanográfico está configurando un escenario climático y oceanográfico que merece especial atención, particularmente para las actividades productivas que dependen de las condiciones ambientales del mar, entre ellas la salmonicultura.
Banner info salmon
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Así lo advierte el último boletín semanal de BlueWatch, correspondiente a la semana 44, entre el 26 de octubre y el 1 de noviembre de 2026, elaborado por el Observatorio Climático del Pacífico Sudoriental, desarrollado y mantenido por Bluewater SpA.
El reporte identifica anomalías térmicas excepcionales en el Pacífico ecuatorial y un calentamiento que también comienza a expresarse en las aguas de Chiloé y Aysén. A ello se suman cambios en la radiación solar, la nubosidad y la biomasa microalgal, variables que, observadas en conjunto, permiten anticipar condiciones ambientales que podrían favorecer episodios de proliferación algal.
Uno de los indicadores más llamativos corresponde a la temperatura superficial del mar en la región Niño 1+2, que alcanzó una anomalía de +5,4 °C, su valor semanal más alto desde que comenzó el registro en 1981. En tanto, la región Niño 3.4, utilizada como referencia internacional para el seguimiento del fenómeno, registró +3,4 °C.
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El boletín caracteriza el episodio como un evento de El Niño muy intenso, con un comportamiento relativamente estable durante las últimas semanas. Además, plantea que podría mantenerse fuerte durante el verano 2026-2027, con un posible máximo alrededor de diciembre.
Sin embargo, para el sector salmonicultor, la atención no se concentra únicamente en lo que ocurre en el Pacífico tropical, sino también en cómo estas condiciones se manifiestan en los ecosistemas marinos del sur austral.
El calentamiento ya se refleja en las aguas de Chiloé y Aysén
Los registros satelitales muestran anomalías positivas de temperatura superficial del mar en distintas áreas de la Patagonia. Durante la semana analizada, las aguas del mar interior de Chiloé presentaron una anomalía de +2,42 °C, mientras que en el golfo Corcovado llegó a +1,82 °C.
En los fiordos de Aysén, el incremento alcanzó +2,16 °C respecto de la climatología utilizada por el observatorio. Una de las señales más relevantes se identificó en el océano frente a Chiloé, donde la anomalía llegó a +2,70 °C, el máximo entre las zonas evaluadas.
Estas observaciones encuentran respaldo en las mediciones locales. Las boyas BlueWatch instaladas en distintas agrupaciones de concesiones de salmónidos (ACS) registraron temperaturas entre +0,4 °C y +1,4 °C por sobre sus valores climatológicos.
En algunas estaciones, las anomalías estandarizadas alcanzaron categorías extremas. Es el caso de ACS11, donde la temperatura medida a cinco metros llegó a 12,22 °C, con una anomalía de +1,23 °C y una desviación estandarizada de 5,7. En ACS10A, a 1,1 metros de profundidad, se registraron 11,60 °C, con una anomalía de +0,83 °C.
La coincidencia entre los registros satelitales y las mediciones de las boyas permite observar que el calentamiento no se limita a una señal regional del océano abierto, sino que también está presente en sectores donde se desarrolla la actividad acuícola.
Más radiación solar y cambios en la productividad del mar
Otro elemento que destaca el informe es la combinación de temperaturas superiores a lo normal con condiciones atmosféricas que favorecen una mayor entrada de energía solar al sistema marino.
En los fiordos de Aysén, la radiación solar alcanzó 20,00 MJ/m²/día, con una anomalía de +8,09 MJ/m²/día respecto de lo habitual. Al mismo tiempo, la cobertura nubosa llegó a 59,13 %, aproximadamente 17 puntos porcentuales por debajo de su referencia climatológica.
Esta combinación adquiere relevancia al analizar los registros de clorofila satelital, un indicador utilizado para estimar la biomasa de fitoplancton presente en la superficie del mar.
Precisamente, en los fiordos de Aysén el indicador registró un incremento de 47 % respecto de lo normal, uno de los resultados que más destacan en el boletín.
En el golfo Corcovado, por su parte, la clorofila presentó una anomalía positiva de 24 %, mientras que en el mar interior de Chiloé el incremento llegó a 15 %.
No obstante, el comportamiento no fue homogéneo. En el océano frente a Chiloé, la concentración de clorofila se situó 38 % por debajo de su referencia habitual, lo que evidencia que las respuestas biológicas pueden variar significativamente entre zonas geográficas.
