Chile, con su extensa costa y sus mares interiores, posee un gran potencial para la acuicultura. Sin embargo, la industria se había visto confinada a zonas protegidas, representando solo el 0,035% de la superficie del mar interior. Esto limita su crecimiento y la expone a riesgos ambientales.
El programa 17PTECAO-84017 surgió de la necesidad de superar estas limitaciones y aprovechar el vasto potencial de las zonas expuestas. Las empresas proveedoras chilenas, conscientes de este desafío, se unieron para crear soluciones tecnológicas que permitieran la acuicultura en estas áreas de alta energía.
«En 2016, pasamos de producir el salmón más barato del mundo al más caro. No solo bastaba con las condiciones para producirlo, sino que también teníamos que aprender a gestionarlo. Las soluciones debían ser propias y provenir de nuestros proveedores», explicó el gerente del Programa Tecnológico de Acuicultura Oceánica, Gonzalo Romero, en el pasado Summit Acuícola 2024.
Gobernanza
Fue así como «Walbusch se encargó de trabajar en toda la parte estructural y fondeos, y AST está a cargo de todo lo que es la parte de domótica. Por otro lado, Aquarov está a cargo de la robótica y generamos ROVs capaces de operar de manera eficiente con domótica, viendo datos a distancia y, además, de operar con tres nudos. Granja Marina Torna Galeones – Marine Farm – puso a nuestra disposición dos centros de cultivo muy expuestos y 4 millones de peces, con toda la operación y el costo que eso significaba. Contamos también con la colaboración de Corfo y servicios públicos como Subpesca, Sernapesca, Subsecretaría para las Fuerzas Armadas e INAPI, lo que nos permitió acelerar los procesos y obtener resultados en corto tiempo», detalló Romero.
En este sentido, una de las principales metas de la iniciativa tiene relación con lograr la salida de bahías o fiordos protegidos donde la salmonicultura ha estado presente alrededor de 40 años, lo que implica un tremendo desafío desde el punto de vista estructural, pero contribuye enormemente desde el punto de vista del uso de los factores de producción.
Disminución de tiempos de cultivo y sostenibilidad
Los resultados del programa han sido satisfactorios hasta la fecha. Se han logrado reducir los tiempos de cultivo, mejorar la salud de los peces y disminuir el impacto ambiental. Además, se ha generado un nuevo mercado para la acuicultura en zonas expuestas, con un gran potencial para el crecimiento de la industria chilena del salmón.
Respecto a las jaulas instaladas en el Centro Piren Empresa GMT. con corrientes mayores a 3 nudos, Romero, destacó que «el pasado 4 de abril de este año tuvimos un temporal que duró 8 horas y que fue absolutamente atípico. Las jaulas resistieron bastante bien por segundo año consecutivo, lo que ha permitido no solo poder acortar los ciclos productivos. Hemos ingresado durante dos ciclos peces de 200 gramos aproximadamente y los hemos cosechado con un peso de 5 kilos en 12 meses. No hemos puesto oxígeno y creíamos que los peces no iban a crecer y que se iban a adelgazar, por lo que pensábamos que teníamos que trabajar en la parte de alimentos para darles mayor energía, pero nos sorprendimos con los resultados».
En cuanto a la respuesta para el desafío de zonas expuestas que son las mega jaulas, el profesional, especificó que «empezamos trabajando con jaulas de 80×80 M, pero luego bajamos un poco la puntería e instalamos jaulas de 50 x 50 M, metálicas articuladas y jaulas de 40×40 M. Estas últimas son las que hacen el milagro de ser capaces de recibir la tremenda energía que traen las olas y traspasarla sin que se rompan las jaulas. Por supuesto, esto tiene un correlato con lo que son los fondeos y las estructuras más abajo. Estamos trabajando con sistemas de fondeos a profundidades de 400 y 600 metros, lo que es bastante crítico».
