En el primer capítulo de su ciclo de educativo, Hendrix Genetics definió la robustez en peces como la capacidad de los individuos para tolerar variaciones ambientales y resistir enfermedades, manteniendo su crecimiento, reproducción y bienestar.
La compañía revisó algunos de los factores más importantes que actualmente están involucrados en el cultivo de peces como son: variaciones del oxígeno, altas densidades de cultivo, manejos como muestreos y tratamientos inyectables o baños antiparasitarios y traslados
¿Cómo puede la genética ayudarnos a superar estas condiciones adversas?
Históricamente, los programas de mejoramiento genético han incluido el mejoramiento de características como crecimiento, resistencia a enfermedades, baja madurez, sobrevivencia en condiciones productivas de grupos centinela y características de calidad en planta de proceso, como características a mejorar de forma individual. “Hasta ahora, no se ha considerado como característica la robustez general del pez, como característica que englobe no solo el crecimiento, sino que también la adaptación a condiciones subóptimas”, planteo esta interrogante la compañía.
Para poder dar respuesta a esta inquietud, es que Hendrix Genetics desarrolló un nuevo sistema de evaluación de respuesta al estrés que permita ser incorporado dentro de los objetivos de mejoramiento genético. Este nuevo sistema corresponde al “Envirotron”.
Evaluación de robustez bajo condiciones controladas
Este nuevo sistema permite someter a los peces, de manera continua y bajo condiciones controladas, a diversos estímulos que simulan escenarios reales del cultivo, tales como:
- Bajas de oxígeno
- Incrementos graduales en la densidad
- Procedimientos de manejo (traslados, muestreos, baños, entre otros)
“Estos desafíos permiten analizar el comportamiento de los peces frente a condiciones ambientales subóptimas. Una vez definidos los factores estresantes, surge la pregunta clave: ¿Cuál es la mejor manera de medir la respuesta de los peces al estrés? ¿Es el crecimiento, como se mide habitualmente? ¿O la sobrevivencia por familia?”, reflexionó la empresa.
Tras evaluar diversas alternativas, “concluimos que el rasgo ideal para medir la robustez es la capacidad de mantener el crecimiento a lo largo del tiempo. Para ello, medimos de forma seriada, en intervalos regulares, el peso y largo de cada pez dentro del ensayo”, detalló Hendrix Genetics.
Resultados y hallazgos clave
La compañía contó que estas mediciones les ha permitido:
- Evaluar qué peces mantienen una tasa de crecimiento constante
- Analizar la variación individual de crecimiento respecto al grupo
- Identificar individuos menos afectados por el entorno adverso
“Nuestros estudios indican que este rasgo es heredable, por lo tanto, puede ser incorporado como un objetivo genético. Además, encontramos correlaciones genéticas positivas con el peso a cosecha en grupos centinela y en candidatos a la reproducción. Es decir, peces con menor variación en crecimiento tienden a alcanzar mayores pesos”, concluyó la firma.
“Con este sistema, ya en operación por segunda generación, esperamos ir incluyendo en todas nuestras ovas esta característica que ayudará a nuestros peces a sobrellevar de mejor manera los estresores ambientales y a los productores a ser más eficientes en su negocio”, proyectó la empresa.



















