Edición génica en salmones: Chile comienza a cerrar una brecha estratégica
Compartimos una columna de opinión escrita exclusivamente para InfoSALMON por el Dr. José Manuel Yáñez, profesor titular de la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias de la Universidad de Chile y director de EDIGEN.
Durante cerca de dos años hemos puesto sobre la mesa una discusión que Chile ya no puede seguir postergando: cómo incorporar la edición génica y las Nuevas Tecnologías Genómicas (NGTs) al desarrollo de una acuicultura más competitiva y sustentable. Bajo este último concepto, adoptado en la Unión Europea, se agrupan herramientas capaces de introducir modificaciones precisas y dirigidas en el ADN, abriendo posibilidades que hasta hace pocos años parecían fuera del alcance del mejoramiento genético convencional. Sin embargo, existe una diferencia importante entre conocer una tecnología, discutirla en seminarios o incluso utilizarla experimentalmente en células dentro de un laboratorio, y generar las condiciones que permitan evaluar responsablemente su verdadero potencial in vivo en peces. Esa diferencia puede parecer netamente técnica, pero tiene profundas implicancias para el futuro de la salmonicultura nacional.
Un debate regulatorio que ya está instalado
Por eso, el webinar “Regulación de la edición génica: experiencias internacionales y desafíos para Chile”, realizado en agosto del presente año, y organizado por la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (SUBPESCA), con la colaboración de EDIGEN, constituye una señal relevante. Más de 100 profesionales de Chile y otros países de la región participaron de una discusión que reunió al sector público, academia, industria y especialistas internacionales para revisar experiencias regulatorias y los desafíos que enfrenta nuestro país. Probablemente el principal avance no estuvo en alcanzar respuestas definitivas, sino en haber instalado formalmente la discusión regulatoria, incorporando evidencia científica y una mirada institucional sobre el futuro de estas tecnologías en Chile.
Para quienes trabajamos en genética y genómica aplicada a la acuicultura, esto tiene una consecuencia especialmente importante: Chile necesita ser capaz de investigar estas tecnologías en peces, en condiciones controladas, antes incluso de discutir eventuales aplicaciones productivas. Investigación no es sinónimo de liberación al ambiente ni de comercialización. Es precisamente mediante investigación confinada, protocolos de bioseguridad, evaluación de bienestar, análisis de efectos no deseados y caracterización molecular y fenotípica que podemos generar la evidencia necesaria para evaluar beneficios y riesgos.
Lo que ocurre fuera de Chile: el caso de Noruega
La relevancia de esta discusión aumenta cuando miramos lo que ocurre fuera de Chile. Noruega, nuestro principal competidor en la producción mundial de salmón Atlántico, lleva varios años desarrollando investigación experimental con edición génica en peces. Un ejemplo particularmente ilustrativo es CrispResist, iniciativa liderada por Nofima que utiliza edición génica mediante CRISPR-Cas9 para estudiar los mecanismos que explican la resistencia natural al piojo de mar observada en el salmón coho y otras especies del Pacífico, e investigar si parte de estos mecanismos pueden ser aprovechados para aumentar la resistencia del salmón Atlántico. El proyecto incorpora universidades y centros de investigación de distintos países y socios industriales como Benchmark Genetics, SalMar y Mowi.
Este no es un detalle menor. Significa que mientras en Chile todavía estamos construyendo las condiciones para desarrollar esta investigación, otros ecosistemas salmonicultores ya están generando conocimiento experimental, formando capacidades y validando blancos biológicos que podrían alimentar las próximas generaciones de mejoramiento genético.
Y es precisamente en salud de peces donde estas herramientas podrían tener uno de sus mayores impactos.
Salud de peces: donde la edición génica podría aportar más
Chile enfrenta desafíos sanitarios particulares. SRS continúa siendo la principal patología de la salmonicultura nacional y la principal causa asociada al uso de antimicrobianos, según SERNAPESCA. La caligidosis, por su parte, continúa requiriendo vigilancia, tratamientos farmacológicos y no farmacológicos, además de programas específicos de control. Son problemas complejos que difícilmente tendrán una solución única.
La edición génica tampoco debe presentarse como tal.
