Según los datos del informe oficial, el riesgo de mortalidad en la fase marina descendió al 14,2% durante 2025. Lo que representaba el nivel más bajo en los últimos cinco años. En términos absolutos murieron 54,8 millones de salmones, una cifra que, aunque sea grande y masiva, refleja una tendencia a la baja.
Sin embargo, el informe indica que un total de 67 millones de cultivo se perdieron en el año 2025. El desglose de esta masiva perdida es:
- 54 millones murieron directamente en las jaulas marinas
- 2,5 millones de peces fueron descartados en las plantas de proceso por su mala condición.
- 26.000 escaparon de los centros de cultivo
- Casi 10 millones de salmones fueron registrados como perdidos bajo «otras causas» (categoría «andre årsaker»)
Las incongruencias al descubierto
La cifra que hoy genera mayor controversia es el abismo entre la «mortalidad» y la «pérdida total». Mientras el Instituto Veterinario reporta 54,8 millones de salmones muertos, la Dirección de Pesca registra una pérdida total en el mar de 67,5 millones.
Este desfase de 12,7 millones de ejemplares se diluye en categorías como «Otros», escapes y descartes. Aunque el Instituto Veterinario defiende que la categoría «Otros» no ha crecido en comparación al año 2024, los datos demuestran que millones de peces no computan para el índice de mortalidad oficial, maquillando el impacto real en el bienestar animal.
El informe describe a la zona PO6, como la región con mayor densidad de salmón en Noruega. Contrario a la tendencia nacional, el reporte confirma que en PO6 las pérdidas han tenido un aumento constante, pasando de un 14% a casi un 19% en las últimas generaciones.
El informe vincula este deterioro directamente a los tratamientos mecánicos (IMM) contra el piojo de mar y a que PO6 es la zona con mayor proporción de «pescado degradado» (baja calidad). Esto confirma que, donde hay más peces, el sistema de bienestar está bajo una presión que no logra controlar.
Causas fatales
El desglose regional del Risikorapport 2026 (Figur 2.4) permite identificar los culpables de las muertes masivas:
-
Desastres ambientales: En PO3, la mortalidad se disparó anteriormente debido a ataques masivos de la medusa perla, mientras que en PO9 y PO10, las floraciones de algas en la primavera de 2025 volvieron a diezmar la producción.
-
El Norte estancado: En la zona PO12, las pérdidas parecen haberse estabilizado en un inaceptable 25% por generación. Es decir, uno de cada cuatro peces sembrados en el norte nunca llega a la cosecha.
-

Desglose de pérdidas por zona de producción (PO) entre 2018 y 2025. Las secciones de color naranja (Annet) y negro (Descartes) representan los millones de peces que no computan en la tasa de mortalidad oficial del 14,2%, pero que constituyen una pérdida biológica real. Nótese el aumento crítico de pérdidas totales en la zona PO6, la de mayor producción del país. Foto: Informe FIG 2.4 Tratamientos y siembras fallidas: En PO4, se reportan casos críticos donde 250.000 smolts murieron inmediatamente después de ser transferidos al mar, sumado a las bajas por enfermedades como el virus PD.
Conclusión para la industria
La presión por la evidente incongruencia en los datos ha escalado a nivel gubernamental. El Instituto de Investigación Marina en su informe de riesgo, ha reconocido formalmente las deficiencias del sistema actual. Los científicos admiten que la falta de uniformidad en cómo los centros de cultivo clasifican sus pérdidas les obligó a limpiar manualmente las bases de datos para sus evaluaciones.
El informe de riesgo de este año es tajante: la falta de uniformidad en cómo las empresas reportan sus pérdidas impide un análisis científico exacto. Ante estas incongruencias, el Estado noruego ha ordenado unificar los criterios para 2027. La conclusión es clara: la industria no podrá hablar de sostenibilidad mientras sigan desapareciendo 12,7 millones de peces de sus balances oficiales bajo causas no explicadas.


















