Salmones Blumar dio un nuevo paso en su estrategia de crecimiento en la Región de Magallanes al ingresar al Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) dos Declaraciones de Impacto Ambiental (DIA) destinadas a modernizar sus centros de engorda Mina Elena y María Olvido, ambos ubicados en Isla Riesco.
Las iniciativas permitirían elevar la biomasa total autorizada a cerca de 19 mil toneladas por ciclo productivo, lo que implica un incremento de aproximadamente 7 mil toneladas adicionales, sin ampliar las áreas concesionadas ni modificar los límites actualmente autorizados.
Desde la compañía explicaron que se trata de “proyectos orientados a optimizar centros de cultivo ya existentes, incorporando infraestructura más moderna y eficiente para aumentar la productividad sin ampliar superficie”, así lo replica el Diario Financiero.
Reingeniería de jaulas y tecnología offshore
El corazón de la propuesta está en una reingeniería del sistema de cultivo, que considera el reemplazo de jaulas circulares por estructuras cuadradas de 40 x 40 metros y 20 metros de profundidad, lo que permite una mejor distribución de la biomasa y un manejo operacional más eficiente.
La empresa sostiene que, desde el punto de vista técnico y ambiental, la iniciativa se respalda en indicadores sólidos de conversión alimenticia, crecimiento y control sanitario, incluso por sobre los promedios de la industria.
El diseño de los proyectos descarta obras en tierra y mantiene el carácter 100% offshore de las operaciones, con el objetivo de minimizar el impacto ambiental y ajustarse a la capacidad de carga del entorno marino.
Magallanes como eje estratégico
Para Blumar, Magallanes representa una plataforma clave para el desarrollo del negocio salmonicultor. “Las condiciones oceanográficas y el buen desempeño sanitario de la región permiten proyectar una operación competitiva y sostenible”, indicaron desde la compañía.
Factores como las bajas temperaturas del agua y la menor presión sanitaria —especialmente en el control del cáligus— son determinantes tanto para la reducción de costos operacionales como para la calidad del producto final.
Aumento de biomasa centro por centro
Con las modificaciones propuestas, el centro Mina Elena pasaría de producir 5 mil a más de 9.600 toneladas por ciclo, reduciendo su número de jaulas de 23 circulares a 18 cuadradas.
En tanto, María Olvido incrementaría su biomasa desde 7 mil a cerca de 9.400 toneladas, reemplazando 32 jaulas circulares por 20 estructuras cuadradas del mismo formato que su centro vecino.
Ambos centros mantendrán ciclos productivos estimados en 20 meses, con un peso promedio de cosecha proyectado de 5,7 kilos WFE por pez.
“El cambio a jaulas de mayor superficie y diseño cuadrado mejora el manejo operacional y la seguridad de la biomasa, permitiendo absorber el aumento productivo en un área acotada y dentro de los límites normativos”, señalaron desde Blumar.
Calendario e impacto laboral
Según el cronograma de la empresa, María Olvido sería el primer centro en iniciar obras, con construcción proyectada para marzo de 2027 y entrada en operaciones en junio del mismo año.
Mina Elena, en tanto, comenzaría su fase constructiva en agosto de 2028, para operar a partir de noviembre.
En materia de empleo, cada proyecto generará un peak de hasta 18 trabajadores durante la construcción, mientras que en la etapa operacional se mantendrá un promedio de 8 a 14 personas, fortaleciendo el encadenamiento productivo de servicios acuícolas en la región austral.
La compañía subrayó que, de ser aprobados, ambos proyectos estarán sujetos a monitoreo ambiental y sanitario permanente, resguardando el desempeño ambiental y el bienestar animal.


















