La futura concesión de la Ruta 5 Chacao–Chonchi contará con doble vía de 126 km y estaría operando el 2033. El proyecto abre un escenario de transformación logística que combina mayor seguridad, eficiencia operativa y nuevos desafíos en materia de costos.
Así lo señala Ricardo Prambs, gerente de Transportes Prambs, empresa especializada en el transporte de peces vivos mediante su sistema BIOTRUCK®, quien en conversación con InfoSALMON analizó el alcance de estas iniciativas y su impacto en el movimiento de carga hacia y desde la isla.
“La seguridad es lo primero”
—Desde la perspectiva del transporte de carga, ¿cómo evalúa el futuro de la concesión de la Ruta 5 en el tramo Chacao–Chonchi? ¿Representa un cambio significativo respecto al escenario actual?
—Para nosotros, este tipo de anuncios siempre son positivos, porque la seguridad es lo primero. La ruta dentro de la isla ha sido históricamente compleja: en verano por la alta congestión turística y en invierno por las condiciones climáticas, especialmente la lluvia y el hielo negro en ciertos sectores, que incrementan el riesgo de accidentes.
Si el proyecto contempla una doble vía, como se ha señalado, será un avance relevante. Incluso, desde nuestro punto de vista, habría sido prioritario desarrollar completamente la doble vía interna en Chiloé antes que el puente, dado que los mayores riesgos están precisamente en los tramos interiores. El sistema actual de barcazas ha funcionado de manera eficiente y ordenada, pero la ruta interna siempre ha sido el punto más crítico.
Impacto directo
—¿Qué implicancias concretas tendría esta nueva infraestructura para la logística, especialmente en una industria tan demandante como la salmonicultura?
—Cualquier mejora en conectividad reduce incertidumbre, tiempos muertos y riesgos operativos. Una doble vía no solo agiliza los traslados, sino que disminuye la probabilidad de accidentes, protege a los conductores y reduce el desgaste de los camiones.
Además, este tipo de proyectos no se limita a ampliar la calzada principal. Generalmente incorporan accesos regulados, calles de servicio y pistas de aceleración y desaceleración, lo que ordena los empalmes con caminos secundarios. Hoy existen múltiples cruces directos que generan situaciones de riesgo por incorporaciones a baja o alta velocidad, e incluso por presencia de animales en la vía. Una infraestructura moderna mitiga significativamente esos factores.
El desafío de los nuevos costos
—Al tratarse de una concesión, se incorporarán nuevos costos. ¿Cómo se prepara una empresa de transporte para ese escenario?
—El transporte siempre está expuesto a variables externas: el precio del combustible, el dólar, insumos, mantenciones. La incorporación de un nuevo peaje es un factor más dentro de esa ecuación.
Nuestra forma de abordarlo es evaluar en su momento el impacto real y conversar con los clientes para alcanzar acuerdos que permitan absorber o redistribuir esos costos de manera razonable. No se trata de anticiparse sin información concreta, sino de adaptarse estratégicamente.
Dicho eso, prefiero enfrentar un mayor costo asociado a una mejor infraestructura que asumir el riesgo permanente de accidentes o pérdidas operativas. Cuando la ruta es más segura y fluida, también hay ahorros indirectos: menor desgaste de vehículos, menos detenciones imprevistas y mayor previsibilidad en los tiempos de entrega.
Una mirada país
Más allá del impacto sectorial, Prambs enfatiza que estas obras tienen un alcance nacional: «Cuando se desarrollan este tipo de proyectos, el beneficio no es solo para el transporte de carga. Se fortalece la conectividad regional, se ordena el tránsito y se eleva el estándar de seguridad vial para todos. En definitiva, es un avance para el país completo», señala el empresario.
La futura concesión del tramo Chacao–Chonchi, junto al Puente sobre el canal de Chacao, perfila un nuevo mapa logístico para el sur austral. Para el transporte vinculado a la salmonicultura —uno de los motores productivos de la zona—, la infraestructura no es solo una obra pública: es una herramienta estratégica para competir, crecer y operar con mayor seguridad en un mercado global cada vez más exigente.
Ruta 5 Chacao–Chonchi: doble vía de 126 km operaría en 2033
El viernes 13 de febrero fue publicado en el Diario Oficial el Decreto Supremo que adjudica el proyecto “Concesión Ruta 5 Tramo Chacao–Chonchi” a la empresa Grupo Costanera SpA, marcando un hito para la conectividad de la Isla Grande de Chiloé. La iniciativa contempla una inversión de US$ 594 millones y corresponde a la primera concesión de infraestructura vial desarrollada en la isla que debería iniciarse el 2028.
El proyecto considera la construcción de una ruta de doble vía de alto estándar a lo largo de 126 kilómetros —incluidos 15 km del Baipás Castro—, además de un amplio conjunto de obras orientadas a reforzar la seguridad vial y la conectividad interna. Entre las principales intervenciones destacan un nuevo puente sobre el río Pudeto, de aproximadamente 750 metros de longitud, otros seis puentes, 40 pasarelas peatonales, 14 enlaces desnivelados, variantes en localidades, 41 kilómetros de calles de servicio, paraderos, iluminación, sistemas de drenaje y siete pasos de fauna silvestre. Se estima una ejecución aproximada de cinco años, proyectando su entrada en operación plena hacia 2033.
Anuncio ministerial
La ministra de Obras Públicas, Jessica López, destacó que “partimos con la concesión de la Ruta 5 entre Chacao y Chonchi en la Isla Grande de Chiloé. Se trata de una ruta de doble vía de alto estándar, además de un conjunto de obras de seguridad y conectividad para un mejor tránsito vehicular, para los peatones y también para los animales”.
El proyecto se extenderá desde el acceso sur del futuro Puente Chacao hasta la bifurcación de acceso norte a Chonchi, en un tramo que históricamente ha registrado altos índices de accidentabilidad. Además, se complementa con el estudio integral del tramo Chonchi–Quellón, adjudicado en junio de 2025, consolidando una visión de desarrollo vial integral para toda la isla de Chiloé.


















