Del residuo al alimento: estudio a escala comercial demuestra el potencial del hidrolizado de subproductos de salmón
Una investigación de la Norwegian University of Science and Technology (NTNU) y Nutrimar AS realizada durante 16 meses en centros de cultivo noruegos concluye que incorporar 5% de hidrolizado de proteína de salmón en la dieta permite reemplazar parcialmente proteínas vegetales sin afectar el crecimiento, la conversión alimenticia, la calidad del filete ni los principales indicadores de salud.
La búsqueda de ingredientes para alimentar al salmón que sean nutricionalmente eficientes, ambientalmente sostenibles y compatibles con una producción a gran escala acaba de sumar una evidencia especialmente relevante para la industria.
Un estudio publicado en Aquaculture evaluó, bajo condiciones comerciales, el uso de hidrolizado de proteína de salmón —salmon protein hydrolysate, FPH— producido a partir de subproductos del propio procesamiento del salmón. Durante aproximadamente 16 meses, desde post-smolts de unos 120 gramos hasta peces cercanos a los 5 kg, los investigadores compararon una dieta comercial convencional con otra en la que parte de las proteínas vegetales fue reemplazada por 5% de FPH.
El hallazgo central es directo, ya que el reemplazo funcionó sin deteriorar los principales parámetros productivos. Los salmones alimentados con FPH registraron un crecimiento específico de 0,767% por día, frente a 0,760% en el grupo control, mientras que el FCR biológico fue de 1,128 y 1,109, respectivamente. Ninguna de estas diferencias fue estadísticamente significativa.
Convertir subproductos en una nueva materia prima
El interés del resultado no está solamente en que el hidrolizado pueda alimentar al salmón. Su relevancia estratégica está en qué materia prima utiliza y qué problema intenta resolver.
El FPH fue elaborado mediante hidrólisis industrial de vísceras, cabezas, pieles, espinas y recortes provenientes de salmones saludables destinados al consumo humano. El proceso utiliza las propias enzimas presentes en las vísceras y permite separar aceite, hidrolizado líquido y sedimentos, para posteriormente concentrar y secar el hidrolizado.
En otras palabras, una corriente que tradicionalmente forma parte de los subproductos del procesamiento puede regresar al sistema productivo como ingrediente de alimentación.
Este concepto adquiere especial importancia porque el estudio señala que los ingredientes del alimento representan una de las principales fuentes de emisiones asociadas a la producción de salmón. En el caso de la salmonicultura noruega, los autores citan estimaciones según las cuales aproximadamente 75% de la huella de carbono del salmón en el momento de sacrificio proviene de los ingredientes y la producción del alimento, mientras que 92% de los ingredientes utilizados serían importados.
Así, la economía circular deja de ser solamente una meta ambiental y comienza a plantearse como una estrategia de abastecimiento de materias primas.
El dato que más interesa al productor: el desempeño no se deterioró
Para una industria intensiva en capital, sustituir un ingrediente no tiene sentido si el cambio termina afectando crecimiento, conversión, calidad o supervivencia. En este ensayo, eso no ocurrió. Los peces alimentados con FPH alcanzaron un peso promedio cercano a 5 kg al término de la fase productiva evaluada. El crecimiento, el coeficiente térmico de crecimiento y la conversión alimenticia fueron comparables con los del alimento control. Los investigadores también encontraron coeficientes de digestibilidad aparente similares entre ambas dietas.
La calidad comercial tampoco mostró diferencias relevantes. Aproximadamente 95% de los peces fueron clasificados como superiores en ambos tratamientos, y la composición del filete Norwegian Quality Cut fue esencialmente comparable entre los grupos.
El contenido de proteína del filete fue exactamente 19% en ambos grupos. También fueron similares el contenido de astaxantina, el color medido mediante SalmoFan y los principales ácidos grasos omega-3, incluido EPA y DHA.
