En un contexto de creciente preocupación por el calentamiento global, la empresa japonesa Smolt Inc. ha anunciado un avance que podría redefinir la acuicultura en aguas templadas. La producción del salmón japonés, yamame o salmón cereza (Oncorhynchus masou) de 4 kilogramos, un tamaño inédito para esta especie en centros de cultivo.
El logro se basa en la fusión de dos pilares tecnológicos desarrollados por la compañía. La resistencia a altas temperaturas y el uso de hembras triploides.
Desafíos térmicos
Mientras que los salmónidos tradicionales requieren aguas por debajo de los 18°C para un crecimiento óptimo, la estirpe desarrolada por Smolt Inc. ha sido seleccionada durante seis generaciones para prosperar en entornos de 20°C.
Este avance es una respuesta directa al aumento de la temperatura superficial del mar en las cosas de Japón, que según la Agencia Meteorológica nipona, sube a un ritmo de +1.33°C por siglo, el doble del promedio mundial.
Ciclo de 3 años de esterilidad
Para alcanzar el peso récord de 4kg (frente a los 1.5 – 2kg habituales de la especie), la empresa implementó un ciclo de cultivo extendido de tres años. Esto fue posible gracias a la tecnología de hembras triploides, la cual induce la esterilidad en los ejemplares, permitiendo que toda la energía metabólica se destine al crecimiento muscular en lugar de la maduración sexual.
«El salmón japonés es una especie difícil de agrandar en comparación con el Atlántico o el Coho, pero su sabor es excepcional», señaló Ken Ueno, CEO de Smolt Inc. «Nuestro objetivo es optimizar los periodos de cultivo para establecer un sistema de producción que posicione al Salmón japonés como un pescado delicioso y reconocido internacionalmente».
Interrogante técnica
A pesar del entusiasmo comercial, el comunicado oficial de la empresa deja una interrogante para los especialistas del sector. Smolt asegura que planean aplicar esta tecnología para la «producción masiva de Ikura» (ovas de salmón para consumo gastronómico).
Sin embargo, existe una contradicción biológica inherente: la tecnología triploide, al suprimir la maduración sexual para maximizar el peso, impide que el pez desarrolle ovas. Queda por ver si la compañía separará sus líneas genéticas para abastecer ambos mercados o si se trata de un desafío en la explicación de sus patentes de «solo hembras».


















