Desde el inicio de sus operaciones en Chile en 2017 y la generación de sus primeras ovas de salmón Atlántico (Salmo salar) en 2021, un sello característico de Benchmark Genetics Chile ha sido acompañar a sus clientes con un trabajo exhaustivo en términos de monitoreo y seguimiento de cada una de las ovas que son comercializadas para que estas puedan lograr los mejores resultados productivos y económicos posibles, expresados a través de una genética efectiva.
El proceso comienza con la aplicación de un Ova Index a todos los batch que salen de la compañía. Este es un índice interno de calidad bajo el cual todo el producto debe cumplir con ciertos parámetros, como, por ejemplo: provenir de un reproductor de 4 años; un máximo aceptado de rechazo al momento de la entrega menor al 1,5%; y un diámetro promedio de la ova de 5,7 mm.
Además, durante la etapa de hatchery, el monitoreo de los huevos continúa para constatar que cumplan con un porcentaje de sobrevida a término de absorción de saco sobre el 95% y un porcentaje de deformidad a término de absorción de saco menor al 2%. Con estos indicadores, se respalda la promesa de calidad y robustez que la compañía ofrece a los acuicultores.
Junto con ello, Benchmark Genetics Chile realiza un completo trabajo de documentación y análisis bioeconómico de las ovas, de su cepa Saga Chile, entregadas a los clientes.

Se trata de un modelo analítico que integra toda la información relevante en términos de rendimiento productivo y económico, la cual es analizada con el fin de proporcionar a las empresas productoras y su equipo técnico datos de interés que les permitan visualizar anticipadamente cualquier desviación y tomar decisiones correctivas a tiempo.
“Efectuamos un completo seguimiento y trazabilidad de los grupos antes, durante y posterior al despacho de la ova. Durante la primera fase de hatching –incubación y eclosión–, revisamos de manera minuciosa que se cumpla con el Ova Index. Posteriormente, vamos evaluando los resultados que se obtienen en la primera alimentación, esmoltificación y agua mar, culminando con la etapa de planta de proceso”, dice el Leader, Bioeconomic Performance de Benchmark Genetics –con base en Chile–, Marcelo Araneda.
Este análisis bioeconómico arroja reportes de manera periódica, donde se explora en detalle el comportamiento de los peces, revisando que estos cumplan con los indicadores clave de rendimiento (KPI) propuestos inicialmente. Esta información es esencial para tomar medidas en forma oportuna.
¿Qué aspectos se miden?
El análisis evalúa aspectos esenciales, tales como coeficiente de crecimiento térmico (GF3), tasa específica de crecimiento (SGR) y la robustez, calculada a partir de la mortalidad observada en los ciclos productivos.
En ambientes de agua de mar, se analizan las principales causas de mortalidad de origen infeccioso. Además, se incluyen otros indicadores importantes, como Factor de Conversión (FCR) biológico y económico y, recientemente, se ha incorporado el rendimiento en planta de proceso.
Esta información se traduce a términos económicos de enorme valor para los productores a través del “Análisis de Retorno Marginal”, que permite calcular el impacto de los cambios genéticos en los costos operativos y en el rendimiento productivo, ofreciendo una medida precisa del valor agregado y de la eficiencia que la genética adquirida aporta desde una perspectiva financiera.

“Nuestra política no es solo vender ovas, sino que también transformarnos en socios estratégicos para el salmonicultor. Nos ponemos la camiseta de nuestros clientes y realizamos este seguimiento, junto con ellos, con el fin de avanzar hacia lo fundamental, que es obtener buenos resultados. Lo que buscamos es facilitar una salmonicultura cada vez más eficiente y rentable y, por consecuencia, sostenible”, expresa el ejecutivo. Añade que hay que tener en consideración que “este modelo se hace robusto y valioso en la medida que contamos con la información proporcionada por el cliente”.
Al respecto, el profesional destaca que el análisis bio-económico es una pieza fundamental del concepto de “genética efectiva” que Benchmark Genetics Chile ha estado promoviendo, enfocado en ayudar al productor a realizar una adquisición de ovas de manera más eficiente y selectiva, anticipando las condiciones del ambiente en que éstas tendrán que desenvolverse.
“Considerando la historia de un centro de cultivo, los resultados de sus ciclos previos y otros datos relevantes, podemos recomendar el producto más apropiado, guiar mejor nuestras proyecciones y hacerlas más efectivas”, sostiene Marcelo Araneda.
Análisis bioeconómico ahora a nivel global
Tal ha sido el éxito del trabajo de documentación y análisis bioeconómico de Benchmark Genetics Chile que desde hace unos dos años desde la oficina local se comenzó a apoyar la gestión de datos para los clientes de la empresa en Noruega.
Debido a la buena evaluación, la Unidad de Bioeconomía –liderada por Marcelo Araneda– ha pasado recientemente a integrar el equipo coordinador global de la compañía, que vela por la calidad y excelencia de sus servicios genéticos en los tres países donde tiene presencia: Noruega, Islandia y Chile.
“Nuestro objetivo es llevar los análisis que desarrollamos en Chile a un nivel global, ampliando significativamente este servicio. Estamos invirtiendo esfuerzos en identificar mejoras e incorporar herramientas de machine learning que nos permitan escalar y optimizar este trabajo. De esta forma, la meta es proporcionar datos relevantes que faciliten la simulación de escenarios bioeconómicos, ofreciendo una base sólida para la toma de decisiones estratégicas”, explica el especialista. Acota que “esta extensa labor, tanto en la preventa como en la postventa, representa un valor agregado único que entregamos a quienes confían en nuestro producto y en nuestro respaldo experto. Los clientes chilenos ya conocen sus beneficios; ahora es el turno de Noruega e Islandia”.


















