La atresia ovárica es un proceso degenerativo en el cual los ovocitos en desarrollo no finalizan su maduración. Aunque forma parte de la fisiología reproductiva normal en muchas especies de peces teleósteos, puede presentarse como una patología en respuesta a factores ambientales, endocrinos, nutricionales, inmunológicos o asociados al manejo.
El diagnóstico y la caracterización macroscópica son fundamentales para evaluar la evolución del desarrollo gonadal y, durante el proceso de desove, permitir el descarte oportuno de hembras no aptas. Este proceso puede estar asociado a estados de insuficiencia reproductiva, disfunciones hormonales, estrés crónico o deficiencias nutricionales (Blazer, 2002; Brown‐Peterson et al., 2011; Grier et al., 2009; Valdebenito et al., 2011).

Patología macroscópica
Los ovarios atrésicos suelen presentar un tamaño marcadamente reducido en comparación con lo esperado para el estadio reproductivo de la hembra. El color característico de los ovarios activos, rosado, es reemplazado por un color blanco o gris. La vascularización disminuye visiblemente, y en algunos casos se observan zonas opacas.
Los ovocitos muestran un tamaño reducido. Dispersión en el tamaño, coloración blanco o gris y, en algunos casos, superficie irregular. Lo que evidencia un proceso de atresia folicular. El ovario adquiere un aspecto heterogéneo, con regiones que contienen ovocitos en diferentes grados de regresión.
Es común encontrar ovocitos viables coexistiendo con estructuras atrésicas, lo que indica un proceso de involución parcial o progresivo.


















