El Instituto de Fomento Pesquero (IFOP) llamó a fortalecer el monitoreo marino y las alertas tempranas frente al desarrollo de El Niño 2026. Según informó el organismo el 21 de octubre, el evento se perfila entre los de mayor intensidad registrados instrumentalmente.
La advertencia recoge las conclusiones de una conferencia regional sobre El Niño y cambio climático, realizada en Panamá del 14 al 16 de octubre. Participaron Luis Parot, director de IFOP, y Jaime Letelier, jefe de su Departamento de Oceanografía.
Para la pesca y la acuicultura, la pregunta es cómo se expresará esa señal climática en los hábitats y zonas de producción.
Qué proyectan los pronósticos para El Niño 2026
El diagnóstico del Centro de Predicción Climática de NOAA, emitido el 8 de octubre, señala que El Niño continúa fortaleciéndose. El organismo considera probable que mantenga una intensidad fuerte a muy fuerte hasta el trimestre enero–marzo de 2027.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) también anticipa un fortalecimiento, con un máximo previsto hacia diciembre. En su actualización del 8 de octubre, proyectó una anomalía media cercana a +3,7 °C para octubre–diciembre en la región Niño 3.4.
Esa cifra describe la temperatura superficial respecto de un promedio de referencia en una zona del Pacífico ecuatorial. Su traducción a efectos locales requiere observar las condiciones de la costa chilena.
Cambios en los hábitats y recursos pesqueros
IFOP indicó que el fenómeno puede modificar la distribución, abundancia y procesos reproductivos de los recursos pesqueros. Por ello, destacó la necesidad de evaluar si sus hábitats seguirán ofreciendo condiciones adecuadas.
El instituto mencionó los análisis que ya desarrolla con especies como el pez espada. También subrayó la importancia de compartir datos y conocimiento entre instituciones y países.
El antecedente de 2016 para la salmonicultura
Un estudio de León-Muñoz y colaboradores, publicado en 2018 en Scientific Reports, aporta contexto para la acuicultura. La investigación analizó la floración de Pseudochattonella cf. verruculosa que afectó al fiordo y seno de Reloncaví durante el verano de 2016.
Los autores integraron series de datos atmosféricos, hidrológicos y oceanográficos. Identificaron la coincidencia de un fuerte El Niño con la fase positiva del Modo Anular del Sur, otro patrón de variabilidad atmosférica.
Esa combinación estuvo asociada a condiciones secas y mayor radiación solar. El menor aporte de agua dulce debilitó la separación entre las capas de agua y favoreció la llegada de aguas salinas y ricas en nutrientes.
El trabajo vinculó esa interacción de factores con condiciones favorables para la floración. Sus resultados describen aquel episodio y muestran la importancia de evaluar las condiciones particulares de cada zona.
Monitoreo para anticipar cambios
Entre las prioridades planteadas en Panamá figuran fortalecer la observación marina, las alertas tempranas y la investigación estratégica. IFOP también destacó la necesidad de acercar la información científica a quienes toman decisiones.
El desafío para el sector acuícola es complementar el pronóstico del Pacífico ecuatorial con información del entorno de cultivo. El antecedente de Reloncaví muestra el valor de seguir conjuntamente temperatura, salinidad, aportes de agua dulce y fitoplancton.


