Una señal relevante para la salud del pez
El estudio también sometió a los salmones a una evaluación de salud que incluyó mortalidad, análisis histológico de hígado e intestino y parámetros bioquímicos sanguíneos. Los resultados no mostraron evidencia de un deterioro de la salud atribuible a la inclusión prolongada de FPH. La morfología intestinal no presentó alteraciones asociadas con la dieta y las diferencias observadas en el hígado tampoco fueron estadísticamente significativas.
Hubo, sin embargo, un resultado que merece seguimiento: la osmolalidad plasmática fue significativamente mayor en los peces alimentados con FPH, alcanzando 403,9 mOsm/L frente a 387,2 mOsm/L en el grupo control. Los autores señalan que los valores permanecieron dentro de rangos fisiológicamente relevantes y que no estuvieron asociados con resultados negativos de salud.
También apareció una señal numérica de mayor mortalidad aguda de smolt en el grupo FPH durante el período inmediatamente posterior al traslado al mar. Los investigadores plantean que este resultado podría estar relacionado con el cambio de alimento introducido durante una etapa crítica y con otros factores asociados al ingreso invernal al mar; posteriormente, la mortalidad se estabilizó y la mortalidad total no presentó diferencias estadísticamente significativas.
¿Por qué el hidrolizado resulta atractivo frente a las proteínas vegetales?
El interés nutricional del FPH está relacionado con su composición. La hidrólisis rompe las proteínas en péptidos y aminoácidos, y los autores destacan su alta digestibilidad y palatabilidad.
El estudio plantea además que el perfil de aminoácidos del hidrolizado resulta particularmente compatible con los requerimientos del salmón Atlántico, lo que podría contribuir a reducir la dependencia de suplementos de aminoácidos cristalinos utilizados para compensar deficiencias de determinadas proteínas alternativas.
Esto es especialmente relevante en un escenario donde la industria ha incrementado el uso de proteínas vegetales para compensar la disponibilidad limitada de proteínas marinas. Los autores advierten que, pese a los avances en procesamiento, estos ingredientes pueden diferir de las proteínas marinas en composición de aminoácidos, digestibilidad y palatabilidad.
El verdadero salto: demostrarlo en condiciones comerciales
Uno de los aspectos más importantes del trabajo es precisamente que no se trata únicamente de un ensayo de laboratorio. La investigación se desarrolló en cuatro jaulas marinas de escala productiva, con dos réplicas por dieta, y los peces fueron seguidos durante todo el ciclo en mar. Los investigadores reconocen que disponer solamente de dos jaulas por tratamiento limita la potencia estadística del ensayo, una restricción habitual en experimentos de escala comercial.
Por eso, los resultados deben interpretarse como una evidencia comercial inicial y no como la demostración definitiva de que el ingrediente es superior al alimento convencional. Pero la conclusión práctica es relevante: después de 16 meses, el uso de 5% de FPH fue compatible con una producción eficiente y con la calidad del producto final.
Del modelo lineal a una salmonicultura circular
El estudio plantea una perspectiva que puede resultar especialmente atractiva para productores y procesadores: aumentar el procesamiento local del salmón podría generar mayores volúmenes de subproductos disponibles para fabricar ingredientes destinados a la alimentación acuícola.
En Noruega, los autores señalan que durante 2025 se produjeron 1,68 millones de toneladas de salmón entero y que 1,36 millones de toneladas fueron exportadas como pescado eviscerado con parte de los subproductos aún asociados al filete. Según el trabajo, aumentar el procesamiento y fileteado doméstico permitiría disponer de más subproductos localmente y podría contribuir a reducir la huella de carbono de los productos exportados.
Para una industria que enfrenta simultáneamente presión por reducir su huella ambiental, disminuir la dependencia de materias primas importadas y mejorar el aprovechamiento de los recursos, ese cambio conceptual puede tener implicancias mayores que el simple reemplazo de un 5% de proteína vegetal.
