Durante el congreso Blue Horizons, Guido Girardi, vicepresidente ejecutivo de la Fundación Encuentros del Futuro y exsenador, afirmó que Chile tiene un mar estratégico con potencial para liderar la acuicultura global. InfoSALMON cubrió su exposición.
Nuestro país posee uno de los mares más extensos y productivos del planeta, con cerca de 88.000 kilómetros de costa. Sin embargo, esta ventaja comparativa aún no se traduce en un liderazgo global indiscutido en innovación y sostenibilidad acuícola.
Esta fue la premisa central que planteó el vicepresidente ejecutivo de la Fundación Encuentros del Futuro y exsenador, Guido Girardi, durante el reciente congreso Blue Horizons. En el evento que organizó la Global Salmon Initiative (GSI) en Santiago y que cubrió InfoSALMON, el analista abordó el potencial estratégico de Chile para convertir su océano en un motor de ciencia, producción y ética alimentaria.
Durante su intervención, Girardi destacó la paradoja de poseer un recurso de valor incalculable y no aprovecharlo a su máxima capacidad, recurriendo a una potente analogía para graficar la desconexión del país frente a su propio poder geopolítico: “La acuicultura es el futuro de la alimentación del mundo. Para los chilenos, el mar es como para Arabia Saudita su petróleo”, afirmó.
En este sentido, recalcó que, a diferencia de los límites territoriales que enfrentan la agricultura y la ganadería, Chile cuenta con una Zona Económica Exclusiva y una extensión costera privilegiadas para liderar la producción en el mar más fértil del planeta.
“Si no le damos a la acuicultura la misma importancia que tiene la minería, no vamos a entender el desafío estratégico que tenemos por delante”, declaró.

Una acción frente al cambio climático
Para capitalizar esta oportunidad histórica, el exparlamentario apuntó a la urgencia de construir una visión ética frente a los desafíos climáticos. Indicó que frente al impacto ambiental de otras industrias tradicionales, la proteína de origen marino emerge como una solución vital; de hecho, recordó que la producción de ganado bovino genera emisiones significativamente mayores en comparación con la salmonicultura.
Ahora bien, fue enfático en los deberes internos de la industria: “El mejor negocio para Chile es mejorar sus condiciones sanitarias. Si el aspecto sanitario es deficiente, se van a necesitar antibióticos, y estos terminan generando un problema sistémico de resistencia”.
La base de la rentabilidad y sostenibilidad
Superar estos obstáculos, argumentó, requiere avanzar hacia una estructura verdaderamente sustentable. Esto implica respetar la capacidad de carga de los ecosistemas acuáticos, implementar sistemas de alerta temprana y mantener regulaciones transparentes que fortalezcan la confianza de las comunidades costeras.
El impacto de no abordar estos puntos es tangible: los problemas sanitarios en la acuicultura chilena representan hoy pérdidas estimadas en hasta 750 millones de dólares, lo que hace imperativo priorizar tanto la eficiencia productiva como el bienestar ambiental.
Un ecosistema productivo con salmonicultura y algas
El salto cualitativo definitivo para la acuicultura nacional vendría de la mano de una integración profunda entre la ciencia, la cadena productiva y los territorios. En esta línea, destacó el enorme potencial de los cultivos multitróficos y la producción de algas.
“Si integran algas con centros de cultivo de salmones, generarán un ecosistema propio. Las algas van a alimentar a sus salmones, los impactos ambientales van a disminuir y la mortalidad bajará. Es un servicio ecológico capaz de degradar los residuos de los sistemas”, detalló Girardi.
Para materializar esta perspectiva, el representante del Congreso Futuro concluyó con un llamado a forjar un acuerdo público-privado robusto que entrelace al Estado, la academia y la industria. Solo al potenciar el uso de laboratorios naturales y tecnología de punta, el sector podrá demostrarle a la ciudadanía el poder transformador de nuestro mar.
Desde sus ventajas comparativas, y respaldado por la ciencia, Chile cuenta con las herramientas para convertirse en el referente indiscutido de la innovación acuícola, liderando la alimentación del futuro mientras protege los ecosistemas que la sostienen.


















