En las faldas de las montañas del norte de Chile, específicamente en la región de Arica y Parinacota, la agricultura, la ganadería y, en menor medida, el turismo son las principales fuentes de ingresos para las comunidades locales. Sin embargo, el progresivo declive y abandono de las actividades agrícolas y ganaderas, en gran parte debido a la falta de diversificación económica, ha contribuido a la despoblación rural, ya que las generaciones más jóvenes emigran hacia los centros urbanos
En este contexto, la acuicultura ha surgido como una alternativa productiva prometedora para los asentamientos de gran altitud. Varios estudios destacan su potencial para revitalizar las economías rurales al aprovechar la infraestructura agrícola existente, como embalses de riego, invernaderos y sistemas hidráulicos. La reutilización del agua en sistemas de acuicultura en tierra, especialmente los sistemas de recirculación de acuicultura (RAS), ofrece una estrategia eficiente y sostenible que puede complementar las prácticas de riego.
Estos sistemas son particularmente adecuados para las condiciones ambientales del Altiplano, donde la disponibilidad de tierra y los microclimas proporcionan un entorno favorable para el cultivo de peces de agua dulce. Además, la acuicultura de altura podría mejorar la seguridad alimentaria local al ofrecer una fuente confiable de proteínas, reduciendo la dependencia de los suministros externos de alimentos y contribuyendo a la resiliencia general de las comunidades andinas.
Bajo este escenario un equipo de investigadores chilenos y peruanos de la Universidad Arturo Prat, la Finfish Aquaculture Sociedad Anónima Cerrada, la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, la Universidad Nacional San Agustín de Arequipa y la Universidad Nacional Jorge Basadre Grohmann realizaron un nuevo estudio que tuvo como objetivo evaluar la variabilidad de los parámetros de calidad del agua en un sistema de recirculación acuícola a 3000 msnm (metros sobre el nivel del mar. Además, buscó determinar el impacto de todos los parámetros estudiados en el crecimiento y desarrollo de juveniles de trucha arcoíris durante sus primeros tres meses de cultivo.
Evaluación de la calidad del agua y el rendimiento del cultivo
El estudio se llevó a cabo en el Centro de Cultivo Pukará de Copaquilla (CCPC), ubicado en la precordillera del norte de Chile, específicamente en la localidad de Copaquilla. Este centro se encuentra a 90 km tierra adentro desde la ciudad de Arica a una altitud de 3000 metros sobre el nivel del mar y en esta oportunidad se realizó una evaluación de la calidad del agua y el rendimiento del cultivo de truchas arcoíris (Oncorhynchus mykiss) juveniles entre 2014 y 2017 en un sistema de recirculación de acuicultura (RAS).
En el experimento, se monitorearon parámetros clave como la temperatura, el nitrógeno amoniacal total (TAN), los nitratos y el oxígeno disuelto, con valores que oscilaron entre 7 y 21 °C, <0,1 y 0,63 mg/L, 2,0 y 135 mg/L, y 1,8 y 7,5 mg/L, respectivamente.
También se evaluaron parámetros adicionales, incluyendo alcalinidad, arsénico, cloro, color real, conductividad, dureza, fósforo, pH, potasio, sólidos suspendidos y salinidad, comparando diferentes puntos dentro del sistema (tanque de cabecera, tanques de cultivo y tanques de sedimentación).

Resultados más destacables
Los resultados mostraron que la calidad del agua se mantuvo dentro de rangos aceptables para la acuicultura, aunque las fluctuaciones en el pH y los bajos niveles de alcalinidad causaron estrés en los peces. “A pesar de estos desafíos, la tasa de crecimiento específico (SGR) fue de 1,49, el factor de conversión alimenticia (FCR) fue de 1,52 y el aumento de peso alcanzó el 298,7%, con una tasa de supervivencia del 96,2%”, destacaron los autores.
Ahora bien, explicaron que la calidad del agua es un factor crítico en la acuicultura, que influye directamente en el crecimiento, la salud y la supervivencia de los peces. “En los sistemas de cultivo en altitud, las condiciones ambientales presentan desafíos adicionales, como una menor disponibilidad de oxígeno disuelto y fluctuaciones térmicas más pronunciadas”, aseveraron los investigadores.
De esta forma, el presente estudio “demuestra que la acuicultura en el Altiplano es factible y puede contribuir al desarrollo sostenible de la acuicultura en la región. Además, destaca la importancia de un monitoreo integral de la calidad del agua para optimizar el rendimiento del RAS en entornos desafiantes”, sugirieron los expertos.
Además, resaltaron que “este trabajo aporta evidencia valiosa que apoya el desarrollo de la acuicultura a pequeña escala y a los productores locales en el norte de Chile, una de las regiones más áridas del mundo. La acuicultura emerge como una estrategia viable para diversificar las actividades económicas en estas áreas, tradicionalmente dependientes de la agricultura y los recursos hídricos limitados”.
Por esta razón, los científicos recomendaron que los esfuerzos futuros deberían centrarse en optimizar los regímenes de alimentación, mejorar la eficiencia del biofiltro y refinar los protocolos de recirculación del agua para controlar mejor la acumulación de nitrógeno.
“Paralelamente, la integración de fuentes de energía renovables, como los sistemas fotovoltaicos, podría mejorar la sostenibilidad y la eficiencia operativa de los sistemas de recirculación acuícola (RAS) en este entorno, apoyando la resiliencia del sistema a largo plazo y reduciendo el impacto ambiental”, sugirieron.


















