Los salmones criados en piscifactorías noruegas presentan hoy niveles significativamente más bajos de vitamina D que hace algunos años. Esta disminución, según un informe publicado el 23 de octubre, estaría relacionada con un cambio en la dieta de los peces: menos ingredientes marinos y un contenido reducido de ácidos grasos omega-3.
Luz UVB: la nueva receta para un salmón más nutritivo
En busca de una solución, científicos del Molde University College, en colaboración con la empresa Salmon Evolution, han probado una estrategia poco convencional: instalar lámparas UVB sobre los tanques donde se crían los salmones jóvenes, conocidos como smolt. Los resultados fueron notables: tras cuatro semanas de exposición, los peces mostraron entre 2,5 y 6 veces más vitamina D₃, y al cabo de diez semanas los niveles se multiplicaron por cinco.
El hallazgo confirma que, al igual que los humanos, los salmones pueden sintetizar vitamina D a través de la piel cuando se exponen a rayos ultravioleta. Esta mejora podría beneficiar tanto a los peces —al reforzar su sistema inmunológico y acelerar la cicatrización— como a los consumidores, que recibirían un alimento más nutritivo.
Sin embargo, no todo son buenas noticias. Los investigadores advierten que la iluminación continua, una práctica ya extendida en la fase de agua dulce para estimular el crecimiento, podría alterar los ritmos circadianos de los peces y afectar la producción de melatonina. Estas alteraciones podrían tener consecuencias inciertas sobre la salud y el bienestar del salmón.
La industria observa con atención los resultados. Mientras los científicos buscan equilibrar los beneficios nutricionales con las necesidades biológicas del animal, el debate sobre cómo producir un salmón más saludable —sin comprometer su bienestar— sigue abierto.


















