Los controles sanitarios de 2024 sobre la piscicultura en Noruega confirman una vez más que el pescado cultivado en el país es seguro para el consumo. Según el Instituto de Investigación Marina (IMR), ni el salmón ni la trucha —las principales especies analizadas— presentaron niveles superiores a los permitidos por la normativa de la Unión Europea.
Detalles del análisis
En total, se examinaron 888 ejemplares, lo que generó más de 30.000 análisis. Los resultados indican que no se encontraron rastros significativos de antibióticos, fármacos veterinarios ni contaminantes ambientales.
El programa de vigilancia, realizado anualmente por encargo de la Autoridad Noruega de Seguridad Alimentaria, abarca también otras especies como fletán y bacalao. Las muestras se recogen tanto en las etapas iniciales de cultivo como en los mataderos, y las pruebas incluyen desde residuos de medicamentos hasta sustancias químicas del medioambiente.
Análisis de los hallazgos
Martin Skaug, portavoz del Consejo Noruego de Productos del Mar, celebró los hallazgos: “Este informe refuerza la confianza del consumidor en la calidad del pescado noruego. Una vez más, demostramos que nuestros procesos son seguros y transparentes”.
Como novedad, en 2024 se incorporó el análisis de contaminantes emergentes. Aunque algunos fueron detectados, aún no se han definido riesgos concretos para la salud humana. El IMR seguirá observando su evolución y compartirá los datos con las autoridades europeas.
El monitoreo anual es parte esencial del sistema regulador de acuicultura noruego y garantiza estándares estrictos en toda la cadena productiva, desde el criadero hasta el plato.


















