La investigación evaluó el reemplazo gradual de aceite de pescado por aceite de argán en niveles de 0%, 33%, 67% y 100% durante un periodo de ocho semanas. Los juveniles analizados, que iniciaron el ensayo con un peso promedio de 2,6 gramos, alcanzaron los 15 gramos al concluir el estudio, sin registrar diferencias significativas en crecimiento. Los análisis corporales tampoco mostraron variaciones en los contenidos de proteína, lípidos o humedad.
El punto clave para fijar la recomendación en un 67% de reemplazo radica en el perfil de ácidos grasos. A medida que aumentó la inclusión de argán, los niveles de los preciados Omega-3 (específicamente EPA y DHA) disminuyeron en el tejido de los peces. Sin embargo, en el nivel del 67%, las truchas retuvieron un 2,1% de EPA y un 10,2% de DHA, valores que los autores calificaron como razonables y suficientes para la calidad del producto.
Disminución del estrés oxidativo hepático
El análisis bioquímico del estudio reveló que el aceite de argán actuó como un protector para el hígado de los salmónidos. Los aceites marinos puros son muy propensos a oxidarse (ranciarse) dentro del organismo del pez, lo que genera desgaste celular. En cambio, los ejemplares que recibieron dietas con argán mostraron una disminución notable en los marcadores de daño oxidativo.
Específicamente, la concentración de malondialdehído (MDA) disminuyó de forma significativa, anotando su punto más bajo en el grupo con reemplazo completo. Al mismo tiempo, aumentaron las reservas de glutatión reducido (GSH), que es el principal antioxidante natural que produce el propio pez para defenderse.
El equipo de investigadores atribuyó este efecto protector a la alta presencia de grasas monoinsaturadas (como el ácido oleico) y a los compuestos bioactivos y vitaminas del argán, que son mucho más estables ante el deterioro celular.
El contexto internacional
El desarrollo de esta investigación ocurre en un momento de fuerte contracción en el suministro global de ingredientes marinos. Según el último reporte de la Organización de Ingredientes Marinos (IFFO), durante el primer cuatrimestre de 2026, la producción global de aceite de pescado retrocedió un 14% acumulado, mientras que la harina de pescado cayó un 21% interanual.
Esta baja está influenciada por la extensión indefinida de la prohibición de pesca de anchoveta en la zona centro-norte de Perú, decretada por el Ministerio de la Producción (PRODUCE) debido a la alta presencia de ejemplares juveniles asociada a las aguas cálidas de El Niño Costero. Con Asia operando bajo un déficit proyectado de 80.000 toneladas de aceite de pescado para sus procesos de engorda, la validación de alternativas de origen vegetal se mantiene como una línea prioritaria para la elaboración de alimentos comerciales.


