El estudio concluye que el FPH constituye un ingrediente viable para el salmón Atlántico y que su incorporación puede contribuir a aumentar la circularidad y sostenibilidad de la producción de alimentos para acuicultura.
Lea el estudio completo aquí: Commercial-scale assessment of salmon protein hydrolysate as a circular feed ingredient for Atlantic salmon (Salmo salar)
La búsqueda de ingredientes para alimentar al salmón que sean nutricionalmente eficientes, ambientalmente sostenibles y compatibles con una producción a gran escala acaba de sumar una evidencia especialmente relevante para la industria.
Un estudio publicado en Aquaculture evaluó, bajo condiciones comerciales, el uso de hidrolizado de proteína de salmón —salmon protein hydrolysate, FPH— producido a partir de subproductos del propio procesamiento del salmón. Durante aproximadamente 16 meses, desde post-smolts de unos 120 gramos hasta peces cercanos a los 5 kg, los investigadores compararon una dieta comercial convencional con otra en la que parte de las proteínas vegetales fue reemplazada por 5% de FPH.
El hallazgo central es directo, ya que el reemplazo funcionó sin deteriorar los principales parámetros productivos. Los salmones alimentados con FPH registraron un crecimiento específico de 0,767% por día, frente a 0,760% en el grupo control, mientras que el FCR biológico fue de 1,128 y 1,109, respectivamente. Ninguna de estas diferencias fue estadísticamente significativa.
Convertir subproductos en una nueva materia prima
El interés del resultado no está solamente en que el hidrolizado pueda alimentar al salmón. Su relevancia estratégica está en qué materia prima utiliza y qué problema intenta resolver.
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El FPH fue elaborado mediante hidrólisis industrial de vísceras, cabezas, pieles, espinas y recortes provenientes de salmones saludables destinados al consumo humano. El proceso utiliza las propias enzimas presentes en las vísceras y permite separar aceite, hidrolizado líquido y sedimentos, para posteriormente concentrar y secar el hidrolizado.
En otras palabras, una corriente que tradicionalmente forma parte de los subproductos del procesamiento puede regresar al sistema productivo como ingrediente de alimentación.
Este concepto adquiere especial importancia porque el estudio señala que los ingredientes del alimento representan una de las principales fuentes de emisiones asociadas a la producción de salmón. En el caso de la salmonicultura noruega, los autores citan estimaciones según las cuales aproximadamente 75% de la huella de carbono del salmón en el momento de sacrificio proviene de los ingredientes y la producción del alimento, mientras que 92% de los ingredientes utilizados serían importados.
Así, la economía circular deja de ser solamente una meta ambiental y comienza a plantearse como una estrategia de abastecimiento de materias primas.
El dato que más interesa al productor: el desempeño no se deterioró
Para una industria intensiva en capital, sustituir un ingrediente no tiene sentido si el cambio termina afectando crecimiento, conversión, calidad o supervivencia. En este ensayo, eso no ocurrió. Los peces alimentados con FPH alcanzaron un peso promedio cercano a 5 kg al término de la fase productiva evaluada. El crecimiento, el coeficiente térmico de crecimiento y la conversión alimenticia fueron comparables con los del alimento control. Los investigadores también encontraron coeficientes de digestibilidad aparente similares entre ambas dietas.
La calidad comercial tampoco mostró diferencias relevantes. Aproximadamente 95% de los peces fueron clasificados como superiores en ambos tratamientos, y la composición del filete Norwegian Quality Cut fue esencialmente comparable entre los grupos.
El contenido de proteína del filete fue exactamente 19% en ambos grupos. También fueron similares el contenido de astaxantina, el color medido mediante SalmoFan y los principales ácidos grasos omega-3, incluido EPA y DHA.
