El objetivo de este proyecto piloto, de un año de duración, es enriquecer y repoblar el medio marino, alimentando la labor de la empresa para minimizar el impacto de sus actividades acuícolas.
El lugar, que estaba en barbecho, fue elegida como campo de pruebas para la colaboración entre Scottish Sea Farms y el empresario y escritor Guy Grieve, que dirigía la Ethical Shellfish Company desde Mull y ahora planea producir cantidades comerciales de algas azucareras, que se utilizarán en el compost de jardín. Las líneas de algas, instaladas en octubre, produjeron un crecimiento alentador durante el invierno, y este mes cuatro corrales de 90 m se llenarán de salmones.
Beneficios colaboración salmón y algas
Los beneficios mutuos del cultivo de salmón y algas en las mismas aguas han quedado demostrados en proyectos de acuicultura multitrófica en otros lugares, afirmó la responsable de sostenibilidad y desarrollo de Scottish Sea Farms, Anne Anderson quien agregó que «las algas son muy beneficiosas para el medio marino. Tal como una planta, absorbe dióxido de carbono mientras libera oxígeno. Es como plantar árboles para compensar la huella de carbono y parte de los nutrientes orgánicos, nitrógeno y fósforo, procedentes del cultivo del salmón se absorben para ayudar a nutrir las algas. Será interesante ver si crecen más algas cuando pongamos el salmón», resaltó Anderson.

Autorización
Scottish Sea Farms solicitó permiso a Crown Estate Scotland para llevar a cabo el ensayo y ahora se está negociando la modificación del contrato de arrendamiento para cultivar algas a más largo plazo. Los productores de salmón de Noruega, entre ellos Lerøy y SalMar, copropietarios de Scottish Sea Farms, han acogido empresas de cultivo de algas adyacentes a algunas de sus pisciculturas.
Otras experiencias
En un ensayo anterior, Scottish Sea Farms fue pionera en el asentamiento de algas marinas dentro de los corrales de salmón para sustituir las pieles artificiales de los peces más limpios. El proyecto, llevado a cabo en Scallastle, mejoró la salud y el bienestar tanto de los salmones como del pez napoleón, una especie de pez limpiador.
En Loch Spelve, Andrew MacLeannan, Director de Apoyo de la zona de Mull, colaboró para instalar cuatro líneas de algas de 750 m (un total de 3 km), sembradas por el proveedor holandés Hortimare, y atar las líneas a la rejilla elevada de los corrales de salmón.
MacLeannan detalla que «tenemos previsto abastecer la piscicultura con peces de 7 kg procedentes de Fishnish, en el estrecho de Mull, por lo que el ciclo será sólo de cuatro o cinco meses, y no de 18», explica.
Protección
Loch Spelve está protegido, por lo que es ideal para las algas, a las que no les gustan las corrientes fuertes, pero las condiciones ambientales han sido difíciles para la producción de salmón en el pasado, sobre todo para la salud de las branquias.
Dentro de los aspectos esenciales de la prueba, indican «es poder comprobar si el ensayo con algas ha tenido éxito desde el punto de vista del cultivo de salmón, tomando muestras diarias de agua, antes y después del cultivo, y comprobando los niveles de plancton, que pueden afectar a las branquias».

Guy Grieve que dirige la empresa Atlantic Garden, que suministra abono rico en algas a los jardineros, quería empezar a producir algas a gran escala en Escocia para complementar las recogidas en los puertos. Una de las principales ventajas de las algas cultivadas es que se obtienen productos muy limpios, mientras que cuando se recogen hay que retirar los plásticos», explica Grieve.
Al respecto Grieve recuerda que «llevaba 12 años pescando en Loch Spelve y me pareció obvio que los mejores socios debían ser empresas como Scottish Sea Farms, por la sencilla razón de que llevan décadas trabajando en el mar, en las buenas y en las malas, y con todo tipo de condiciones meteorológicas. Me puse en contacto con el Director Regional, Innes Weir quien fue muy partidario. Todos reconocimos que las algas son beneficiosas para el medio ambiente de distintas maneras y acordamos estudiarlo más a fondo».
Grieve planea mantener el cultivo en el agua hasta el verano para recoger toda la biomasa posible, hasta 30 toneladas, si todo va bien. «Deberíamos obtener entre 8 y 10 kilos por metro de línea sembrada, pero se trata de un proyecto piloto, así que aún no sabemos qué esperar. Espero con impaciencia lo que aprendamos de este ensayo y cuáles serán nuestros próximos pasos»., cerró Grieve.



