Su verdadero valor está en incorporar una herramienta adicional al portafolio de soluciones sanitarias. Vacunas, manejo productivo, bioseguridad, nutrición, selección genética y selección genómica seguirán siendo fundamentales. Pero tecnologías como CRISPR permiten algo que hasta hace pocos años era extraordinariamente difícil: evaluar experimentalmente la función de genes específicos y, cuando existe suficiente evidencia, introducir modificaciones precisas para estudiar su impacto sobre la resistencia a una enfermedad o parásito.
En SRS, por ejemplo, la integración de grandes bases de datos genómicos, transcriptómica, estudios de asociación y edición génica permitiría avanzar desde la identificación estadística de regiones asociadas a resistencia hacia la validación funcional de genes y mecanismos biológicos involucrados en la interacción entre Piscirickettsia salmonis y su hospedero. Para piojo de mar, la pregunta es igualmente atractiva: ¿podemos aprender de especies naturalmente más resistentes, como el salmón coho, para comprender qué mecanismos podrían reforzarse en salmón Atlántico?
Responder científicamente esas preguntas exige trabajar con peces.
Allí está, probablemente, una de las oportunidades más relevantes de la actual conversación regulatoria: generar condiciones claras, previsibles y científicamente robustas para realizar investigación in vivo, bajo confinamiento y bioseguridad. No para saltarse etapas, sino exactamente para lo contrario: generar la evidencia que permita tomar mejores decisiones en el futuro.
Desde EDIGEN hemos intentado contribuir a construir ese espacio. Durante los últimos dos años hemos convocado investigadores, empresas, autoridades y especialistas internacionales para discutir los aspectos científicos, regulatorios, bioéticos, productivos y comerciales de estas tecnologías. Al mismo tiempo, hemos establecido vínculos con grupos líderes en la materia de países como Brasil, Australia y China, donde existen experiencias muy interesantes en edición génica aplicada a animales y especies acuícolas. En tecnologías que avanzan a esta velocidad, ningún país puede permitirse innovar de manera aislada. Aprender de quienes ya llevan ventaja permitirá a Chile reducir brechas, acelerar capacidades y avanzar con mayor certeza.
Próximo paso: el taller de EDIGEN en Puerto Montt
El próximo paso tendrá lugar en Puerto Montt, los días 2 y 3 de diciembre, con el taller de EDIGEN “Tecnologías Emergentes para Transformar la Salud del Salmón”. Y esta vez el foco será aún más concreto: pasar de discutir el potencial de estas tecnologías a explorar cómo pueden transformarse en soluciones reales para algunos de los principales desafíos sanitarios de la salmonicultura. Genómica, edición génica y otras herramientas emergentes ya no deben mirarse solo como tecnologías del futuro, sino como capacidades que Chile necesita comenzar a desarrollar hoy si quiere mantener competitividad, reducir brechas y generar nuevas alternativas frente a enfermedades como SRS y piojo de mar.
Durante algún tiempo, la discusión sobre edición génica estuvo centrada en una pregunta básica:
¿Debemos abrir este debate en Chile?
Esa etapa comienza a quedar atrás. La pregunta relevante hoy es otra: ¿Qué capacidades, evidencia y marcos necesitamos construir para evaluar seriamente su aporte a la salmonicultura chilena?
La respuesta exigirá ciencia, regulación, bioseguridad y, sobre todo, una colaboración mucho más estrecha entre academia, Estado e industria. Ninguno de estos actores podrá avanzar por separado si queremos transformar el potencial de estas tecnologías en soluciones concretas.
EDIGEN nació precisamente para poner este tema sobre la mesa, conectar actores y abrir una discusión informada. Ese objetivo se está cumpliendo. Pero 2027 deberá marcar una nueva etapa: pasar de la conversación a la construcción de capacidades y evidencia en Chile.
Hoy existen preguntas sanitarias urgentes, capacidades científicas disponibles y un creciente interés público y privado por explorar nuevas alternativas. El desafío es convertir esa convergencia en investigación colaborativa, pruebas de concepto y desarrollos tecnológicos que permitan determinar, con evidencia generada en nuestro país, cuánto puede aportar la edición génica frente a problemas como SRS y piojo de mar.