Antiguamente, para minimizar los efectos del impacto de la corriente, se fondeaba la estructura con la cara menor hacia la dirección de la corriente. Sin embargo, esto hacía que el oxígeno disminuyera a medida que avanzaba hacia la jaula, lo que provocaba un efecto negativo en la conversión de los peces y en temas sanitarios.
«Cuando se tienen estructuras más robustas, se puede cambiar esa orientación. Hoy en día, existen empresas que están trabajando con el concepto de monolínea, en donde se coloca una sola línea de jaula y se enfrenta la cara más larga a la mayor velocidad de corriente. De esta manera, el agua pasa solo una vez, lo que genera algunas ganancias significativas. A medida que se crece en la estructura de la jaula, hay una menor cantidad de redes, además se usa una menor cantidad de metales, reduciendo la huella de carbono. Esto se traduce en una mayor sostenibilidad, bienestar animal y un menor uso de los factores de producción», realzó el gerente.
Innovación tecnológica
En el ámbito de la domótica y robótica el programa avanzó en la implementación de sistemas de control remoto y robots con inteligencia artificial para la operación y monitoreo de las jaulas, incluso en condiciones climáticas adversas. Uno de las innovaciones es Insy-Inspection Class. «El concepto que implementamos era crear una aspiradora inteligente, un robot que, cuando le faltara energía, se dirigiera a una esquina para cargarse automáticamente y que pudiera controlarse desde un lugar seguro. De hecho, hace poco firmamos un convenio con Sernapesca y les transferimos dos de los ROV que generamos para que puedan inspeccionar otros centros», puntualizó Romero.
Además, se desarrolló un ROV para un nuevo mercado llamado «INSY Net Cleaner», que sirve para la limpieza preventiva de redes con acumulación temprana de fouling. Este vehículo está diseñado para trabajar desde el módulo, logrando mayor eficiencia y productividad.
Al mismo tiempo se está potenciando el concepto de «INSY -SmartCam» que es una tecnología capaz de inferir parámetros de vital importancia para la producción, como-entre otras cosas-la estimación de biomasa en tiempo real y la condición sanitaria del pez.
También en el área de domótica se creó un recolector de datos satelital y/o 3G. Este sistema realiza el análisis de los datos en un centro de datos y genera reportes en línea. Gracias a ello, «se logró la transmisión de una gran cantidad de datos, lo que permitió un mayor control de la biomasa, tal como se había comprometido con los servicios públicos. Esto se logró mediante el control de variables en tiempo real, la toma de datos en tiempo real y la transmisión de esta información a los servicios públicos».
Un futuro prometedor y desafíos
El programa es un ejemplo inspirador de cómo la colaboración entre el sector público y privado puede impulsar la innovación y el desarrollo tecnológico. Este programa ha abierto un nuevo capítulo para la acuicultura chilena, con un futuro lleno de oportunidades y potencial para el crecimiento sostenible. «Después de los 6 años de ejecución creemos que hemos cumplido con los 14 objetivos que nos propusimos», aseveró Gonzalo Romero.
La iniciativa ya logró su primer hito de cosecha en un centro de alta energía con jaulas de 80×80 M y actualmente están intentando incorporar un post-smolt más grande. «Para junio y julio de este 2024 preparamos un set de 6 jaulas de 30×30 M, con sensores, 2 remolcadores y vamos a salir enfrentar al mar abierto donde hay grandes temporales con todas las autorizaciones respectivas como única manera de poder asegurarnos y responder a la pregunta si estas estructuras soportan entre 8 y 24 horas olas de 5 metros», contó el ejecutivo.
En el camino aún se presentan mayores desafíos, como, por ejemplo, una mayor presencia en el mercado de acuicultura de zonas expuestas y también lo relacionado con la normatividad. «Nuestra apuesta es que estos centros tienen que operarse de una manera diferente dado que consideramos que las zonas son distintas y que, por lo tanto, hay que crear una regulación distinta. De hecho, ya hicimos una propuesta de definición de regulación de estas zonas a la autoridad», realzó el gerente.



















