¿Cuánto puede decir una industria sobre sí misma si no se mide? Poco. Y si solo muestra sus logros, dice todavía menos. Por eso, presentar por sexto año consecutivo nuestro Reporte de Impacto Sostenible es relevante, porque transparentar significa mostrar avances, pero también reconocer brechas, hacernos preguntas y asumir los desafíos que aún tenemos por delante.
Este reporte reúne a seis empresas que compiten en los diferentes mercados, que tienen estrategias propias y que ponen distintos énfasis en sostenibilidad. Pero hay algo que las une, y es la profunda convicción de que ciertos desafíos no se resuelven individualmente. Es así como el rol gremial cobra relevancia, haciendo de puente para poder sumar esas experiencias y convertirlas en una mirada común sobre la industria que queremos construir. Seis empresas diferentes, pero con una agenda compartida hacia el futuro.
¿Qué encontramos cuando miramos el aporte económico que dejan las empresas por pago de contribuciones y patentes? Nos encontramos con $4.289 millones, que para algunos puede ser mucho, poco, o simplemente una cifra, pero cuando lo llevamos a la realidad, estamos hablando del equivalente a: reacondicionar 30 parques y plazas comunitarias con juegos infantiles, iluminación LED y áreas verdes; o también pueden ser 75 nuevos camiones recolectores de reciclaje. Este simple ejercicio nos aleja de lo abstracto, para llevarnos a una dimensión territorial concreta y visible.
Y si hablamos del impacto social, ¿qué nos indica la empleabilidad? El reporte muestra que se entregan más de 37 mil empleos directos e indirectos, de los cuales 13.540 son colaboradores de las empresas y otros 23.616 trabajadores vinculados a contratistas y proveedores. Este número equivale a llenar casi cinco veces el Arena Puerto Montt.
Pero hay un dato que dice todavía más, y es que el 88,5% de los colaboradores vive y trabaja en la misma región. Por lo tanto, no hablamos solo de empleos, sino de familias que pueden permanecer unidas y construir su futuro en sus territorios. Porque descentralizar también significa generar oportunidades que eviten la migración por falta de trabajo, lo que a su vez fortalece a las comunidades locales y genera arraigo en el sur de Chile.
En materia ambiental, el dato también es contundente: el 93% de los residuos generados fue valorizado mediante reciclaje, reutilización, compostaje o recuperación energética, entre otras alternativas. ¿Es suficiente? No. Pero muestra que avanzar hacia una operación más circular es posible cuando existen metas, gestión y medición. El desafío ahora es ir por ese porcentaje que aún falta.
Los indicadores no resuelven por sí solos los desafíos de sostenibilidad. Pero los hacen visibles, comparables y, sobre todo, gestionables. De eso se trata este reporte, de poder reemplazar las declaraciones generales por evidencia y las buenas intenciones por compromisos que puedan evaluarse.
Por eso, decir “Cuando nos medimos, avanzamos” es más que el lema de esta sexta edición. La frase refleja una manera de trabajar. Porque lo que se mide se puede comprender; lo que se comprende se puede mejorar; y lo que se mejora y transparenta puede convertirse en una base sólida para construir confianza.



















