Tony Chen, cofundador de la empresa tecnológica Manolin Inc., publicó un exhaustivo análisis sobre la situación actual del virus ISA (Anemia Infecciosa del Salmón) en Noruega. En su publicación, Chen advierte sobre el notable incremento de episodios en los últimos meses, lo cual representa un riesgo significativo para la producción y sostenibilidad del sector.
Además de examinar las causas y patrones del brote en Noruega, ofrece una visión integral de la situación a nivel mundial, subrayando la importancia de la vigilancia digital, la colaboración internacional y el uso de datos en tiempo real como herramientas clave para contener y prevenir la propagación del virus en otras regiones productoras de salmón.
“El virus ISA no es nuevo, pero su comportamiento silencioso y altamente contagioso sigue desafiando incluso a los sistemas más avanzados de bioseguridad”, escribe Chen. Según su análisis, Noruega ya ha confirmado 14 brotes en lo que va del año —con dos sitios más bajo sospecha—, principalmente en las regiones de Nordland y Troms. Si la tendencia continúa, 2025 podría terminar entre los peores años en la historia reciente del país en cuanto a brotes de ISA.
El virus, un ortomixovirus similar al de la influenza humana, ataca los glóbulos rojos del salmón, provocando anemia y, en muchos casos, la muerte. En sus formas más virulentas, puede exterminar más del 90% de los peces de una granja. Lo más complejo: los peces pueden portar y diseminar el virus antes de mostrar síntomas, dificultando su detección temprana.
ISA: Lecciones globales y riesgos persistentes en la acuicultura
Chen recuerda que la ISA ha moldeado la historia de la acuicultura desde los años 80. La primera gran crisis en Noruega ocurrió en 1990, con más de 80 centros afectadoss. Desde entonces, el país implementó regulaciones estrictas que ayudaron a contener el virus durante años. Sin embargo, los brotes recientes sugieren que el riesgo persiste, especialmente ante factores como el cambio climático, el estrés en los sistemas productivos y la posible relajación de medidas de bioseguridad.
En su publicación, Chen también ofrece una mirada global, repasando cómo otros países han enfrentado —con éxitos y fracasos— al virus ISA. Canadá logró contenerlo tras una crisis en los 90 mediante vacunación y control sanitario; Escocia y las Islas Feroe destacan por sus estrictos sistemas de vigilancia y manejo basado en áreas. Chile, por su parte, sufrió el brote más devastador en 2007, lo que llevó a una transformación completa de su modelo regulatorio tras pérdidas millonarias.
La tecnología ayuda, pero la ejecución es clave para el control
A pesar de los avances tecnológicos —como pruebas PCR, vacunas y monitoreo por datos en tiempo real—, Chen señala que ninguna herramienta es suficiente sin una ejecución rigurosa y constante. “Las herramientas compran tiempo, pero no garantizan prevención. Cuando hay brotes, suelen ser un síntoma de fatiga operativa o fallas en la bioseguridad”, advierte.
Finalmente, el experto enfatiza que el virus ISA no va a desaparecer, pero sí puede ser controlado. El desafío, subraya, no es solo tener el sistema, sino mantenerlo fuerte, activo y bien ejecutado. “ISA es una parte de la realidad biológica del cultivo de salmón. La pregunta no es si aparecerá, sino si estamos preparados para detectarlo y actuar a tiempo.”



















