El gobierno de Islandia dio un paso clave en la redefinición del futuro de su industria acuícola con la publicación del borrador de una nueva ley de acuicultura, disponible desde esta semana en el portal oficial de consultas ciudadanas. La iniciativa, impulsada por la ministra de Alimentación, Agricultura y Pesca, Hanna Katrín Friðriksson, estará abierta a observaciones hasta el próximo 27 de enero de 2026, así lo informa el gobierno de Islandia y lo reproduce el portal We Are Aquaculture.
El proyecto de ley busca responder a esta tensión mediante un fortalecimiento integral del marco regulatorio. Entre sus ejes centrales destacan la incorporación explícita de criterios de protección ambiental y bienestar animal, mayores incentivos para el uso de sistemas de contención cerrados y salmón estéril, y una ampliación de las facultades de fiscalización de las autoridades competentes.
Asimismo, la iniciativa propone una profunda modernización administrativa. Uno de los cambios más relevantes es la disolución del Fondo de Acuicultura, creado en 2021, cuyos recursos pasarían a transferirse directamente a los municipios donde se desarrollan las operaciones acuícolas. Hasta ahora, este fondo ha distribuido cerca de USD 6,9 millones para proyectos locales vinculados al crecimiento de la actividad.
Nueva ley impulsa permisos integrados
En materia de permisos, el borrador contempla avanzar hacia licencias conjuntas de operación, emitidas de forma coordinada por la Autoridad Islandesa de Alimentación y Veterinaria y la Agencia de Medio Ambiente y Energía. Además, se refuerza el uso de sistemas de supervisión electrónica y se amplían las atribuciones de inspección, con el objetivo de lograr una fiscalización más eficiente y basada en riesgos.
El proyecto también introduce un enfoque diferenciado según el tipo de cultivo. La acuicultura terrestre contará con un capítulo específico, centrado principalmente en bioseguridad y salud animal, reconociendo sus particularidades frente a la salmonicultura en el mar. En paralelo, se establece por primera vez un marco legal para el desarrollo futuro de la acuicultura offshore y la cría en fiordos, actividades que aún se encuentran en fase experimental en Islandia.
Islandia redefine tasas
En cuanto a las tasas, el texto propone que estas estén “alineadas” con el desempeño económico del sector, retomando parcialmente el debate sobre una contribución razonable por el uso de los recursos naturales, sin comprometer la competitividad de la industria.
Con esta iniciativa, Islandia busca sentar las bases de una acuicultura más ordenada, transparente y sostenible, capaz de conciliar crecimiento económico, exigencias ambientales y aceptación social. El proceso de consulta pública será clave para definir el alcance final de una ley que podría marcar un nuevo estándar regulatorio para la acuicultura en el Atlántico Norte.


















