Los proyectos de investigación y desarrollo (I+D+i) que están llevando a cabo las empresas salmonicultoras chilenas son una muestra clara de su compromiso con la innovación. Estas iniciativas, respaldadas por datos concretos y medibles, están enfocadas en áreas clave como la sanidad animal, bienestar animal, la incorporación de inteligencia artificial, la sostenibilidad ambiental, entre otras materias.
Sin ir más lejos, de acuerdo a las estadísticas de Corfo en 2023 con la Ley de Incentivo Tributario a la Inversión en Investigación y Desarrollo (Ley I+D) se alcanzó el monto certificado más alto en su historia, con casi $313.000 millones, lo que significó un incremento de 245% respecto a los $90.790 millones registrados en 2022 y en específico se observó una certificación de 16 proyectos para la salmonicultura por un monto cercano a los $7.000 millones, lo que representa un 2,2% del total certificado por la Ley de I+D durante ese período. En tanto, entre 2012 y 2023, esta industria concentró el 9,62% del total de proyectos certificados.
SalmonChile, en su VIII Informe de Sustentabilidad también detalló que la inversión en proyectos e iniciativas (I+D+i) de la compañías que integran el gremio fue de $6.048 millones en 2022 (equivalentes a US$6,4 millones). De ellos, el 19% correspondió a acciones utilizando inteligencia artificial, 22% relacionadas con medioambiente, 15% con mejoras de tecnología, 25% con salud de los peces y 19% con otras iniciativas.
Al mismo tiempo, según el Reporte de Impacto Sostenible 2022 del Consejo del Salmón, la cantidad de proyectos en I+D+i realizados por sus empresas socias aumentó un 70% entre 2020 y 2022.
Ahora bien, si existe una gran inversión, ¿cuáles son los desafíos o limitantes?. Hoy en día existe la Ley de I+D en Chile que tiene beneficios tributarios, pero aún no se ha usado lo suficiente, ya que generalmente las compañías invierten parte de sus propios ingresos en desarrollos porque consideran que la postulación a instrumentos es compleja y muchas veces están contra el tiempo para desarrollar las innovaciones. Por otro lado, se encuentran con trabas regulatorias, ya que en el escenario actual no existe una normativa o ley para desarrollar acuicultura experimental que permita llevar a cabo los ensayos respectivos de los nuevos desarrollos.
Las cifras respaldan el esfuerzo que la industria salmonicultura está desarrollando para avanzar hacia un camino más sostenible, sin embargo, un punto no menor, es que muchas veces no es tan visible. Un informe elaborado por el estudio especializado en temas de propiedad intelectual, Santa Cruz TP, en base a la plataforma The Lens, que recopila información de patentes y publicaciones científicas a nivel global, reveló que entre 2004 y 2024 se solicitaron 95 patentes en el mundo de la salmonicultura. Chile, el segundo productor de salmón a nivel mundial, registra siete solicitudes, ocupando el séptimo puesto a nivel mundial.
De ello, se deduce que al patentar un nuevo desarrollo, si bien se protege la autoría, también se revela lo que se está haciendo, por lo que puede ser una decisión estratégica por parte de la compañía el no patentar sus innovaciones. A la vez, esta situación se puede explicar porque muchas veces las compañías del rubro adoptan o integran tecnologías ya existentes creadas por proveedores. Aún así, es importante destacar que la innovación no se limita a la obtención de patentes. Muchas veces, las soluciones más efectivas y disruptivas surgen de la aplicación práctica del conocimiento y de la colaboración entre diferentes actores de la industria.
Lo que sí está claro es que es necesario visibilizar aún más estos esfuerzos y fomentar una cultura de innovación que vaya más allá de las cifras y los indicadores tradicionales. La comunicación efectiva de los resultados de estos proyectos es fundamental para atraer inversión, generar confianza en los consumidores y posicionar a Chile como un referente mundial en la producción sostenible de salmón.
En este sentido, es crucial que las empresas salmonicultoras continúen invirtiendo en I+D+i y que el Estado apoye estas iniciativas a través de políticas públicas que incentiven la innovación y la transferencia tecnológica, junto con establecer las normativas necesarias, optimizar las herramientas de apoyo y el otorgamiento de permisos para que las empresas puedan desarrollar investigaciones de campo.
Asimismo, los medios de comunicación tenemos un rol fundamental en difundir las buenas prácticas y los avances que se están logrando en este sector. En conclusión, la innovación en la salmonicultura chilena es una realidad palpable, aunque a menudo pasa desapercibida. Detrás de las cifras y los datos se esconde un gran potencial para el desarrollo de una industria más sostenible, competitiva y resiliente.


















