Durante su exposición en «Hack Ur Mindset» de Singulares y en conversación con InfoSALMON, Pablo Albistur explicó que su experiencia en la industria minera le permitió identificar la importancia de la seguridad laboral y la cultura organizacional como ejes de transformación.
Cuando asumió en Camanchaca en 2014, el desafío principal fue reducir las tasas de accidentabilidad, pero el proceso pronto se convirtió en un cambio más profundo: involucrar a toda la organización en la construcción de una cultura preventiva y colaborativa.
“El primer paso fue involucrarse desde el nivel ejecutivo hasta el último en la fila. La seguridad se hace entre todos. Antes, la cultura era más reactiva y dependía de la supervisión. Hoy buscamos que nazca desde la conciencia y los valores de cada persona y de sus compañeros”, sostuvo Albistur.
En su charla, destacó que el cambio no se logra únicamente con normativas rígidas, sino también apelando a la dimensión emocional y motivacional de los equipos. “No se trata de ser tan cartesiano ni estructurado, sino de convencer y persuadir de que lo que hay que hacer es lo correcto”, agregó.
La colaboración como valor de Camanchaca
Al ser consultado sobre los aprendizajes que otros sectores pueden tomar de la salmonicultura, Albistur fue enfático: la colaboración es una ventaja estructural. Mientras que la minería tiende a organizarse en procesos secuenciales y lineales, la acuicultura se enfrenta a un entorno biológico que requiere coordinación constante y trabajo transversal.
“En la salmonicultura pasamos mucho tiempo con nuestros peces en el agua, y eso nos obliga a interactuar de manera comprometida. Si no hay un comensalismo entre las áreas, diligente y fluido, es muy difícil alcanzar los objetivos del negocio. Esa cultura colaborativa es algo que la minería podría aprender”, explicó.
Este enfoque no solo ha permitido fortalecer la seguridad interna, sino también potenciar la eficiencia productiva y la resiliencia de la compañía frente a desafíos ambientales y de mercado. La colaboración, más que un valor cultural, se ha convertido en una herramienta estratégica para la sostenibilidad.
Hack Ur Mind: innovación y cultura organizacional en Los Lagos
El espacio Hack Ur Mind, organizado por Singulares, se posicionó como un punto de encuentro para discutir innovación, liderazgo y transformación cultural en la Región de Los Lagos. En esta edición, se abordó cómo la experiencia, la gestión de equipos y las nuevas formas de liderazgo impactan en sectores productivos estratégicos como la acuicultura, el turismo y la agroindustria.
La intervención de Albistur se enmarcó en un bloque dedicado a cultura organizacional y liderazgo humano, donde distintos exponentes compartieron experiencias sobre cómo la colaboración y la confianza son factores que potencian la competitividad de la región.
De esta forma, la experiencia de Camanchaca fue un ejemplo concreto de cómo una compañía salmonicultora puede integrar buenas prácticas transversales y llevarlas al centro de su operación diaria.
Cultura, seguridad y sostenibilidad como pilares
La intervención de Pablo Albistur en Hack Ur Mind dejó un mensaje claro: la cultura organizacional en la salmonicultura no es un accesorio, sino un pilar estratégico. En el caso de Camanchaca, la transformación iniciada hace más de una década ha permitido fortalecer la seguridad laboral, mejorar la eficiencia operativa y consolidar un estilo de gestión basado en la colaboración transversal.
La salmonicultura chilena enfrenta hoy múltiples desafíos —desde la sostenibilidad ambiental hasta la competitividad internacional—, y la construcción de culturas organizacionales sólidas aparece como una herramienta indispensable para enfrentarlos. Tal como destacó Albistur, se trata de convencer y motivar, más que de imponer, para generar una industria que crece no solo en volúmenes de producción, sino también en valores y compromiso con las personas.



















