Un grupo de 21 empresas de pisciculturas del oeste de Noruega ha presentado una demanda colectiva contra el Ministerio de Comercio, Industria y Pesca, cuestionando la legalidad de las limitaciones impuestas bajo el sistema de semáforos. Esta normativa, vigente desde 2017, clasifica las zonas de producción en verde, amarilla o roja, según el impacto ambiental de los piojos de mar sobre el salmón salvaje, así lo relata salmon business a través de una publicación del medio Bergensavisen.


Salmoneras desafían restricciones estatales
Las empresas —entre ellas Mowi ASA, Lerøy Vest Sjø AS, Osland Havbruk AS, Alsaker Fjordbruk AS y Sjøtroll Havbruk AS— sostienen que las designaciones de “zona roja” aplicadas en 2022 y 2024 carecen de justificación técnica y han provocado fuertes pérdidas económicas. Entre los efectos reportados están reducciones del 12 al 18% en la producción, sacrificio anticipado de peces y pérdida de competitividad internacional.
“El sector de la piscicultura ha demostrado un manejo riguroso y responsable del tema de los piojos. No hay fundamentos sólidos para estas restricciones”, afirmó el abogado Trond Hatland, quien representa al grupo. Además, señaló que esta acción busca establecer límites frente a nuevas regulaciones infundadas.
El caso no se centrará inicialmente en indemnizaciones, sino en la validez legal de las decisiones del gobierno. Las compensaciones podrían evaluarse en una etapa posterior.


Los piscicultores enfatizan que esta demanda es una medida de defensa ante la incertidumbre regulatoria que dificulta la inversión y planificación a largo plazo. Consideran que el Estado ha ignorado avances tecnológicos y esfuerzos sanitarios del sector. Lo que pone en riesgo la sostenibilidad de una de las industrias más relevantes del país.
