La discusión ya está instalada. El desafío ahora es transformar ese impulso en capacidades, evidencia y soluciones para la salmonicultura desarrolladas en Chile.
Durante cerca de dos años hemos puesto sobre la mesa una discusión que Chile ya no puede seguir postergando: cómo incorporar la edición génica y las Nuevas Tecnologías Genómicas (NGTs) al desarrollo de una acuicultura más competitiva y sustentable. Bajo este último concepto, adoptado en la Unión Europea, se agrupan herramientas capaces de introducir modificaciones precisas y dirigidas en el ADN, abriendo posibilidades que hasta hace pocos años parecían fuera del alcance del mejoramiento genético convencional. Sin embargo, existe una diferencia importante entre conocer una tecnología, discutirla en seminarios o incluso utilizarla experimentalmente en células dentro de un laboratorio, y generar las condiciones que permitan evaluar responsablemente su verdadero potencial in vivo en peces. Esa diferencia puede parecer netamente técnica, pero tiene profundas implicancias para el futuro de la salmonicultura nacional.
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Por eso, el webinar “Regulación de la edición génica: experiencias internacionales y desafíos para Chile”, realizado en agosto del presente año, y organizado por la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (SUBPESCA), con la colaboración de EDIGEN, constituye una señal relevante. Más de 100 profesionales de Chile y otros países de la región participaron de una discusión que reunió al sector público, academia, industria y especialistas internacionales para revisar experiencias regulatorias y los desafíos que enfrenta nuestro país. Probablemente el principal avance no estuvo en alcanzar respuestas definitivas, sino en haber instalado formalmente la discusión regulatoria, incorporando evidencia científica y una mirada institucional sobre el futuro de estas tecnologías en Chile.
Para quienes trabajamos en genética y genómica aplicada a la acuicultura, esto tiene una consecuencia especialmente importante: Chile necesita ser capaz de investigar estas tecnologías en peces, en condiciones controladas, antes incluso de discutir eventuales aplicaciones productivas. Investigación no es sinónimo de liberación al ambiente ni de comercialización. Es precisamente mediante investigación confinada, protocolos de bioseguridad, evaluación de bienestar, análisis de efectos no deseados y caracterización molecular y fenotípica que podemos generar la evidencia necesaria para evaluar beneficios y riesgos.
Lo que ocurre fuera de Chile: el caso de Noruega
La relevancia de esta discusión aumenta cuando miramos lo que ocurre fuera de Chile. Noruega, nuestro principal competidor en la producción mundial de salmón Atlántico, lleva varios años desarrollando investigación experimental con edición génica en peces. Un ejemplo particularmente ilustrativo es CrispResist, iniciativa liderada por Nofima que utiliza edición génica mediante CRISPR-Cas9 para estudiar los mecanismos que explican la resistencia natural al piojo de mar observada en el salmón coho y otras especies del Pacífico, e investigar si parte de estos mecanismos pueden ser aprovechados para aumentar la resistencia del salmón Atlántico. El proyecto incorpora universidades y centros de investigación de distintos países y socios industriales como Benchmark Genetics, SalMar y Mowi.
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Este no es un detalle menor. Significa que mientras en Chile todavía estamos construyendo las condiciones para desarrollar esta investigación, otros ecosistemas salmonicultores ya están generando conocimiento experimental, formando capacidades y validando blancos biológicos que podrían alimentar las próximas generaciones de mejoramiento genético.
Y es precisamente en salud de peces donde estas herramientas podrían tener uno de sus mayores impactos.
Salud de peces: donde la edición génica podría aportar más
Chile enfrenta desafíos sanitarios particulares. SRS continúa siendo la principal patología de la salmonicultura nacional y la principal causa asociada al uso de antimicrobianos, según SERNAPESCA. La caligidosis, por su parte, continúa requiriendo vigilancia, tratamientos farmacológicos y no farmacológicos, además de programas específicos de control. Son problemas complejos que difícilmente tendrán una solución única.
La edición génica tampoco debe presentarse como tal.
