En el cierre de la conferencia sobre piojo de mar organizada por FHF, la investigadora Lene Sveen, del instituto Nofima, presentó una de las exposiciones más disruptivas del evento: “Stillehavslaksen har løsningen – hvordan kan vi gi den videre til Atlantisk laks?” (El salmón del Pacífico tiene la solución – ¿cómo transferirla al salmón Atlántico?).
La premisa es directa pero profunda: algunas especies de salmón del Pacífico han desarrollado, a lo largo de su historia evolutiva, mecanismos naturales de defensa frente al piojo de mar que el salmón Atlántico no manifiesta con la misma eficacia.
Una diferencia evolutiva que marca la respuesta inmunológica
Durante su presentación, Sveen explicó que las especies del Pacífico han coexistido con el parásito durante períodos evolutivos más prolongados, lo que habría favorecido la selección de respuestas inmunológicas más eficientes. Esa presión adaptativa se traduce en reacciones inflamatorias más tempranas, menor capacidad del parásito para establecerse en la piel y una mayor probabilidad de desprendimiento en etapas iniciales de infestación.
En contraste, el salmón Atlántico tiende a presentar una respuesta más tardía frente a la fijación del piojo, lo que permite al parásito avanzar en su desarrollo y generar mayor impacto fisiológico. La diferencia no es simplemente de carga parasitaria, sino de interacción biológica entre hospedador y parásito.

De la observación biológica a la aplicación productiva
El eje de la investigación no apunta a reemplazar especies, sino a comprender los mecanismos que explican esa resistencia y evaluar cómo podrían incorporarse al salmón Atlántico a través de selección genética o herramientas biotecnológicas.
Sveen detalló que el trabajo actual se centra en identificar patrones de expresión génica asociados a la resistencia, comprender las rutas inmunológicas activadas durante la infestación y evaluar si esas características pueden potenciarse en programas de mejoramiento genético sin comprometer crecimiento o rendimiento productivo.
La pregunta no es solo si el salmón Atlántico puede volverse más resistente, sino si esa resistencia puede integrarse de manera sostenible en sistemas productivos de gran escala.

La biología como solución estructural
En un evento donde predominó la discusión sobre tecnologías como láser, producción sumergida y sistemas cerrados, la presentación de Nofima instaló una mirada complementaria: el control del piojo también podría fortalecerse desde la robustez biológica del pez.
En un contexto de temperaturas marinas en aumento y presión ambiental creciente, depender exclusivamente de soluciones externas podría resultar insuficiente. Fortalecer la capacidad intrínseca del salmón para enfrentar al parásito abre una línea estratégica de largo plazo, menos reactiva y potencialmente más estable.
Un desafío científico con impacto industrial
La investigadora reconoció que aún existen desafíos relevantes. Comprender completamente la interacción hospedador-parásito, cuantificar el efecto real de la resistencia en condiciones comerciales y asegurar que no existan compensaciones negativas en desempeño productivo son pasos necesarios antes de trasladar estos hallazgos a escala industrial.
Sin embargo, el mensaje final fue claro: el futuro del control del piojo podría no depender únicamente de infraestructura, coordinación zonal o capacidad de tratamiento, sino también de avances en genética y biología aplicada.
La pregunta que dejó abierta Sveen es si la industria está dispuesta a apostar por soluciones que requieren tiempo y ciencia, pero que podrían ofrecer una ventaja estructural frente a uno de sus desafíos más persistentes.


















