Chile es actualmente el segundo país con mayor producción de salmón de cultivo en el mundo, con una cosecha sobre 1.107.109 toneladas en 2023. El éxito de la salmonicultura chilena depende de centros de cultivo que utilizan sistemas de agua dulce y marinos costeros prístinos, con un ciclo continuo que incluye: i) la producción de ovas, alevines y juveniles en pisciculturas continentales; ii) el proceso de esmoltificación en pisciculturas terrestres; y iii) la fase de engorda en jaulas flotantes en fiordos y canales patagónicos.
En las pisciculturas, los alevines eclosionan y se cultivan a altas densidades bajo condiciones de cultivo diseñadas para prepararlos para la fase marina. En el tiempo, el cultivo de los peces se realiza mayoritariamente en 120 pisciculturas de flujo abierto, pero ante el escenario de déficit hídrico en las regiones desde Concepción a Magallanes, se ha sumado la producción de alevines y smolt usando sistemas de recirculación de acuicultura (RAS) contando con 26 centros (Figura 1) y se espera que prontamente se incrementen a 37.
Es importante señalar que algunas de las pisciculturas operan con un sistema de reúso, es decir, cuentan con sistemas de tratamiento de agua por estanques que le permite reconvertir una piscicultura de flujo abierto a sistemas de recirculación. La mayor adopción de RAS para producir smolts y post-smolts es una tendencia mundial y se debe en parte a los beneficios de un entorno de producción controlado, la reducción de los impactos ambientales negativos, una ubicación flexible y una alta bioseguridad.
Sin embargo, existen algunos factores que pueden poner en riesgo el desempeño de una instalación como la densidad de cultivo. Mientras que para pisciculturas de flujo abierto la densidad para primera alimentación es de 10.000 a 14.000 alevines/m2, alevinaje de ≤ 45 Kg/m3 y ≤ 50 Kg/m3 para esmoltificación, en pisciculturas RAS se puede incrementar a ≤ 50 Kg/m3 y ≤ 60 Kg/m3 en alevinaje y esmoltificación, respectivamente.
De esta forma, estos sistemas pueden llevar a que los peces se expongan a condiciones estresantes de cultivo, ya que los productores han adaptado el proceso natural a sus necesidades productivas. Esta situación provoca cada año la aparición de diversos patógenos virales, bacterianos y fúngicos que afectan la salud de los peces de cultivo.
Por esta razón, el Dr. Ruben Avendaño-Herrera, investigador de la Universidad Andrés Bello y del Centro Interdisciplinario para la Investigación Acuícola INCAR, analizó el estado actual del conocimiento sobre tres de los principales patógenos endémicos que afectan a los salmónidos en la etapa fase de agua dulce, incluyendo el virus de la necrosis pancreática infecciosa (IPNv), Flavobacterium psychrophilum y Aeromonas salmonicida.
La información presentada en esta resumida revisión demuestra los principales hallazgos y conocimientos generados específicamente para aislados chilenos de cada uno de los patógenos, información valiosa que puede ser empleada para la generación de soluciones y medidas que mitiguen los impactos de cada una de las patologías y favorezcan el desarrollo de una salmonicultura sustentable.
Lea el estudio completo disponible en la página 36 de nuestra revista InfoSALMON aquí.



















