El plan, bautizado “PisciNor”, tiene una duración de dos años y cuenta con financiamiento del Fondo Noruego de Investigación de Productos del Mar (FHF). La iniciativa está encabezada por el investigador Duncan Colquhoun, quien subraya la importancia de actuar con rapidez ante un patógeno que ha demostrado su capacidad de causar fuertes impactos sanitarios y productivos.
Aunque Noruega se caracteriza por un uso mínimo de antibióticos en acuicultura, la comparación con Chile —donde cerca del 85% de los antibióticos aplicados en la industria corresponden al combate de piscirickettsiosis— mantiene a las autoridades en estado de alerta. “Debemos permanecer atentos”, advirtió Colquhoun.
Un estudio inédito para mapear la bacteria en el hemisferio norte
El núcleo del proyecto consiste en comparar genéticamente cepas de Piscirickettsia salmonis provenientes de Irlanda, Escocia y Noruega, una tarea que nunca antes se había realizado de manera conjunta. El objetivo es detectar similitudes, diferencias y posibles vulnerabilidades que permitan avanzar hacia nuevas vacunas y medidas de prevención más efectivas.
Además, PisciNor generará un informe de mejores prácticas para diagnóstico y tratamiento bajo las condiciones del norte de Europa, y explorará potenciales reservorios naturales del patógeno, entre ellos medusas, plancton y salmón rosado, especies que podrían jugar un papel clave en su dispersión.
Alianza internacional para reforzar la bioseguridad
El proyecto reúne a instituciones de varios países, como Patogen AS, el Instituto Marino de Galway, el Laboratorio Marino de Aberdeen, ADL Diagnostic de Chile y NCE Aquaculture. Todos comparten la misma preocupación: evitar que la enfermedad avance y proteger la viabilidad sanitaria de la salmonicultura en el hemisferio norte.
Colquhoun enfatiza que la meta es clara: fortalecer la bioseguridad y anticiparse a los riesgos, no solo en Noruega, sino también en los principales territorios productivos del Atlántico Norte.