Es importante precisar que la clorofila-a constituye un indicador indirecto de la biomasa microalgal y no permite, por sí sola, identificar especies potencialmente nocivas ni confirmar la presencia de una floración algal dañina. El propio boletín advierte, además, que en fiordos y canales el aporte de agua dulce de los ríos puede elevar las estimaciones satelitales de clorofila.
Estratificación del agua: una condición que vuelve a poner bajo observación las floraciones algales
Más allá de cada indicador por separado, el principal llamado de atención del Observatorio Climático se encuentra en la interacción entre el calentamiento del mar, la radiación solar y la circulación atmosférica.
Según el análisis de BlueWatch, las aguas más cálidas y los vientos más débiles pueden intensificar la estratificación de la columna de agua, es decir, la formación de capas con diferentes características de temperatura y densidad que dificultan la mezcla vertical.
Este proceso puede modificar las condiciones físicas y biogeoquímicas de los ecosistemas marinos, generando escenarios favorables para determinados florecimientos algales nocivos (FAN) y episodios de disminución del oxígeno disuelto en mares interiores y fiordos de la Patagonia.
Para la industria del salmón, esta interacción representa una variable relevante de seguimiento ambiental. La temperatura, la disponibilidad de luz, la circulación del agua y la estabilidad de la columna pueden influir en la dinámica del fitoplancton y en las condiciones oceanográficas que rodean a los centros de cultivo.
El boletín también informa que el Ministerio del Interior declaró una emergencia preventiva por marea roja que abarca las 15 regiones costeras del país, vigente entre el 1 de noviembre de 2026 y el 30 de junio de 2027. Asimismo, señala que ya se habían detectado los primeros brotes localizados en la Región de Los Lagos, específicamente en bahía Terao y playa Cucao, en la comuna de Chonchi.
Este contexto refuerza la importancia de mantener una vigilancia permanente de las condiciones ambientales, especialmente en una temporada en la que los indicadores oceanográficos están mostrando cambios simultáneos.
Una Patagonia con respuestas climáticas diferenciadas
El análisis también plantea que El Niño no tendrá necesariamente los mismos efectos en todas las zonas del sur de Chile. Su influencia dependerá, entre otros factores, de la trayectoria de los sistemas frontales y del comportamiento del anticiclón del Pacífico Sur.
Para las regiones de Los Ríos y Los Lagos, el observatorio proyecta una tendencia a precipitaciones inferiores a lo normal durante la primavera y el verano, junto con temperaturas del aire y del mar superiores a sus promedios. También advierte sobre la posibilidad de un verano seco, soleado y caluroso, con un mayor riesgo de incendios forestales.
En Aysén, el escenario apunta a precipitaciones normales o inferiores a lo habitual en el norte de la región, particularmente en el fiordo de Aysén y Puerto Cisnes, además de temperaturas máximas algo más elevadas. El aumento de la altura de congelación también podría acelerar el derretimiento de los campos de hielo y glaciares, incrementando los caudales de los ríos alimentados por estos sistemas.
En Magallanes, en cambio, El Niño tendría una influencia menor que el Modo Anular del Sur (SAM). Para esta región se esperan precipitaciones cercanas o ligeramente superiores a lo normal en los canales occidentales, junto con los fuertes vientos del oeste característicos de la temporada.
Monitoreo ambiental frente a un verano de mayor incertidumbre
El nuevo boletín BlueWatch reúne 43 series semanales de información climática y oceanográfica, integrando índices internacionales como ENOS, SAM, MJO, SOI y HCI, mediciones de estaciones meteorológicas y boyas locales, temperatura superficial del mar y clorofila satelital, además de registros de viento, radiación solar y nubosidad mediante ERA5.
Esta integración permite observar no solamente la evolución de El Niño, sino también las respuestas ambientales que se producen en diferentes sectores de la Patagonia, con información actualizada semanalmente, mapas y una galería histórica.
Para la salmonicultura, contar con esta información adquiere especial importancia ante la proximidad del verano y la posibilidad de que coincidan temperaturas marinas elevadas, mayor radiación solar y condiciones favorables para la estratificación.
El desafío estará en comprender cómo evolucionarán estas variables en cada zona y de qué manera podrían modificar las condiciones ambientales de los centros de cultivo.
Porque, más allá de la intensidad que está alcanzando El Niño en el Pacífico, la pregunta que comienza a cobrar relevancia para la industria es otra: ¿cómo responderán los mares interiores y fiordos de la Patagonia cuando el calentamiento del océano coincida con las condiciones propias de la temporada estival?