Nueva Zelanda acaba de abrir un nuevo capítulo para su industria salmonera. El Gobierno aprobó el Proyecto de Acuicultura Hananui, una iniciativa de cultivo de salmón en mar abierto con capacidad para producir 14.400 toneladas anuales, un volumen equivalente a casi toda la producción salmonera del país durante 2025-2026.
El proyecto, impulsado por Ngāi Tahu Seafood Resources, contempla cuatro centros de cultivo distribuidos en una superficie de 1.285 hectáreas, ubicados aproximadamente a 13 kilómetros de Oban, frente a Rakiura/Isla Stewart.
A plena capacidad, Hananui podría generar más de NZD$310 millones en ventas anuales, equivalentes a unos US$183 millones, y contribuir al sostenimiento de entre 415 y 480 puestos de trabajo, de acuerdo con las estimaciones entregadas por el Gobierno neozelandés.
“Esto representa casi tanto salmón como el producido por todas las granjas salmoneras de Nueva Zelanda en 2025-2026”, destacó el ministro de Océanos y Pesca, Shane Jones, graficando la magnitud que tendría el proyecto sobre la escala productiva del sector.
Hasta 80 jaulas y una expansión condicionada al desempeño ambiental
El diseño contempla hasta 80 jaulas circulares de cultivo, además de barcazas de alimentación y otras instalaciones necesarias para la operación de los centros.
Sin embargo, la autorización no implica una expansión inmediata a plena escala. El proyecto deberá desarrollarse en dos etapas, mientras que el paso hacia una eventual segunda fase estará condicionado a los resultados del monitoreo ambiental.
De acuerdo con las condiciones establecidas, deberán completarse al menos dos ciclos productivos completos en los cuatro centros antes de que pueda autorizarse una expansión adicional.
El modelo busca, de esta manera, vincular el crecimiento de la producción con el comportamiento ambiental de las operaciones, estableciendo evidencia de desempeño antes de avanzar hacia una mayor escala.
Siete años de tramitación
La aprobación representa un hito para Ngāi Tahu después de un prolongado proceso regulatorio. La compañía comenzó a buscar autorización para el desarrollo hace aproximadamente siete años.
La primera solicitud fue presentada en 2019 bajo la Ley de Gestión de Recursos, aunque posteriormente fue retirada. Una segunda propuesta, ingresada mediante el mecanismo de aprobación acelerada implementado durante la pandemia de Covid-19, fue rechazada en agosto de 2023.
La actual solicitud fue presentada en noviembre de 2025 y finalmente obtuvo luz verde bajo la nueva Ley de Aprobaciones de Vía Rápida (Fast-track Approvals Act).
De hecho, Hananui se convierte en el primer proyecto acuícola autorizado bajo este nuevo mecanismo regulatorio, marcando un precedente para futuros desarrollos de gran escala en el país.
La aprobación no significa todavía una decisión de inversión
Pese al avance regulatorio, Ngāi Tahu mantiene cautela respecto de la siguiente etapa. El director ejecutivo de Ngāi Tahu Holdings, Todd Moyle, señaló que la autorización es el resultado de años de trabajo, pero aclaró que la compañía todavía no ha tomado una decisión final de inversión.
La empresa ahora deberá analizar en detalle las condiciones asociadas al permiso antes de definir si avanza con la construcción y puesta en marcha del proyecto. Paralelamente, Ngāi Tahu indicó que continuará dialogando con las comunidades locales y otros grupos de interés.
Una apuesta de US$1.770 millones para 2035
El proyecto Hananui se inserta en una estrategia más amplia del Gobierno neozelandés para acelerar el crecimiento de la acuicultura, particularmente mediante el desarrollo de cultivos marinos de gran escala.
La meta nacional es alcanzar NZD$3.000 millones en ingresos anuales provenientes de la acuicultura para 2035, cifra que equivale aproximadamente US$1.770 millones.
En ese contexto, la autorización de Hananui representa mucho más que la aprobación de un nuevo centro de cultivo. Por su dimensión productiva, el proyecto podría convertirse en un referente para el desarrollo de la salmonicultura offshore en Nueva Zelanda y, al mismo tiempo, en un caso de interés para otros países productores que buscan aumentar su capacidad mediante operaciones en zonas marinas de mayor escala.



















