Científicos del Instituto Veterinario Noruego (Veterinærinstituttet), lograron identificar la toxina producida por algas que provocó la muerte de peces en centros de cultivo de salmón ubicadas en el norte de Noruega durante la primavera actual, tras la proliferación dañina de algas que impactó las regiones de Nordland y Troms.
Según la Dirección Noruega de Pesca, se estima que la floración algal ha causado la muerte de un millón de salmones de centros de cultivo, de los cuales 250,000 eran alevines.
Mediante un sofisticado análisis químico de muestras de agua provenientes de centros de cultivo perjudicados, los investigadores determinaron que la leadbeaterina-1, un compuesto mortal para los peces, es la causa. Esta sustancia se encuentra en la especie conocida como «alga de la muerte», Chrysochromulina leadbeateri.
Según los expertos, esta toxina es la misma que causó la muerte de más de siete millones de salmones de cultivo en el norte de Noruega durante una extensa floración de algas dañinas en 2019, resultando en la pérdida de millones de estos peces.
Desarrollo de mejores métodos de monitoreo y detección temprana
El Instituto anunció el pasado octubre que había logrado un avance en la identificación de la toxina algal de 2019, demostrando que la leadbeaterina-1 era la causa probable del daño branquial y la muerte de peces observados durante la proliferación de algas nocivas.
«El hecho de que hayamos identificado la toxina y desarrollado un método para detectar la toxina algal en muestras de agua brinda oportunidades para el desarrollo de mejores métodos de monitoreo y detección temprana», dijo la investigadora Ingunn Anita Samdal del Instituto Veterinario Noruego.
“Con más investigación, también será posible desarrollar metodologías más rápidas para detectar la toxina fuera de las instalaciones», añadió.
El Instituto Veterinario dice que el alga C. leadbeateri fue detectada en la misma área donde ocurrieron las mortalidades de peces en las últimas semanas, y también fue encontrada por el Instituto de Investigación Marina de Noruega en una de sus muestras de agua.
El proyecto colaborativo de investigación en curso, ToxANoWa, financiado por el Consejo de Investigación de Noruega, permitió la identificación de la toxina.
Esta iniciativa, liderada por el Instituto Veterinario Noruego, cuenta con la participación de la Universidad de Oslo, la Universidad Técnica de Dinamarca y el Consejo Nacional de Investigación de Canadá.
Además, el Instituto Veterinario está trabajando conjuntamente con la compañía Sea Eco, ubicada en Harstad, para obtener más muestras de agua, con la expectativa de ampliar esta cooperación con el sector industrial.



















