“La importancia del oxígeno en la salmonicultura: un enfoque desde la salud y el bienestar animal”, fue la charla que realizó Alexander Jaramillo, coordinador de Salud e Inocuidad de Intesal en la exitosa Charla Técnica «Oxigenación en la Acuicultura» organizada por nuestro medio especializado en acuicultura InfoSALMON.
El profesional contextualizó acerca de la relevancia del oxígeno en la salmonicultura en un escenario de cambio climático, destacando que el salmón es una proteína de alta calidad, con bajo impacto ambiental, pero climáticamente vulnerable.
Mortalidad por oxígeno en agua dulce y agua de mar
En cuanto a la mortalidad por oxígeno en agua dulce durante el 2024, Jaramillo reveló que “la causa de mortalidad por oxígeno en la etapa de alevines es relativamente baja, siendo de un 1%, pero cuando observamos la etapa de smolt vemos que sí hay un aumento a un 7%”.
Especificó que la producción de smolt en Chile se realiza en pisciculturas de flujo abierto, pisciculturas de recirculación, lagos, ríos y estuarios. En este contexto, “se ven más afectadas las zonas que son menos controlables, como es el caso de los estuarios y pisciculturas de flujo abierto, donde hay una mayor mortalidad por oxígeno en esta etapa comparado con las pisciculturas de recirculación, donde hay condiciones controladas”, aseguró.
En relación a lo que sucede en agua de mar, Jaramillo presentó una línea de tiempo durante 14 años, que se traduce en siete ciclos productivos, donde se muestra la mortalidad por oxígeno a ciclo cerrado en la región de Los Lagos. “Vemos que, en general, en el tiempo se presenta una mayor tendencia a aumentar la mortalidad por oxígeno, particularmente en algunas zonas como Hornopirén, donde se ha visto una mayor mortalidad por oxígeno en los últimos tres ciclos, lo que se puede conectar con el hecho de que la producción de oxígeno en el Fiordo Comau es más baja relativamente al consumo”, indicó.
Continuando con su análisis, especificó que “en el ciclo productivo seis de hace aproximadamente 4 a 5 años, se presentó una mayor mortalidad por oxígeno en comparación con los otros ciclos y, en general, la mortalidad por oxígeno promedio en un barrio a ciclo cerrado es entre un 10 y un 14%”.
Respecto a la mortalidad por oxígeno en agua de mar, se hace más difícil encontrar un patrón en el tiempo, pero señaló que sí se presenta un patrón que indica mayor mortalidad en algunas zonas como Puyuhuapi y Guaitecas Continental, que son fiordos que tradicionalmente han tenido una baja oxigenación.
Menor crecimiento y susceptibles a enfermedades
Además, sostuvo que los peces que no tienen niveles de oxígeno adecuados tienen un menor crecimiento y se relaciona con una mayor susceptibilidad a enfermedades infecciosas, como la Septicemia Rickettsial Salmonídea (SRS) causada por Piscirickettsia salmonis o la patología de inflamación del músculo esquelético y cardíaco (HSMI) que es causada por el virus Piscine orthoreovirus (PRV), lo que ya ha sido previamente documentado en diversos estudios.
Ahora bien, recalcó que “sabemos que los eventos de hipoxia son comunes en la industria, pero saber cuál es el costo de esto, es algo que no se ha estudiado claramente, pero puede ser muy importante”, afirmó.
Por otro lado, el coordinador abordó cómo el oxígeno es un indicador muy importante de bienestar animal. En este sentido, presentó la propuesta realizada por Kristiansen en Fish Physiology 2020 para relacionar el oxígeno con los dominios de bienestar animal. Por ejemplo, se sugiere que debe existir un ambiente acuático apropiado, es decir, calidad de agua adecuada para el desarrollo del pez; se debe realizar una nutrición adecuada; promover una buena salud; y permitir la libertad de comportamiento, porque las jaulas tienen diferentes gradientes de oxígeno y temperatura, y los peces buscarán los más óptimos para sobrevivir.
Proteína climáticamente estratégica
En el encuentro, Jaramillo contextualizó acerca de los desafíos globales que existen hoy en día en el mundo, como el cambio climático, el uso de recursos hídricos y tierra, y la alimentación de una creciente población mundial. En este escenario, analizó cuál es el rol de la salmonicultura en estos desafíos globales y cómo esta proteína es buena para el planeta.
En este sentido, afirmó que el salmón es una proteína con menor impacto ambiental. Por ejemplo, “mientras que la carne de vacuno requiere 15.400 litros, el cerdo 6.000 litros y el pollo 4.300 litros, el salmón solo necesita 2.900 litros, convirtiéndose en una de las proteínas más eficientes en el uso del agua”, indicó.
En cuanto a la huella de carbono, por cada porción de 40 gramos, el salmón genera apenas 0,67 kilogramos de CO₂ equivalente, frente a los 0,88 kg de la carne de pollo, 1,33 kg de la carne de cerdo y 5,92 kg que produce una porción similar de carne de vacuno.
Pensando en el uso de la tierra, señaló que la producción de salmón necesita 3,7 metros cuadrados para 100 gramos de proteína, mientras que la carne de pollo requiere 7,1 metros, la carne de cerdo 11 metros cuadrados y la carne vacuna requiere 102 metros cuadrados.
Respecto a lo relacionado al factor de conversión, dijo que se necesitan solo 1,3 kilogramos de alimento para que un salmón gane un kilogramo de masa corporal. En comparación, el ganado vacuno requiere 7,5 kilogramos.
Sobre la porción comestible, sostuvo que un 68% del salmón es aprovechable para el consumo humano, mientras que en la carne vacuna solo un 41% es comestible. La carne de cerdo arroja un 52% mientras que la carne de pollo es aprovechable en un 46%.
¿Qué está realizando Intesal?
El profesional destacó que, en el marco del Plan de Ciencias, han avanzado en el desarrollo de modelos hidrodinámicos con un piloto en el Fiordo Comau para ver cómo se mueven las masas de agua y cómo se comportan diferentes variables, entre ellas, el oxígeno, para evaluar la orientación de la jaula y tener una mejor condición de oxígeno. Pero que también, pueden ayudar a micro-relocalizar los centros de cultivo para tener condiciones mucho mejores desde el punto de vista sanitario, ambiental y productivo.
Resaltó también que en temas sanitarios están apoyando el Proyecto Yelcho, que es una iniciativa para fomentar medidas preventivas a enfermedades infecciosas, y también están desarrollando estudios de variables productivas, ambientales y sanitarias que afectan el uso de químicos. Por otra parte, están disponibilizando datos a empresas y universidades para hacer modelaciones FAN, Caligus y variables medioambientales.
Finalmente, en términos de difusión, coorganizaron el simposio «Cambio Climático 2024» (Congreso de Ciencias del Mar) y participarán como organizadores junto con el Centro i-mar y otras instituciones para el desarrollo del Congreso Latinoamericano de Física de Estuarios y Costas Oceánicas 2025 (LAPECO), que se realizará entre el 24 y el 28 de noviembre en el Hotel Wyndham Pettra, Puerto Varas.


