Su verdadero valor está en incorporar una herramienta adicional al portafolio de soluciones sanitarias. Vacunas, manejo productivo, bioseguridad, nutrición, selección genética y selección genómica seguirán siendo fundamentales. Pero tecnologías como CRISPR permiten algo que hasta hace pocos años era extraordinariamente difícil: evaluar experimentalmente la función de genes específicos y, cuando existe suficiente evidencia, introducir modificaciones precisas para estudiar su impacto sobre la resistencia a una enfermedad o parásito.
En SRS, por ejemplo, la integración de grandes bases de datos genómicos, transcriptómica, estudios de asociación y edición génica permitiría avanzar desde la identificación estadística de regiones asociadas a resistencia hacia la validación funcional de genes y mecanismos biológicos involucrados en la interacción entre Piscirickettsia salmonis y su hospedero. Para piojo de mar, la pregunta es igualmente atractiva: ¿podemos aprender de especies naturalmente más resistentes, como el salmón coho, para comprender qué mecanismos podrían reforzarse en salmón Atlántico?
Responder científicamente esas preguntas exige trabajar con peces.
Allí está, probablemente, una de las oportunidades más relevantes de la actual conversación regulatoria: generar condiciones claras, previsibles y científicamente robustas para realizar investigación in vivo, bajo confinamiento y bioseguridad. No para saltarse etapas, sino exactamente para lo contrario: generar la evidencia que permita tomar mejores decisiones en el futuro.
Desde EDIGEN hemos intentado contribuir a construir ese espacio. Durante los últimos dos años hemos convocado investigadores, empresas, autoridades y especialistas internacionales para discutir los aspectos científicos, regulatorios, bioéticos, productivos y comerciales de estas tecnologías. Al mismo tiempo, hemos establecido vínculos con grupos líderes en la materia de países como Brasil, Australia y China, donde existen experiencias muy interesantes en edición génica aplicada a animales y especies acuícolas. En tecnologías que avanzan a esta velocidad, ningún país puede permitirse innovar de manera aislada. Aprender de quienes ya llevan ventaja permitirá a Chile reducir brechas, acelerar capacidades y avanzar con mayor certeza.
Próximo paso: el taller de EDIGEN en Puerto Montt
El próximo paso tendrá lugar en Puerto Montt, los días 2 y 3 de diciembre, con el taller de EDIGEN “Tecnologías Emergentes para Transformar la Salud del Salmón”. Y esta vez el foco será aún más concreto: pasar de discutir el potencial de estas tecnologías a explorar cómo pueden transformarse en soluciones reales para algunos de los principales desafíos sanitarios de la salmonicultura. Genómica, edición génica y otras herramientas emergentes ya no deben mirarse solo como tecnologías del futuro, sino como capacidades que Chile necesita comenzar a desarrollar hoy si quiere mantener competitividad, reducir brechas y generar nuevas alternativas frente a enfermedades como SRS y piojo de mar.
Durante algún tiempo, la discusión sobre edición génica estuvo centrada en una pregunta básica:
¿Debemos abrir este debate en Chile?
Esa etapa comienza a quedar atrás. La pregunta relevante hoy es otra: ¿Qué capacidades, evidencia y marcos necesitamos construir para evaluar seriamente su aporte a la salmonicultura chilena?
La respuesta exigirá ciencia, regulación, bioseguridad y, sobre todo, una colaboración mucho más estrecha entre academia, Estado e industria. Ninguno de estos actores podrá avanzar por separado si queremos transformar el potencial de estas tecnologías en soluciones concretas.
EDIGEN nació precisamente para poner este tema sobre la mesa, conectar actores y abrir una discusión informada. Ese objetivo se está cumpliendo. Pero 2027 deberá marcar una nueva etapa: pasar de la conversación a la construcción de capacidades y evidencia en Chile.
Hoy existen preguntas sanitarias urgentes, capacidades científicas disponibles y un creciente interés público y privado por explorar nuevas alternativas. El desafío es convertir esa convergencia en investigación colaborativa, pruebas de concepto y desarrollos tecnológicos que permitan determinar, con evidencia generada en nuestro país, cuánto puede aportar la edición génica frente a problemas como SRS y piojo de mar.
La discusión ya está instalada. El desafío ahora es transformar ese impulso en capacidades, evidencia y soluciones para la salmonicultura desarrolladas en Chile.