Una señal relevante para la salud del pez
El estudio también sometió a los salmones a una evaluación de salud que incluyó mortalidad, análisis histológico de hígado e intestino y parámetros bioquímicos sanguíneos. Los resultados no mostraron evidencia de un deterioro de la salud atribuible a la inclusión prolongada de FPH. La morfología intestinal no presentó alteraciones asociadas con la dieta y las diferencias observadas en el hígado tampoco fueron estadísticamente significativas.
Hubo, sin embargo, un resultado que merece seguimiento: la osmolalidad plasmática fue significativamente mayor en los peces alimentados con FPH, alcanzando 403,9 mOsm/L frente a 387,2 mOsm/L en el grupo control. Los autores señalan que los valores permanecieron dentro de rangos fisiológicamente relevantes y que no estuvieron asociados con resultados negativos de salud.
También apareció una señal numérica de mayor mortalidad aguda de smolt en el grupo FPH durante el período inmediatamente posterior al traslado al mar. Los investigadores plantean que este resultado podría estar relacionado con el cambio de alimento introducido durante una etapa crítica y con otros factores asociados al ingreso invernal al mar; posteriormente, la mortalidad se estabilizó y la mortalidad total no presentó diferencias estadísticamente significativas.
¿Por qué el hidrolizado resulta atractivo frente a las proteínas vegetales?
El interés nutricional del FPH está relacionado con su composición. La hidrólisis rompe las proteínas en péptidos y aminoácidos, y los autores destacan su alta digestibilidad y palatabilidad.
El estudio plantea además que el perfil de aminoácidos del hidrolizado resulta particularmente compatible con los requerimientos del salmón Atlántico, lo que podría contribuir a reducir la dependencia de suplementos de aminoácidos cristalinos utilizados para compensar deficiencias de determinadas proteínas alternativas.
Esto es especialmente relevante en un escenario donde la industria ha incrementado el uso de proteínas vegetales para compensar la disponibilidad limitada de proteínas marinas. Los autores advierten que, pese a los avances en procesamiento, estos ingredientes pueden diferir de las proteínas marinas en composición de aminoácidos, digestibilidad y palatabilidad.
El verdadero salto: demostrarlo en condiciones comerciales
Uno de los aspectos más importantes del trabajo es precisamente que no se trata únicamente de un ensayo de laboratorio. La investigación se desarrolló en cuatro jaulas marinas de escala productiva, con dos réplicas por dieta, y los peces fueron seguidos durante todo el ciclo en mar. Los investigadores reconocen que disponer solamente de dos jaulas por tratamiento limita la potencia estadística del ensayo, una restricción habitual en experimentos de escala comercial.
Por eso, los resultados deben interpretarse como una evidencia comercial inicial y no como la demostración definitiva de que el ingrediente es superior al alimento convencional. Pero la conclusión práctica es relevante: después de 16 meses, el uso de 5% de FPH fue compatible con una producción eficiente y con la calidad del producto final.
Del modelo lineal a una salmonicultura circular
El estudio plantea una perspectiva que puede resultar especialmente atractiva para productores y procesadores: aumentar el procesamiento local del salmón podría generar mayores volúmenes de subproductos disponibles para fabricar ingredientes destinados a la alimentación acuícola.
En Noruega, los autores señalan que durante 2025 se produjeron 1,68 millones de toneladas de salmón entero y que 1,36 millones de toneladas fueron exportadas como pescado eviscerado con parte de los subproductos aún asociados al filete. Según el trabajo, aumentar el procesamiento y fileteado doméstico permitiría disponer de más subproductos localmente y podría contribuir a reducir la huella de carbono de los productos exportados.
Para una industria que enfrenta simultáneamente presión por reducir su huella ambiental, disminuir la dependencia de materias primas importadas y mejorar el aprovechamiento de los recursos, ese cambio conceptual puede tener implicancias mayores que el simple reemplazo de un 5% de proteína vegetal.
El estudio concluye que el FPH constituye un ingrediente viable para el salmón Atlántico y que su incorporación puede contribuir a aumentar la circularidad y sostenibilidad de la producción de alimentos para acuicultura.