Tras casi una década de evaluaciones ambientales y desafíos legales, el proyecto acuícola Velella Epsilon ha obtenido su último permiso operativo. La iniciativa, operada en conjunto por Ocean Era, Inc. y GulfStream Aquaculture, LLC, se instalará frente a las costas de Florida y representa un hito no solo técnico, sino jurídico para la expansión de la maricultura en Estados Unidos.
El CEO y fundador de Ocean Era, Neil Anthony Sims, confirmó que, tras superar las barreras burocráticas, el proyecto cuenta con el respaldo del National SeaGrant Program y la Universidad de Miami, proyectando el inicio de sus operaciones para principios de 2027.
El desafío de operar en aguas federales
Desde la perspectiva regulatoria, Velella Epsilon ha servido como un «caso de estrés» para el sistema de permisos de EE.UU. El desarrollo del proyecto requirió navegar a través de nueve leyes federales y estatales distintas, coordinando con 12 agencias gubernamentales.
Además, los operadores debieron enfrentar múltiples recursos de apelación interpuestos por agrupaciones anti-acuicultura. Según Sims, estas objeciones fueron desestimadas de manera sistemática por la Junta de Apelaciones Ambientales de la EPA (Agencia de Protección Ambiental), validando la robustez de los modelos de impacto ambiental presentados por el proyecto.
«Como proyecto de demostración, ha sido tremendamente exitoso en el sentido de que ha demostrado con absoluta claridad que se necesita urgentemente una reforma regulatoria», destacó Sims.

Especificaciones del piloto y monitoreo ambiental
A nivel técnico, Velella Epsilon está diseñado para operar a una escala reducida, con el objetivo de evaluar la viabilidad de la tecnología offshore en el Golfo de México. El proyecto contempla el cultivo de un único lote de corvina roja (Sciaenops ocellatus), una especie endémica de la zona, utilizando tecnología de balsas jaula diseñadas para soportar las complejas condiciones hidrodinámicas de alta mar.
El enfoque científico del proyecto radica en la recopilación de datos:
- Monitoreo bentónico y de columna de agua: Se evaluará la dispersión de materia orgánica y el impacto en el fondo marino.
- Transparencia de datos: Los resultados del desempeño de la biomasa, conversión de alimento (FCR) y los parámetros ambientales se harán de dominio público, buscando desmitificar el impacto de la actividad frente a las comunidades costeras, pesqueras y turísticas de Florida.
Impacto macroeconómico y el futuro de la Ley MARA
El trasfondo de este proyecto es el déficit comercial de productos del mar en Estados Unidos, que supera los US$ 20.000 millones anuales. La validación de tecnologías offshore busca sentar las bases para la producción local de proteína marina y la generación de empleo especializado.
En este contexto, la industria observa de cerca el avance de la Ley de Investigación de Acuicultura Marina para Estados Unidos (Ley MARA). Esta legislación bipartidista, actualmente en el Congreso, otorgaría a la NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica) la autoridad directa para otorgar permisos a nuevos proyectos de demostración offshore, optimizando un proceso que, hasta ahora, tomaba casi una década.
Dennis Peter, director de GulfStream Aquaculture, concluyó destacando el valor de la integración comunitaria: «He pescado y navegado en el Golfo casi toda mi vida. Hemos trabajado en proyectos en toda América, y estamos entusiasmados de llevar esta oportunidad a buen puerto».


















