El sábado, la Agencia Tributaria Norteamericana informó a Camanchaca que cobrarían el arancel del 10% al salmón, impuesto por la administración de Donald Trump. Esto afectó a todos los envíos de ese día, a los del lunes y también a los que se envían los domingos.
“Dependiendo de si uno tiene o no cuenta en la Agencia Tributaria Norteamericana, se puede tener un plazo que va aproximadamente de cuatro semanas para poder pagar este impuesto, y se hace con la declaración o la factura enviada desde Chile al precio FOB”, explicó Ricardo García Holtz, gerente general de Camanchaca, en una entrevista realizada en CNN Chile.
Ahora bien, ¿quién paga este impuesto? El representante de la compañía señaló que “lo paga el importador norteamericano. En el caso de Camanchaca, por ejemplo, nosotros tenemos una filial en Estados Unidos que es la importadora de salmón y ella es la que tiene que pagar el impuesto una vez que recibe la mercadería en ese país, lo que afecta naturalmente a todos los envíos aéreos que está haciendo Chile de salmón a Estados Unidos. A diferencia de los envíos de congelado, estos se ven afectados por la tarifa en el momento del despacho, de la salida de la nave desde Chile y, por lo tanto, por ejemplo, todas aquellas embarcaciones que ya llevaban producto nuestro el día sábado, esas no están afectadas”.
¿Cómo repercutirá a Camanchaca y a los clientes en Estados Unidos?
Al respecto, García comentó que “hay bastante confusión. Creo que aquí hay una sola lectura de esta política norteamericana y es que los precios en Estados Unidos para los consumidores van a subir”.
“Probablemente también bajará algo para aquellos que venden en Estados Unidos desde fuera; es decir, en nuestro caso, como Camanchaca que vende en Estados Unidos, probablemente habrá una afectación del precio nuestro a la baja y también un alza para los consumidores”, continuó el ejecutivo de la firma.
«Y la diferencia entre lo que suba el precio para los consumidores y lo que baje el precio para nosotros, como vendedores, es precisamente la tarifa. Es decir, los consumidores pierden porque tienen que pagar más caro; los vendedores extranjeros a Estados Unidos pierden porque reciben menos precio», explicó.
García enfatizó que “hay un beneficio para el Estado norteamericano porque recauda esa tarifa, pero la recaudación es inferior a la pérdida que le ocasiona a los consumidores norteamericanos y a los productores chilenos”.
La búsqueda de nuevos horizontes y la posición de nuestros competidores
El gerente general de Camanchaca sostuvo que “sin duda, un alza de precio para los consumidores, por las razones que sean, significará una disminución de la cantidad demandada y, por lo tanto, de la cantidad vendida. Eso significa que nuestra producción tendrá que buscar nuevos horizontes o ser reasignada a otros mercados”.
Aclaró que “en el caso particular de Chile, comparado con nuestros competidores, los noruegos que exportan directamente a Estados Unidos están afectados con un 5% más de alza de precio o de tarifa que nosotros. Y los europeos que procesan salmón noruego y que venden a Estados Unidos están afectados un 20%. De manera que para ellos hay un incremento más significativo de la tarifa”.
«Para los competidores canadienses que venden en Estados Unidos, y tanto noruegos como canadienses explican, más o menos, un 15% del consumo de salmón en Estados Unidos. Para los canadienses no hay tarifa porque, si bien es cierto que Canadá tuvo un incremento tarifario, debido al Tratado de Libre Comercio de Canadá con Estados Unidos, finalmente eso terminó en cero. Así que ellos, relativamente, han tenido un beneficio comparado con nosotros”, añadió.
La posición de Chile frente a la competencia
Ricardo García recalcó que “aquí no hay que tener dos lecturas. Esto es malo. Es malo para Chile y es malo para todo el mundo en general”.
“Nosotros perdemos menos que los noruegos y los europeos en nuestras ventas de salmón, pero los canadienses van a estar mejor. Así que diría yo que nosotros estamos en un punto intermedio; sin embargo, lo cierto es que nosotros vamos a enfrentar una mayor oferta en todos los mercados que no son Estados Unidos, porque todos los productores del mundo, al vender menos en Estados Unidos, van a tener que ir a vender sus productos a los otros mercados. Y nosotros también vendemos en los otros mercados”, analizó.
“Por lo tanto, las condiciones para Chile en los otros mercados van a ser más desfavorables de lo que eran antes. Nosotros vendemos aproximadamente un 40% del salmón en Estados Unidos y el 60% en otros mercados, y esos otros mercados se van a ver afectados, sin duda”, expuso la gravedad de la situación.
En tanto, el ejecutivo proyectó que “probablemente la región o el territorio más afectado desde el punto de vista relativo para nosotros va a ser Asia, que es un mercado grande para Chile. Y en Asia, por supuesto, los noruegos están muy presentes y tienen algunas ventajas logísticas de una llegada más eficiente. Por lo tanto, ahí se va a canalizar esa oferta noruega o europea que no va a ir a Estados Unidos, sino que irá a Asia, de manera que ahí vamos a encontrar más resistencia en materia de precio”.
