Desde el 2022 Salmones Camanchaca comenzó a implementar el monitoreo de bienestar animal en centros de engorda, vigilando activamente en la actualidad ocho centros bajo la Política de Bienestar Animal que es parte del programa de sostenibilidad de la compañía y está enmarcada en los lineamientos descritos por la OMSA sobre el bienestar de animales en condiciones de producción.
Al respecto, el subgerente de Salud y Bienestar Animal de Salmones Camanchaca, Francisco Vallejos, destacó que “fundamentalmente, lo que hemos observado es el cambio cultural que ha existido en la organización respecto a la mirada sobre los animales. También tiene que ver con la reputación de las organizaciones que llevamos a cabo la producción de salmones, porque hay una mirada no solamente internacional, respecto a las buenas prácticas y al trato digno de los animales, sino que también en las comunidades en las cuales nosotros llevamos a cabo nuestra actividad. Es muy importante generar ese cambio cultural de la organización de tal forma que el resultado no solamente sea una mejora en la productividad, sino también en la ética y en el buen manejo de los animales”.
Respecto a cómo se proyecta la compañía en esta materia, afirmó que «la idea es tener el próximo año todos nuestros centros de cultivo operando bajo el monitoreo activo de bienestar animal y nos queda continuar en agua dulce y la parte final que es el sacrificio y el faenamiento de los animales de una manera ética y digna porque sin duda eso es muy importante para evitar el sufrimiento innecesario de los animales y, por otro lado, mejorar incluso la calidad de las materias primas que nosotros exportamos».
La compañía comenzó hace dos años con el monitoreo en el centro de engorda Paso Lautaro, para luego incorporar en 2023 a Ahoni, Pilpilehue, Marilmo, Johnson 2 y actualmente, en 2024, se encuentran vigilando Benjamín, Edwards, Islotes, Izaza, Johnson 1, Piure, Puerto Argentino y Punta Alta.
Impactos en la producción
En la práctica, la compañía analiza 18 indicadores divididos en Ambientales (oxígeno, temperatura, visibilidad), Grupales (Caligidosis y mortalidad) e Individuales (cambio coloración, catarata, deformidad columna, deformidad mandibular, daño aletas, daño branquial, descamación, hemorragia, heridas, opérculo corto, petequias, rezagados/desadaptados y úlceras). Además, la empresa ha realizado una capacitación continua y el 90% del personal de las pisciculturas se encuentra capacitado en bienestar animal.
Un ejemplo de los resultados positivos obtenidos se pudo visibilizar en el centro de engorda Paso Lautaro. En la presentación durante el encuentro de médicos veterinarios organizado por MEVEA, el ejecutivo detalló que la mortalidad del ciclo 2019-2020 fue de 23,54%, mientras que en el ciclo 2021-2022 fue considerablemente menor alcanzando solo un 3,28%.
En cuanto a los datos de calidad, por ejemplo, en el ciclo 2019-2020, la melanosis fue del 2% y en el siguiente ciclo 2020-2021 logró solo un 0,3%. Similar panorama para los hematomas que pasaron del 1,7% al 0,4% y las heridas del 1,8% al 0,2%.
Relevancia del bienestar animal
Vallejos resaltó que “es fundamental que las compañías, los veterinarios y los prestadores de servicios incluyan en sus protocolos de trabajo los aspectos de bienestar animal. La integración de estos estándares es clave para garantizar el cumplimiento de las normativas y asegurar el éxito a largo plazo”.
Enfatizó que “existe evidencia científica y empírica de que la consideración de los indicadores de bienestar animal no solo mejora la salud de los animales, sino que también se traduce en un aumento de la productividad, lo que beneficia a toda la cadena de producción”.
Culminó afirmando que “el camino hacia el bienestar animal es irreversible. Por lo tanto, especializarnos en este aspecto es una obligación para los profesionales dedicados a la acuicultura. El desarrollo de las competencias y conocimientos en bienestar animal es esencial para estar a la vanguardia de una industria en constante evolución”.


















