Según reportes recientes de la aduana de Shanghái, se ha registrado el ingreso de un nuevo cargamento de 275.000 ovas fertilizadas de Salmón Atlántico (Salmo salar) provenientes de Islandia, destinadas a las instalaciones de Nordic Aqua Partners en la provincia de Zhejiang.
La empresa, una joint venture de capitales noruegos con base en Xiangshan (Ningbo), ha incrementado sus importaciones de material genético de forma sostenida: durante el primer trimestre de 2026, el ingreso de ovas aumentó un 20% en comparación al mismo periodo del año anterior, consolidando una frecuencia de importación de hasta 200 mil ovas cada uno o dos meses.
De Islandia a Shanghái
El modelo de negocio de Nordic Aqua Partners es fundamental para la cadena de suministro asiática. Al producir en sistemas RAS dentro de las fronteras chinas, la compañía logra eliminar los costos y tiempos de los fletes aéreos internacionales de pescado frito.
Una vez que las ovas crecen y completan su ciclo de crecimiento de aproximadamente dos años en tierra, los ejemplares alcanzan un peso de 5 kilos. Una vez ya cosechados en Xiangshan, el salmón solo tarda 5 horas en llegar a los hoteles y restaurantes de Shanghái, garantizando una frescura que el salmón importado desde Noruega o Chile difícilmente puede igualar.
Desde la empresa, destacan que esta nueva forma de «cultivo local» está desplazando al sistema tradicional de distribución, permitiendo al consumidor chino acceder a un producto con una huella de carbono menor y una calidad superior.

La aduana de Shanghái
El éxito de esta operación también responde a la modernización de los procesos estatales chinos. La aduana del aeropuerto de Pudong ha establecido «vías verdes» exclusivas para el material genético acuícola. El proceso completo (desde que el avión aterriza hasta que las ovas son entregadas a la empresa) se ha reducido a solo 6 horas. Asegurando que la cadena de frío no se vea comprometida y manteniendo la viabilidad de la genética islandesa.
Impacto para el mercado
La capacidad de China para escalar su producción interna (con un aumento del 50% en la importación de ovas durante el último año) sugiere que el mercado asiático está dejando de ser un receptor pasivo para convertirse en un competidor tecnológico, una tendencia que se ha repetido en los principales destinos del salmón.
Para la industria nacional, este avance de China en tecnología RAS representa una señal de alerta técnica y comercial. Si bien Chile sigue siendo un actor relevante en el mercado de congelados, la consolidación de granjas en tierra de capitales noruegos en suelo chino apunta directamente al segmento de salmón fresco de alta gama, donde los márgenes de ganancia son mayores.


