Negociaciones apelando a una trayectoria de buenas relaciones con Estados Unidos
El representante de la compañía aseguró que la imposición de estos aranceles es perjudicial para todos. “Y por eso creo que es importantísimo que, con la historia de buenas relaciones que tenemos con los Estados Unidos —habiendo sido Chile un país ejemplar para Estados Unidos, un socio muy bien portado a lo largo de los años—, iniciemos rápidamente un proceso de negociaciones y conversaciones con el Gobierno norteamericano para poder eliminar esta tarifa del 10%”.
“Una situación que yo creo que es posible porque Estados Unidos, recordemos, lleva ya algún tiempo haciéndole saber a Chile que considera que Chile ha incumplido su Tratado de Libre Comercio firmado en 2004. Por lo tanto, tenemos una oportunidad de resolver esos problemas y dejar tranquilo al Gobierno americano para que nos dé igual trato que el que le ha dado a Canadá y a México, que es donde se ha respetado el Tratado de Libre Comercio sin aranceles”, aseveró.
Al amparo del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y resolución de objeciones
En la búsqueda de un diálogo y acuerdo con Estados Unidos, García señaló que “no se trata de una esperanza. Esto se trata de una negociación seria, profesional, donde tienen que estar, naturalmente, los principales gremios involucrados en el comercio con Estados Unidos y donde Chile tiene que abordar las tres objeciones que Estados Unidos le ha puesto al comportamiento de Chile al amparo del Tratado de Libre Comercio. En primer lugar, en una materia que ya tiene décadas sobre la mesa, que es la protección de la propiedad intelectual”.
“Recordemos que varios sectores productivos norteamericanos han expresado inquietudes, desde hace ya más de diez años, sobre la eficacia chilena para resolver los problemas de patentes relacionados con solicitudes de comercialización de productos farmacéuticos. Y, además, sobre la necesidad de una protección adecuada contra el uso comercial desleal de los datos de las investigaciones de los remedios. Esa es una queja que Estados Unidos ha manifestado desde hace mucho tiempo y a la que nosotros hemos evadido responder”, recordó.
“La segunda tiene que ver con la reforma previsional, donde ha habido objeciones serias de Estados Unidos respecto de algunas cláusulas de la reforma de pensiones. Yo creo que Chile tiene que darle garantías a Estados Unidos de que en todo lo que es la reglamentación, es decir, la aplicación reglamentaria de la reforma previsional recién aprobada, se darán las garantías para que se cumplan todos los aspectos del Tratado de Libre Comercio”, continuó.
“Y, por último, en la Ley de Protección de Datos Personales también ha habido inquietudes de muchos sectores en Estados Unidos respecto de la aplicación de esta ley. En cuanto a la propiedad intelectual, hay alguna preocupación respecto de multas exageradas y de la interpretación de las cláusulas contractuales entre clientes y proveedores, por ejemplo, como Google”, agregó.
Aliados y generación de certezas en Chile
García destacó que “tenemos muchos aliados comerciales que han hecho negocios con Chile durante muchas décadas y tenemos un historial de comportamiento ejemplar. Con excepción de estas tres cosas que mencioné, Chile ha sido un socio muy bueno para Estados Unidos”.
«Somos grandes importadores de servicios norteamericanos. Nosotros proveemos ciertas cosas que Estados Unidos no produce o tiene en gran déficit, como, por ejemplo, el cobre y el salmón, los dos principales productos chilenos que se exportan», continuó resaltando el ejecutivo de la empresa.
El gerente de Camanchaca resaltó que un punto muy relevante que hay que tomar en cuenta es que “en estos momentos de gran incertidumbre en el mundo, donde las bolsas caen y los agentes económicos están confundidos, Chile tiene que dar certeza, confianza y seguridad de que está al mando de las cosas que hacen que los negocios y la actividad económica se mantengan en el tiempo. Y por eso, un mal ejemplo de eso es la Ley de Pesca que está siendo propuesta en el Congreso y que merma de manera significativa la confianza del sector empresarial en el sector, porque de alguna manera mina la arquitectura del derecho de propiedad”, enfatizó.
¿Se verán impactadas a la baja las cifras de Camanchaca?
García respondió que “es muy temprano para poder responder eso. Tenemos que ver cómo reaccionan los mercados, los consumidores y el Gobierno de Chile para enfrentar esta situación desfavorable que estamos enfrentando, esta tormenta económica que viene de afuera, como para poder llegar a una conclusión respecto de eso.”
“Sin perjuicio de que puedo afirmar categóricamente que esto no es positivo para Camanchaca, también tengo que decir que tenemos grandes capacidades internas en la compañía para enfrentar las adversidades que hemos tenido en otras ocasiones y de las que hemos salido airosos. Así que vamos a encontrar la manera de poder preservar el valor de la empresa, aun con estas tormentas», aseguró.



















